Las diferentes etapas de la inseminación artificial

Si te planteas seguir un tratamiento de inseminación artificial, contestamos las preguntas que seguramente te haces.

La evaluación clínica previa a la inseminación artificial

En cada ciclo, normalmente las mujeres producen un ovocito maduro que los ovarios liberan en las trompas de Falopio.

Después de una relación sexual los espermatozoides pasan de la vagina hacia el útero a través del cuello y suben por las trompas. En este nivel es cuando los espermatozoides fecundan el ovocito.

La inseminación facilita este encuentro al depositar los espermatozoides en el interior de las vías genitales femeninas. Para esto es necesario que al menos una de las trompas sea permeable.

Para quién es la inseminación artificial

Antes de hacer una inseminación artificial hay que determinar la causa de la infertilidad. En la mujer además del examen clínico es necesario hacer análisis de sangre para verificar las condiciones hormonales y una histerosalpingografía o uterosalpingografía para examinar el estado del útero y de las trompas.

En el hombre hay que descartar una infección viral y analizar la calidad del esperma por medio de un espermograma, también llamado seminograma.

La inseminación puede hacerse con el esperma fresco o congelado de la pareja o con esperma congelado de un donante.

Las principales indicaciones de la inseminación artificial con esperma de la pareja son:

  • En la mujer cuando hay repetidos fracasos en la estimulación de la ovulación, sea por dificultad para ovular o por anomalías del cuello del útero o del moco cervical que entorpecen el paso de los espermatozoides.
  • En el hombre por disminución de la calidad del esperma o problemas de eyaculación o erección.

La inseminación artificial con esperma de donante (IAD) puede ser una solución a un problema de infertilidad del hombre (ausencia de espermatozoides o enfermedad hereditaria).

El marco legal de la inseminación artificial

En España, la reproducción asistida humana y la donación de gametos (esperma y óvulos) están reguladas por la Ley de Reproducción Asistida que entró en vigor en 2006. Esta ley, 14/2006, permite a cualquier mujer mayor de edad -en pareja o soltera, lesbiana o heterosexual-, recibir tratamientos de fertilidad y tener la posibilidad de realizarse una inseminación artificial con semen de donante. La donación del semen es anónima y gratuita. La inseminación al igual que la donación de semen se hace en clínicas homologadas por el estado español. (1)

Controlar el momento de la ovulación o ayudar a que se produzca

La inseminación puede realizarse durante un ciclo espontáneo, especialmente si la infertilidad está relacionada con un obstáculo en las vías genitales. Mediante un análisis de sangre el médico controlará si se produce el pico de la hormona luteinizante, el cual ocurre cuando se produce la ovulación natural.

Lo más frecuente es que los médicos estimulen los ovarios para fabricar ovocitos. Para esto la mujer recibirá durante la primera mitad del ciclo un tratamiento inductor de la ovulación. El seguimiento se hará con ecografía y análisis hormonal. En la mitad del ciclo se le inyectará hormona gonadotropina coriónica (HCG) para provocar la ovulación.

Es importante informarle al médico en caso de aparición de dolores o inflamación del vientre ya que estos síntomas pueden deberse a una estimulación excesiva de los ovarios (hiperestimulación ovárica), potencialmente peligrosa. La inseminación, generalmente, se realizará 36 horas después del pico de LH o de la inyección de HCG.

Esperma fresco o congelado

Cuando la inseminación se realiza con esperma fresco, de la pareja, se recomienda un periodo de abstinencia de relaciones sexuales de entre tres y cinco días. Una vez obtenido el esperma, se analiza y se prepara para seleccionar los espermatozoides más móviles. El esperma de donante proviene de los bancos de semen –donde se mantiene congelado- de las clínicas de reproducción asistida.

Un procedimiento indoloro

El procedimiento de inseminación es simple e indoloro y se practica en la paciente colocada en posición ginecológica. Un catéter fino, unido a la jeringa que contiene el esperma, se coloca en el interior de la cavidad uterina donde se deposita un mililitro del esperma previamente preparado en laboratorio (inseminación intrauterina). En otros casos, particularmente en los casos de insuficiencia del moco cervical, el esperma se deposita en el cuello del útero (inseminación intracervical). Esta técnica se utiliza menos porque sus resultados son menos satisfactorios que los obtenidos con la inseminación intrauterina.

Tras la inseminación la mujer debe permanecer acostada entre 10 y 30 minutos. Luego ya puede reanudar su vida normal. La aparición o ausencia de reglas y el test de embarazo, de 15 a 18 días más tarde, indicarán si la inseminación ha sido exitosa. Los bebés que nacen por inseminación son completamente normales, pero las probabilidades de un parto de gemelos aumentan con los tratamientos inductores de ovulación.   

Dr. C. Tutin

Fuentes:

1-   Noticias jurídicas

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