Padre e hijo, el primer encuentro

Unos instantes iniciales muy breves

Tanto si se ha asistido al parto como si no, los primeros instantes con el hijo siempre parecen muy breves. En cuanto nace, el niño es depositado sobre el vientre de la madre. Luego, el médico o el padre cortan el cordón umbilical. En general, después se deja un poco de tiempo al bebé con los padres para que empiecen a descubrirse. Más tarde, una puericultora se lleva al bebé para proporcionarle los primeros cuidados y, finalmente, darle un baño, en el que tal vez podrás participar. Estos primeros momentos son muy intensos.
¿Cortar el cordón o no? Según los psicólogos, al cortar el cordón umbilical, el padre participa simbólicamente en la llegada del niño al mundo y ayuda a separarlo de la madre. Pero cada persona da a este gesto un valor u otro. Si no deseas cortar esa materia gelatinosa, basta con decirlo y dejar que el médico se ocupe de ello. Nadie te lo reprochará. Un gesto igualmente simbólico, que también marca la llegada al mundo del bebé, sería tomarlo del vientre de la madre para confiarlo a la comadrona que le dará los primeros cuidados.

La declaración de nacimiento

La declaración de nacimiento es una formalidad obligatoria, si bien varía notablemente en función de la legislación de cada país. En la mayoría de los casos, el médico que atendió el parto extiende un certificado del nacimiento del bebé con el que el padre acudirá al registro civil para inscribirlo. Algunos hombres creen que realizar ese trámite uno mismo no es un acto trivial, sino que puede revestir un fuerte valor simbólico, dado que, a través de él, el padre afirma ante la sociedad: «Es mi hijo y lo reconozco». En el caso de parejas no casadas o de madres solteras, la declaración de nacimiento también varía en función de lo reglamentado en cada país, y en algunos casos ésta debe ir acompañada del reconocimiento del hijo, lo cual puede hacerse antes o después del nacimiento.

Una emoción intensa, a veces contenida

Algunos hombres lloran cuando ven a su hijo por primera vez, un llanto en el que se mezcla la emoción que sienten y la tensión acumulada. Otros muestran una sonrisa beatífica… Cada uno manifiesta sus sentimientos a su manera, según su carácter y con más o menos libertad. Si en ese momento, caen un poco las barreras y los convencionalismos sociales, tanto mejor para quien lo vive: el nacimiento de un hijo es una de las grandes emociones de la vida. Puede suceder que uno no experimente nada. También les ocurre a algunas madres, cuando están demasiado agotadas. Sentir emoción es una cosa, y manifestarla es algo diferente. Cada uno se dará cuenta en su momento de que el niño está ahí, y que goza de buena salud. No todo el mundo vive la emoción del nacimiento del mismo modo.

Actuar según los sentimientos

Cada cual debe recibir al bebé como desee. No reprimas ciertos gestos o actitudes por el simple hecho de que esté presente el personal médico. Al igual que la madre, a veces el padre desea notar a su hijo junto a su piel. ¿Por qué no hacerlo? Los primeros gestos hacia el bebé, ese primer contacto, sea como sea, a menudo responden a una necesidad muy íntima. Y no afectan sólo al bebé, sino que pueden ser esenciales para los dos. Sin embargo, en ocasiones uno no se atreve, por miedo a molestar o a parecer algo torpe. Pero no existe una forma «reglamentaria» de sostener a un bebé. Si sientes la necesidad de tenerlo en brazos, el personal te ayudará gustosamente. No dudes en pedirlo, ya que la comadrona no irá a ofrecérselo a un padre que parece mantenerse al margen. Por otro lado, tal vez en un primer momento no desees tener contacto con el niño, porque es demasiado pronto o porque ves con cierta aprensión a ese bebé cubierto de un líquido blancuzco y húmedo del cuerpo de la madre. En este caso, tú decides.

¿Participar en el primer baño?

El personal médico puede invitar al padre a participar en el primer baño y a vestir al bebé. Puedes aceptarlo o negarte, pero sin duda querrás salir de la sala de partos mientras la madre expulsa la placenta y recibe los primeros cuidados. Normalmente, durante el baño, el auxiliar efectúa esta operación delante de ti, pero no te confía el bebé. Si deseas intervenir más, limpiar o vestir tú mismo al bebé, debes pedirlo, y quizás insistir un poco. Los padres deben imponerse en las maternidades, si no quieren ser unos simples espectadores, tanto después del parto como durante los días siguientes. Si te dejan intervenir, sin duda te darán algunos consejos. Tómalos como una ayuda, pero no consideres que esa forma de hacerlo es la única buena para el niño.
Poco a poco encontrarás tus propios métodos, los cuales contribuirán también a forjar tu relación con el bebé. Y ello también es válido para la forma de sostenerlo, de vestirlo o de mimarlo…

Otros contenidos del dosier: El nacimiento vivido por el padre

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