Cambios en la pareja durante el embarazo

La evolución de la pareja

Al igual que la vida afectiva, la sexualidad varía enormemente de una pareja a otra durante el embarazo. Algunas parejas hacen menos el amor, especialmente en el último trimestre, mientras que otras encuentran más placer en sus relaciones íntimas.
En ambos casos, son los dos miembros de la pareja quienes determinan la evolución de su sexualidad. Por lo general, el estado físico de la mujer no es el único factor que interviene en la disminución de las relaciones sexuales, sino que más bien es el clima afectivo y el estado psíquico de ambos lo que provoca una disminución del deseo sexual. Cuando una mujer se siente bien en todos los aspectos, a los ojos de su compañero es aún más bella y sensual. De este modo, el deseo de uno alimenta el del otro, ambos están más predispuestos para el juego erótico y se sienten satisfechos con su sexualidad.

Un camino en solitario

El hecho de compartir al máximo la experiencia del embarazo no significa que la pareja lo viva del mismo modo. En primer lugar, desde el punto de vista fisiológico, es su cuerpo el que se transforma y es ella también quien siente al bebé en su interior, y no tú; ésta es una diferencia insalvable. Además, cada uno tiene por delante un camino que recorrer en solitario. Tú deberás pasar de la condición de hijo a la de padre, y ella cambiará su estatus de hija por el de madre. 
Todo ello es muy difícil de compartir, si no es de forma aproximada. Tú mismo no siempre entenderás lo que pasa en tu interior. Ser padre (o madre) está estrechamente relacionado con todo lo que te ha forjado como persona, en lo más íntimo de ti. ¿Te gustaría ser como tus padres? ¿Te sientes agobiado por ellos, o son demasiado distantes? ¿Qué te gustaría evitarle a tu hijo? ¿Qué te gustaría darle? ¿Cómo soñabas que sería tu vida de adulto? ¿Te sientes satisfecho con lo que has logrado?
Todas estas referencias al pasado y al futuro te ayudarán a verte progresivamente como padre y a asumir este rol. Aunque no te plantees ninguna de estas cuestiones o no lo hagas de este modo, por lo general revivirás momentos de tu infancia que pueden ser agradables o no. Pocos hombres no se sienten turbados ante la idea de querer y criar a un hijo por primera vez, pero en todos los casos se trata de un proceso muy personal. Tu mujer experimentará una evolución similar que, a su vez, dependerá de su historia personal. Nada impide hablar del tema, pero ¿hasta qué punto? ¿Realmente es necesario? Más que compartir, lo esencial es que cada uno respete las vivencias del otro.

Cuando ya no hay diálogo

Si te sientes tan perdido que no entiendes en absoluto a tu compañera, si ya no hay diálogo, no hay diversión ni se mantienen relaciones sexuales, es necesario que alguno de los dos dé el toque de alerta. Si se está en una situación de impasse, lo mejor es recurrir a la ayuda de un especialista. Huir físicamente o a través del silencio no resuelve las cosas, aunque sea la solución más fácil en un primer momento. Es cierto que algunas parejas se distancian antes del nacimiento para reencontrarse después, pero para ello es necesario que ninguno de los dos haya herido profundamente al otro.

Respetar las vivencias del otro

Puede parecer algo evidente, pero no está de más decirlo: las relaciones de pareja durante el embarazo son más fáciles cuando cada uno respeta las emociones del otro sin juzgarlas. Se deben conceder mutuamente el derecho a ser ellos mismos, incluso cuando no se comprendan. La libertad de exteriorizar (o no) los sentimientos o de reaccionar de determinada forma es esencial para que ambos puedan vivir plenamente esta etapa de sus vidas. Prepararse para tener un hijo también significa concederse tiempo para estar consigo mismo. Tu mujer deberá aceptar que no estés siempre a su disposición o que en determinados momentos necesites distanciarte. Del mismo modo, tú deberás entender que ella vive momentos únicos y que en ocasiones puede necesitar una conexión íntima y exclusiva con el futuro bebé. En cualquier caso, lo ideal es que seáis tolerantes con la forma en que el otro vive su espera, sin someteros a ningún tipo de norma.
Cuidado con los clichés Una idea bastante extendida entre los hombres es que el embarazo es un tiempo de felicidad y plenitud para la mujer, pero la realidad está llena de matices. Algunas mujeres, pese a desear con todas sus fuerzas ser madres, podrían prescindir perfectamente de llevar al bebé en su vientre y aceptan más o menos bien los cambios en su cuerpo. Otras se sienten más a gusto con el embarazo, lo que no significa que no tengan miedo o que en determinados momentos no deseen dar marcha atrás. En algunos casos, cuando ellas expresan cómo se sienten, los hombres no las entienden o, peor aún, deducen erróneamente que no serán «buenas» madres. Las mujeres también pueden dejarse llevar por algunos clichés sobre los hombres que tú, seguramente, serás el primero en lamentar. Así que cuidado con las ideas preconcebidas, y no pienses que tu mujer es un caso aparte por el hecho de expresar unos sentimientos que no se corresponden con tu ideal; podrías hacer que se sintiera mal sin ninguna necesidad, pues la realidad son sus propias vivencias y no las de una mujer imaginaria. En este sentido, puedes pedirle que muestre el mismo respeto hacia ti.

Una sexualidad cambiante

Al igual que la vida afectiva, la sexualidad varía enormemente de una pareja a otra durante el embarazo. Algunas parejas hacen menos el amor, especialmente en el último trimestre, mientras que otras encuentran más placer en sus relaciones íntimas.
En ambos casos, son los dos miembros de la pareja quienes determinan la evolución de su sexualidad. Por lo general, el estado físico de la mujer no es el único factor que interviene en la disminución de las relaciones sexuales, sino que más bien es el clima afectivo y el estado psíquico de ambos lo que provoca una disminución del deseo sexual. Cuando una mujer se siente bien en todos los aspectos, a los ojos de su compañero es aún más bella y sensual. De este modo, el deseo de uno alimenta el del
otro, ambos están más predispuestos para el juego erótico y se sienten satisfechos con su sexualidad.

Preparar la habitación del bebé

Tú serás el principal responsable de preparar la habitación del bebé, ya que tu compañera debe evitar inhalar de cerca olores de pintura o de cola. Además, una mujer embarazada a veces está demasiado cansada para ocuparse de determinados trabajos.
Sin embargo, seguramente tendrá una idea bastante clara de cómo le gustaría que fuera la habitación del pequeño en lo que respecta a colores, material, mobiliario, decoración… En este sentido, su opinión es muy valiosa, pero la tuya también cuenta.
El hecho de preparar la habitación del bebé puede ser muy importante para ti. Junto con tu compañera, podrás crear un lugar agradable.

Cambios fisiológicos

Sin embargo, el embarazo puede dar lugar a pequeños cambios en la sexualidad femenina. No deberá sorprenderte que ella sienta placer más rápidamente, que se produzca una menor lubricación vaginal o que sienta pequeños dolores en las últimas semanas. Estas alteraciones no suelen tener consecuencias mayores, pero requieren cierta adaptación.

¿Miedo a hacer el amor?

A veces es el hombre quien frena las relaciones sexuales durante el embarazo. Una de las principales razones es el miedo a hacer daño al bebé, e incluso a mancharlo con el esperma, sobre todo cuando sus movimientos empiezan a evidenciarse. Es un temor infundado, ya que el pene nunca penetra en el útero y el bebé no se ve afectado en absoluto por la presión del cuerpo del hombre sobre el vientre de la madre (sumamente elástico), ni siquiera en los últimos días de gestación. Otra reticencia deriva de la forma en que el hombre entiende la maternidad. Algunos hombres sacralizan tanto el vientre redondo de su mujer, que incorporan una noción de «pecado» al acto de hacer el amor. Lo mejor es que hables con tu compañera sobre tus temores. Si evitas las relaciones íntimas sin darle ninguna explicación, quizá piense que ya no la deseas o, peor aún, que ya no la ves como tu amante.

Otros contenidos del dosier: El futuro padre mes a mes

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