Alimentarse bien antes del embarazo

Desde los primeros días de embarazo, el feto necesita la energía y los nutrientes necesarios para su desarrollo. Ahora bien, muchas veces se necesitan varios meses para que la mujer acumule una reserva rica en minerales y vitaminas para el futuro bebé. Para poder llevar bien los próximos nueve meses, es mejor tener una base sana y vigilar las aportaciones de ácido fólico, hierro y yodo. Estos tres nutrientes que a menudo son insuficientes en la alimentación femenina son imprescindibles en la mujer embarazada y, por lo tanto, deben marcarse como prioritarios. Lo más prudente es consultar con tu médico: él podrá detectar carencias eventuales antes del embarazo y podrá aconsejarte para poner remedio.

Vitamina B9: imprescindible

La vitamina B9 es especialmente importante, puesto que su carencia puede tener consecuencias graves en el desarrollo del bebé. Hay bebés que nacen con malformaciones neurológicas debidas a una falta de aportaciones de ácido fólico. Varios médicos proponen una mayor aportación en cuanto se conozca el embarazo. Desafortunadamente, esto suele ocurrir demasiado tarde. Según el profesor A. Martin, “para restaurar las reservas de vitamina B9 son necesarios cuatro meses y se debe tener en cuenta que el feto necesita estos ácidos desde las primeras semanas de vida”. Por lo tanto, desde el momento en que la mujer decida tener el bebé es fundamental vigilar las aportaciones de vitamina B9 sin olvidarlas durante el embarazo. En el caso de una mujer embarazada, la necesidad de esta vitamina aumenta a 400 miligramos al día. Los alimentos más ricos en ácido fólico son la lechuga, las verduras (especialmente las hojas), el queso azul y los huevos. Así pues, para evitar carencias durante el embarazo, la aportación de ácido fólico debe ser sistemático desde el mismo momento en que se desea el bebé hasta finales del primer trimestre de embarazo.

Reconstituir las reservas de hierro

Más del 23% de las mujeres en edad de procrear no tiene ninguna reserva de hierro. Una aportación insuficiente de este mineral no tiene consecuencias negativas en el bebé, pero puede alterar gravemente el bienestar de la madre. La naturaleza es sabia: el hierro favorece al bebé y, si la reserva es insuficiente, también a la madre. Si la acumulación es insuficiente, la madre sufre el riesgo de padecer anemia. Esta condición se traduce en una debilidad general, una caída de las defensas inmunitarias y un agotamiento excesivo.  La buena noticia: cuando las aportaciones se normalizan, todo vuelve a su orden. Según A. Martin, “durante el embarazo, el hierro tiene como beneficio una mejor biodisponibilidad. Se absorbe entre tres y nueve veces mejor que en un periodo normal”. La carne roja (en especial el hígado) proporciona grandes cantidades de hierro, aunque las legumbres y los cereales también contienen hierro. Para optimizar su asimilación, es necesario asociarlo con la vitamina C.

El yodo y otros productos adecuados para el embarazo

Entre el 12 y el 25% de las mujeres consume una cantidad de yodo por debajo de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Esto puede provocar problemas de tiroides además del desarrollo del bocio. En el caso de las mujeres embarazadas, la falta de yodo provoca retrasos en el desarrollo intelectual del bebé. Afortunadamente, los casos más graves ya han desaparecido, como por ejemplo los recién nacidos con cretinismo, una enfermedad cerebral irreversible similar a una debilidad mental.

La necesidad de ingerir yodo aumenta durante el embarazo: pasa de 150 a 200 microgramos al día. Las ostras y los mejillones contienen grandes cantidades de yodo. Por ejemplo, 250 gramos de ostras cubren la necesidad diaria de una mujer embarazada. El yodo también se encuentra en productos mucho más corrientes. De hecho, la leche, los yogures y los huevos constituyen una fuente excelente. Como el yodo favorece el crecimiento, los criaderos de gallinas y vacas lo utilizan como complemento nutricional, lo cual explica que los alimentos de tales animales contengan este nutriente. En lo referente a las leches biológicas, la cantidad de yodo es más fiable puesto este tipo de agricultura apenas recurre a este tipo de complementos nutricionales. Sin embargo, todos los materiales para el ordeño se desinfectan con yodo, lo cual permite que la leche biológica también contenga una pequeña cantidad de yodo.

Por último, el uso de sal fina enriquecida con yodo permite completar su aportación.

Así pues, futuras mamás, no os olvidéis: si queréis un bebé, ¡adaptad vuestros menús!

H. Huret

Otros contenidos del dosier: Prepararse para ser madre

Comentarios

Artículos destacados

Cosméticos básicos para el bebé
Cosméticos básicos para el bebé

La piel de los bebés es muy distinta a la de los adultos, lo que hace que sea imprescindible aplicarle unos cuidados...

El suelo pélvico tras el parto
Guía Doctissimo de los pañales
Malformaciones ginecológicas: ¿afectan al embarazo?
Pérdida de un bebé: cómo superarlo
¿Qué tipo de padre será tu pareja?

Valorando algunos comportamientos de tu pareja sabrás si será buen padre. Si los resultados de este test no son positivos,...

Hacer otros Test