La infertilidad en las relaciones de pareja

Los mitos sobre la infertilidad

La pareja que lleva tiempo intentando concebir se encuentra con numerosos comentarios de la gente de su entorno que no hacen más que ponerles más nerviosos.

Es muy frecuente que se hable de la relación del estrés con la fertilidad. Esto se hace a través de comentarios como “relájate y ya llegará” o historias acerca de parejas que tras años de intentos infructuosos lograron el embarazo cuando tiraron la toalla o justo antes de un tratamiento de fertilidad porque se habían relajado.

Es cierto que altos niveles de estrés pueden inhibir la ovulación de las mujeres, pero estamos hablando de niveles muy muy altos, raro llegar a ellos en situaciones normales y mucho menos mantenerlos durante un tiempo sin que tengan otros efectos para la salud. Debemos pensar que en países en guerra, en el que las personas luchan por su vida todos los días, las mujeres siguen quedándose embarazadas. Lo cierto es que no está demostrado esa relación entre el estrés y la fertilidad.

Pero lo que ocurre con estos comentarios es que la pareja se lleva la idea de que no están haciendo algo bien, que deben relajarse, olvidarse de algo que les importa mucho. ¡Eso es imposible! Esto hace que la angustia crezca y también puede hacer que cuando ven al otro relajado se sientan culpables y si le ven estresado se enfaden por el posible efecto en la fertilidad. El estrés no es una causa de la infertilidad pero desde luego es una consecuencia de este problema.

Está muy bien tratar de informarse acerca de la fertilidad masculina y femenina cuando se busca un bebé pero el exceso de información, sobre todo cuando no viene de fuentes fiables, puede llegar a crear situaciones estresantes en la pareja.

Infertilidad: un problema de los dos

Se suele dar por hecho que si una pareja no logra concebir es debido a factores fisiológicos femeninos. Lo cierto es que un 30% de las veces es así, otro 30% se debe a causas masculinas, un 20% se deberá a causas combinadas de ambos miembros de la pareja y otro 20% a causas desconocidas.

En cualquier caso ambos están involucrados de igual forma en la fecundación y si tienen problemas para lograr un embarazo, ambos miembros deberán someterse a las pruebas pertinentes.

Aquí entra también la forma que tiene cada cual de afrontar el problema. Es probable que uno de los miembros se lo tome con más calma y prefiera no acudir al médico de momento (o nunca), mientras que el otro miembro quiera resolver pronto la situación. Estas diferencias crearán conflictos en la pareja, el miembro más “tranquilo” puede sentirse presionado e incluso comenzar a rechazar la idea del embarazo y el miembro más “preocupado” interpretará que su pareja no está suficientemente interesada y tendrá sentimientos de soledad e incomprensión.

Acordar un plan

Cuando una pareja se plantea tener hijos y comienza a dejar de utilizar métodos anticonceptivos, puede tardar una media de un año en concebir sin que ninguno de los dos tenga ningún problema de fertilidad. En cada relación sexual en la que existan ovulo y espermatozoides solo hay un 25% de posibilidades de que se produzca la fecundación.

Por eso, lo ideal es que la pareja se lo tome con calma y no se agobie hasta, al menos, el año de intentarlo. Aunque a veces es difícil.

Una vez pasado este año, generalmente los médicos comenzarán a hacer pruebas a ambos miembros de la pareja para hacer un posible diagnóstico de infertilidad. Si se detectan problemas, quizás puedan corregirse con medicación o cirugía pero también es probable que haya que recurrir a métodos de reproducción asistida como la Inseminación Artificial o la Fecundación In Vitro.

Estos procesos, sumados al año mínimo que la pareja lleva intentándolo, pueden ser psicológicamente muy estresantes y afectar de forma distinta a ambos miembros. Es conveniente que la pareja tenga una conversación acerca de cuál es su plan y hasta dónde están dispuestos a luchar; quizás sea cuestión de tiempo o no estén dispuestos a pasar por algunos procedimientos.

También deberán hablar de qué alternativas encuentran si nada de esto funciona, si se plantean adoptar, donación de óvulos o esperma.

Trazar un plan ayudará a la pareja a unirse en la dificultad y a sentir que hay una salida de una manera u otra en la que los dos están de acuerdo.

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