Cuando el deseo de ser madre no se ve cumplido

La incorporación de la mujer al mercado laboral y la revolución sexual de los años 60, junto a la aparición de nuevos medios de control de natalidad, supuso un cambio en la concepción social de esta.

Pese a que hoy día, existen muchas mujeres que prescinden del hecho de ser madres, lo cierto es que para muchas de ellas sigue siendo un aspecto vital en sus vidas. Decidir querer tener o no un hijo, supone un cambio importante en la vida de una persona. Pero, ¿Qué ocurre cuando tomamos la decisión de tener un hijo y este no llega?, ¿Qué procesos psicológicos se ponen en marcha?, ¿Qué papel va a jugar la pareja en todo esto?, ¿Cómo podemos gestionar y afrontar esta situación? En este artículo abordaremos esta temática y daremos respuesta a estas cuestiones.

El deseo de ser madre

Querer tener un hijo y que tarde más de lo esperado, supone un estresor importante en la vida de una persona. Muchas mujeres ven reforzada su feminidad con el hecho de ser madres. El estrés y la edad son dos factores que pueden jugar en contra de la concepción.

Se considera que una pareja tiene problemas de fertilidad si transcurridos dos años de intento, no se ha producido el embarazo. Veamos qué procesos psicológicos se destapancuando esto ocurre.

 

¿Qué nos ocurre a nivel psicológico cuando no podemos tener un hijo?

El impacto psicológico que tiene en nuestra salud mental el querer tener un hijo y que no llegue es realmente elevado. Algunos de las emociones más frecuentes en la mujer van a ser:

 

--Frustración: Generalmente suele aparecer en los estadios iniciales, junto a rabia e ira, y es importante que la persona encuentre vías de canalización de todo esto. Técnicas de respiración y/o relajación, así como, la realización de actividad física pueden ayudarnos a gestionar esta emoción.

 

--Ansiedad.La más frecuente es la de tipo vegetativo, con palpitaciones, sudoración, sensación de desvanecimiento, así como de tipo cognitivo, con pensamientos disfuncionales, suele ser lo más frecuente. En este caso, los consejos anteriores junto a la validación de estos mensajes que nos enviamos, es decir, buscar pruebas a favor y en contra de este tipo de pensamientos junto a la búsqueda de posibles alternativas, pueden ayudarnos a sobrellevar mejor estos estados.

 

--Miedo.Surge como respuesta ante la percepción de riesgo o amenaza hacia la identidad de uno mismo. Contar con apoyos sociales o personas que se encuentran en una situación similar puede ser de gran ayuda.

 

--Tristeza. Suele aparecer en estadios tardíos, cuando la persona empieza a asumir que tal vez su deseo no se verá cumplido. Alternar los periodos de soledad con compañía es recomendable, así como, no evitar el llanto si así lo sentimos.

 

-- Incertidumbre. Vivir con la duda de no saber cómo va acontecer todo. En ocasiones llegando a perder el sentido de identidad de uno mismo.

Todas estas emociones, a su vez, se ven acompañadas de alteraciones alimentariastanto por exceso como por defecto, problemas para conciliar el sueñoo mantenerlo, con despertares nocturnos frecuentes y sensación de “vacio interior”. Así como, alteraciones en la esfera sexual sobretodo los cuadros que afectan al deseo, en este caso la falta de deseo sexual, es el más frecuente. Pese a todo lo comentado, la esfera que mayor impacto va a recibir es la autoestima. Pensamientos del tipo “no soy válida” o “he fallado”serán frecuentes en muchas mujeres.

Si finalmente nos comunican que no podemos ser madres todo esto va a suponer un duelo, dado que implica un cambio, la persona debe gestionar y encajar el hecho de que tal vez no podamos ser madre, lo que muchas veces, supone la pérdida identidad como mujer o el rol de madre.

El papel de la pareja

La pareja va a jugar un papel crucial en todo esto. Es importante ver al otro como un apoyo y no como un medio sobre el que descargar la frustración. Debido al grado de estrés tan importante de esta situación, las disputas con la pareja son frecuentes.

Es importante señalar que para el hombre también implica grandes cambios en su psique y que lo viven con gran malestar siendo más frecuente en ellos la evitación y el retraimiento.

¿Cómo afrontar esta situación?

Una vez nos hemos hechos conscientes de en qué situación estamos, es importante que reconozcas que tú no eres culpable de esta situación. Los mensajes que en ocasiones nos enviamos pueden ser altamente tóxicos, produciéndonos un gran malestar, es muy importante no aferrase a ellos, evitando de este modo entrar en bucles autodestructivos.

Contar con apoyos sociales, poder hablar de la situación es muy importante. Nunca recurras a la evitación, eso solo te hará seguir negando el problema.

Es importante valorar alternativas, como por ejemplo si fuera posible someterse a un tratamiento de fertilidad, aunque debes saber que suelen ser tratamientos largos y costosos y no todas las parejas pueden permitírselo o desean pasar por ello. Otra opción, podría ser plantearse una adopción, aunque en este caso, también implica una inversión económica importante y como en el caso anterior, suele tratarse de procesos largos.

Por último también estaría la opción de encajar el hecho de no tener hijos. Debes saber que la vida no acaba con esto y que simplemente es cuestión de tiempo.

Conclusión

No poder tener hijos supone un impacto emocional muy grande en algunas personas. Si transcurrido un tiempo sientes que tu sola no puedes afrontar esta situación, no dudes en contactar con un especialista.

Otros contenidos del dosier: Infertilidad

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