Embarazada y, sin embargo, ¡triste!

El primer trimestre de embarazo se considera el más agotador para las futuras mamás. El cuerpo debe hacer frente a una enorme transformación física y hormonal indicadora de la maternidad. Las madres sienten mucho cansancio; a menudo también náuseas. Aunque suelen sentirse felices, no es raro que, al mismo tiempo, experimenten perturbación. De la noche a la mañana la mujer embarazada ya no es la misma; un sentimiento de responsabilidad la embarga: el de hacer crecer en sus entrañas a un nuevo ser. ¿Estará a la altura? No hay que olvidar que el embarazo no es únicamente un estado físico, sino también mental. Toda la psicología de la futura mamá cambia.

Un trimestre “movidito”

“Algunas mujeres pueden sentirse agredidas por todos estos cambios corporales; otras, en cambio, permanecen más serenas”, apunta Sylvie Tiné-Brissiau, psicóloga especialista en acompañamiento de las parejas en los periodos pre y post natal. “Si la mujer embarazada se frustra, si acepta de mala gana no poder controlarlo todo y si no asume lo que le pasa, entonces se verá más fragilizada. El primer trimestre es muy ambivalente. La mujer está embarazada pero aún no se le nota. Su cuerpo cambia sin que haya todavía ninguna señal externa. No es muy gratificante”, admite la experta. Y agrega: “Finalmente hay que agregar el riesgo de aborto espontáneo, que desempeña un papel importante en el inconsciente; tanto, que muchas parejas esperan a que se haya completado el primer trimestre para anunciar el embarazo. Durante estas primeras semanas, la mujer puede no estar del todo compenetrada con su estado, más aún si ha tenido abortos espontáneos antes”.
Según la psicóloga, la medicalización del embarazo puede aumentar todavía más la ansiedad. Las ecografías, los análisis de sangre y la posible amniocentesis, etc., son tranquilizantes cuando revelan normalidad. Pero antes planea la duda, a veces muy difícil de soportar.

Un cambio de lugar

Ninguna mujer escapa a este cambio brusco que hará de ella una mamá. “El comienzo de un embarazo, sobre todo cuando es el primero, supone un cambio de lugar. Una ya no es la hijita de su madre sino una futura mamá. Esto hace que, inmediatamente, invadan los recuerdos de la infancia, de la adolescencia, etc. Todo esto obliga a madurar, a cambiar, a responsabilizarse”, reflexiona la psicóloga.
Por fortuna, la mayoría de las mujeres embarazadas se sienten plenas una vez que han atravesado el famoso primer trimestre. La transformación física continúa conforme el bebé crece, pero ésta se acepta mucho mejor.
¿Los consejos de la psicóloga? Descansar, confiar, hablar con la pareja y con las amigas, sobre todo con las que han sido madres. Hay que mimarse y respetar el propio ritmo. Tampoco hay que dudar, si fuera necesario, en consultar con una psicóloga experta en maternidad. A veces, una o dos sesiones bastan para expresar con palabras muchos de los miedos, lo que ayuda a comprenderlos y a hacer que desaparezcan.
S. Malyon

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