Infertilidad: tratamientos disponibles

La inducción de la ovulación

Lo primero que se suele proponer a una pareja es seguir un tratamiento para intentar que los ovarios lleven a cabo su función con normalidad. Para ello es necesario haber comprobado con antelación que la cavidad uterina, las trompas y el semen funcionan correctamente.

Para estimular los ovarios, es posible recurrir al clomifeno. Se prescribe normalmente durante los primeros días del ciclo menstrual. El principal efecto adverso del tratamiento es la posible alteración del moco cervical,  por lo que se necesita un aporte suplementario de estrógenos o la adición de gonadotropinas. Las gonadotropinas son la FSH recombinante (obtenida mediante ingeniería genética) o una combinación entre la FSH y la LH, las hormonas que secreta habitualmente la hipófisis para estimular los ovarios. Dichas gonadotropinas se usan solas o en combinación con el clomifeno, por medio de una inyección que se administra cada día o cada dos días, durante los primeros 6 a 12 días del ciclo. Su empleo debe acompañarse de un seguimiento del crecimiento de los folículos ováricos mediante ecografía, y en su caso de análisis hormonales, con miras a evitar una estimulación multifolicular (con riesgo de embarazos múltiples).

Cuando la anomalía responsable de las alteraciones en la ovulación se encuentra en el hipotálamo, cabe recurrir a una bomba de GnRH (hormona producida por el hipotálamo que estimula la hipófisis). Ese aparato programado se coloca en la cintura durante varias semanas y permite liberar la GnRH en forma de pulsos  y reproducir, en consecuencia, los ciclos fisiológicos. 

La inseminación intrauterina

Dicha técnica puede ser necesaria en los casos en los que los espermatozoides presentan anomalías relacionadas con el número o la movilidad, o bien, cuando el obstáculo de la fecundación deriva de un problema en el cuello uterino (en caso de ausencia de moco cervical, por ejemplo).

El principio de la inseminación artificial es, por norma general, estimular el crecimiento folicular e inducir la ovulación mediante una inyección de HMG (gonadotrofina coriónica humana). Dos días después, se depositan los espermatozoides, seleccionados en función de su movilidad, en la cavidad uterina. La misma técnica se utiliza en los casos de inseminación artificial intrauterina con semen de donante (IAD).

La fecundación in vitro (FIV)

Los casos en los que se indica esta técnica de asistencia médica a la fecundación, desarrollada inicialmente para permitir que las mujeres con ligadura de trompas pudieran quedarse embarazadas, han ido multiplicándose progresivamente.

El principio es estimular los ovarios mediante varias inyecciones de gonadotropinas (FSH recombinante obtenida por ingeniería genética o una combinación de FSH y LH en suero humano). Esas hormonas secretadas por la hipófisis, que suelen estimular el crecimiento de los folículos, se administran en dosis altas para obtener una respuesta multifolicular. Dicha estimulación debe controlarse imperativamente por medio de ecografías y análisis hormonales. Cuando se considera que los óvulos están maduros, se induce la ovulación mediante una inyección de HMG (gonadotrofina coriónica humana). La punción ecoguiada de los folículos se lleva a cabo 36 horas más tarde, por vía transvaginal. En el líquido folicular extraído se encuentran los ovocitos, que se distribuyen en placas de cultivo junto con los esparmatozoides preparados para la inseminación. Entre dos y cinco días después, se suelen transferir dos embriones (en general) al útero de la paciente.

La microinyección

La microinyección o ICSI (intra Cytoplasmic Sperm Injection) comienza como una FIV clásica, pero en lugar de depositar los ovocitos y los espermatozoides en una placa de cultivo para esperar a que se produzca la fecundación, el embriólogo introduce, con ayuda de un microscopio, un espermatozoide móvil en cada ovocito recuperado.

La ICSI está indicada en los casos en los que el semen presenta anomalías más graves (escaso número de espermatozoides o poca movilidad de los mismos). Así pues, los espermatozoides obtenidos mediante biopsia testicular se «microinyectan».

La donación de óvulos

Cuando, pese a una estimulación ovárica intensa, el ovario sigue sin responder, cabe recurrir a la donación de óvulos. Los ovocitos de donantes anónimas se fecundan con la muestra de semen de la pareja receptora en un laboratorio de FIV. Existen dos tipos de donación, sincrónica o con ovocitos de banco.

Tratamientos quirúrgicos

En el hombre, se puede recurrir a la cirugía, por ejemplo, en los casos de anomalías en los conductos deferentes o de determinados varicoceles importantes.

En las mujeres, la cirugía sigue siendo el principal tratamiento indicado en los casos de problemas relacionados con las trompas de Falopio. La cirugía puede llevarse a cabo durante la realización de una laparoscopia. La laparoscopia también se emplea en la liberación de adherencias pélvicas o el tratamiento de las lesiones endometriales a fin de favorecer el embarazo. Mediante la cirugía endoscópica es posible tratar los tabiques uterinos, los pólipos en el útero...

Dr. L. Moy

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