Los cambios en la mujer presenciados por el padre

El desfase de los primeros meses

Durante los primeros meses apenas percibirás cambios físicos en tu mujer. A veces incluso tendrás la impresión de que todo sigue igual que antes, por lo que te costará hacerte a la idea de que dentro de tu mujer está creciendo un bebé. Sin embargo, en ocasiones existen indicios delatores de la presencia del feto, que varían de una mujer a otra: mareos, cansancio, mayor necesidad de dormir, irritación o momentos pasajeros de llanto, entre otros. De lo que no cabe duda es de que tu mujer ya siente esta nueva vida en su interior y no puede transmitirte lo que experimenta. Quizás se produzca un pequeño desfase en la pareja por el hecho de que tu mujer tiene la absoluta certeza de que un nuevo ser crece en su interior, mientras que tú apenas percibes esta realidad.
Asimismo, estos primeros meses pueden ser fuente de cierta incomprensión entre la pareja.
Cambios de humor El principio del embarazo no siempre influye en el humor o en el carácter, pero sí es frecuente que la mujer experimente una mayor sensibilidad ante hechos en apariencia insignificantes. Que llore no significa que esté triste, o el hecho de que se irrite con facilidad no significa que esté realmente enfadada; al igual que la risa, todas estas manifestaciones no son más que la expresión de su emoción. Mucho antes de que su vientre aumente de volumen, la mujer experimenta con intensidad los cambios que se producen en su interior. Sus cambios de humor podrán desconcertarte, pero no olvides que son completamente normales. Por lo general, la mujer suele mostrarse más serena
durante el segundo trimestre, pero en ese momento quizás tú también te encuentres más desorientado, ya que hasta entonces no habrás empezado a asimilar la situación.
Cada miembro de la pareja deberá mostrarse paciente con el otro durante el embarazo.

¿Orgulloso de su redondez?

A partir del cuarto mes, asistirás de forma progresiva a los cambios en el cuerpo de tu mujer. Algunos hombres se sienten muy orgullosos de la redondez de su mujer y experimentan un placer muy masculino cuando van a su lado, como si gritaran al mundo entero: «Soy un hombre de verdad, le he hecho un hijo a mi mujer», y con ello vieran confirmada su virilidad. Del mismo modo, algunas mujeres se sienten más femeninas que nunca. Además, estos sentimientos suelen ser recíprocos dentro de la pareja: por lo general, cuanto mejor se siente una mujer con su propio cuerpo, más bonita la encuentra su compañero, y viceversa. Pero también es posible que la futura madre se sienta extraña en su cuerpo cambiante y sea crítica con su aspecto al ver que su vientre crece tanto que necesita renovar todo el guardarropa, y que sufra con un aumento de peso que le dificulta estar de pie y que es fuente de distintas molestias.
Aquí es cuando tu forma de verla será más importante que nunca. En los últimos meses del embarazo, tu mujer requerirá más que nunca tu colaboración en las tareas domésticas, ya que su cuerpo tendrá unos nuevos límites. No podrá levantar objetos pesados ni realizar determinadas tareas, le costará más agacharse y es preferible que evite subirse a una escalera, por lo que puede ser necesario reorganizar el mobiliario.
Tienes que ayudarla de distintas formas, lo que a menudo implica un nuevo reparto de las tareas domésticas. Si no encuentras tiempo para hacerlo todo, una buena solución es buscar ayuda externa.

«Mi mujer ya no tiene ganas de salir»

Las parejas a las que les gusta salir a menudo ven cómo cambian esos hábitos al principio del embarazo, ya que ella se sentirá más cansada para soportar largas veladas entre semana y necesitará dormir más horas. Esto suele ocurrir en el primer trimestre y también es muy habitual al final del embarazo, aunque es mucho menos frecuente durante el segundo trimestre. Esta situación requiere una adaptación temporal de los hábitos. Puedes optar por salir con tus amigos más a menudo, o pensar en activi dades de ocio con las que ella no se canse tanto. Es posible que se sienta contrariada por el hecho de tener que obedecer a las limitaciones de su cuerpo, algo que la afectará más todavía si tú se lo reprochas. Por otra parte, no debes sentirte obligado a adaptarte continuamente a su ritmo, pues ella también debe entender que necesitas tu propio espacio. Además, si sueles estar a su lado y te muestras atento, lo aceptará con más facilidad, ya que su fatiga, en general, se manifestará en determinados momentos.
¿Un nuevo estilo de vida? A menudo, aunque la mujer no se sienta muy cansada, prefiere limitar las veladas con amigos entre copas y cigarrillos por el bien del futuro bebé. En efecto, siguiendo los consejos del médico de dejar el tabaco y el alcohol, tu mujer preferirá evitar cualquier
tentación. Si en la pareja ambos fuman o suelen beber, será muy importante la ayuda del compañero, dejando a su vez de beber o restringiendo este consumo. Lo ideal es que ambos se propusieran dejar el hábito y se apoyaran mutuamente en este esfuerzo.
En este sentido, los consejos del médico serán de gran utilidad.

Si ella se queja a menudo…

Algunas mujeres viven su embarazo sin sufrir ningún tipo de molestia física, mientras que otras suelen tener dolor en el vientre, sufren problemas digestivos o no pueden permanecer mucho tiempo de pie. Los distintos síntomas varían mucho de una mujer a otra. Estos posibles dolores o molestias suelen manifestarse al principio o al final del embarazo. Cuando se producen en las primeras semanas, algunos hombres no las toman del todo en serio e incluso pueden sentirse irritados; saben que deben apoyar a su compañera, pero aún no se sienten preparados para asumir su papel. Sin embargo, por lo general ellas sólo piden al hombre que entiendan cómo se sienten. La situación suele mejorar hacia el cuarto mes, como muy tarde. Es cierto que no siempre es fácil responder a las quejas de tu compañera, sobre todo si te agobian. Puede ser que te sientas algo perdido porque no estás seguro de si la situación es normal o si existe algún problema, o porque quieres ayudar pero no sabes cómo. En estos casos, lo mejor es que hables con ella, pues es posible que no se dé cuenta de tu inquietud o perplejidad.
Cuando hay motivos de alerta En principio, gracias a las visitas regulares al médico, tu mujer sabrá en qué casos necesita acudir con urgencia. Sin embargo, no está de más que adoptes una actitud vigilante. Mantente atento y aconséjale que acuda al médico si, por ejemplo, se pasa el día vomitando, tiene fuertes dolores en el vientre o nunca tiene ganas de hacer nada.
Por lo general, la persistencia de un dolor o de una depresión no es buena señal. Sin duda conoces a tu mujer lo suficiente para saber en qué momento no se cuida o se siente demasiado cansada para reaccionar. Si esto sucede, no dudes en acompañarla al médico.

Saber confiar

El hecho de que tu mujer necesite tu ayuda de vez en cuando no significa que el embarazo la convierta en un ser más delicado. Algunas mujeres experimentan una plenitud durante el embarazo que las hace más fuertes y seguras de sí mismas. En la mayoría de los casos, la futura madre, con la ayuda de los consejos de su médico, sabe lo que es bueno para ella y para el niño. A causa de las obligaciones externas, sobre todo las profesionales, es posible que a veces se esfuerce demasiado, en cuyo caso es bueno que le recuerdes que necesita cuidarse. Sin embargo, por lo general, debes confiar en tu compañera: deja que sea ella quien decida si es capaz o no de realizar determinada actividad; más que tus muestras de diligencia, ella valorará tu amor. Si tienes la sensación de no participar en el embarazo tanto como desearías, recuerda que no se trata de que no hagas nada, sino que estás a su lado. No obstante, algunos
hombres se muestran ansiosos desde el principio hasta el final del embarazo y sienten que la situación les supera. Una manera de tranquilizarse consiste en acudir a alguna de las consultas con el médico, aunque esta ansiedad suele disminuir con mayores dosis de confianza. Es cierto que esto no resulta tan sencillo cuando se vive todo desde fuera, pero no olvides que es ella quien lleva el niño. Como padre no podrás captar toda la esencia del embarazo, y aún menos controlarlo. Tu mujer sentirá que este movimiento de la vida la supera y que ella misma no es omnipotente. Precisamente en esta aceptación reside la clave de su fuerza.

Cuando el padre aumenta de peso…

Algunos hombres ganan peso durante el embarazo de su mujer, sufren dolores de espalda no habituales o presentan síntomas similares a los de una mujer embarazada.
Esta situación suele provocar una sonrisa divertida o cariñosa en las personas de su entorno, que ven en estos síntomas una muestra de la gran implicación del futuro padre. Los médicos lo denominan síndrome de «incubación», en referencia a un rito propio de algunos pueblos indios americanos, en los que el hombre imita el embarazo y el parto de la mujer con una serie de gestos establecidos, y de este modo se convierte en padre de su hijo ante la sociedad. En Europa, el síndrome de «incubación» se refiere más bien a un deseo muy ambiguo de maternidad en el hombre, un deseo imposible. No se puede decir que sea algo grave, pero lo cierto es que no recibe la suficiente atención ni por parte de la sociedad ni de los médicos. Es posible que, en comparación con los demás, estos hombres experimenten una mayor necesidad de hablar sobre lo que sienten, aunque sólo sea en una visita a solas con el médico. Más que una muestra de la implicación del padre, la «incubación» podría ser una cuestión de identidad.

Otros contenidos del dosier: El futuro padre mes a mes

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