Pañales: el turno de papá

Di adiós a las aprensiones

¿El olor a caca le disgusta? Mientras que el bebé se alimenta de leche, el olor de ésta no es demasiado fuerte.

¿Tiene miedo de ser torpe, de hacerle daño al bebé? El recién nacido tiene un tamaño manejable, no es tan frágil como creemos y no le asusta que le manipulen.

¿El bebé llora? Es normal, no significa que sufra. Puede tener frío o querer que le tengan en brazos. Hay bebés que no soportan tener el culito al aire y lo manifiestan.

En conclusión, si al papá simplemente no le apetece levantarse del sofá, va a haber que discutir sobre la necesidad de repartirse las tareas. Los recién nacidos necesitan que los cambien seis o siente veces al día y la madre no tiene por qué asumir toda la responsabilidad.

Conocer al bebé

Cambiarle el pañal al bebé constituye un momento de intimidad. El bebé está concentrado en la cara de la madre, lo que supone un momento idóneo para conocerse un poco más a través de las palabras y del contacto con su piel.

Pero para lograrlo a veces se necesita un poco de ayuda. Los primeros cambios de pañal es mejor hacerlos entre dos y recordarse mutuamente cómo seguir.

Un cuidado en varias etapas

Antes de empezar hay que asegurarse de que todo el material necesario esté junto y a mano: una toalla, agua, jabón y algodón. Cuando el bebé esté puesto sobre una superficie plana, es importante no dejarle solo ni un momento ya que puede caerse con apenas hacer un movimiento.

Hoy, muchas prendas para el recién nacido disponen de un botón en la parte inferior. Basta desbrocharlo y subir la ropa para que el vientre del bebé quede al descubierto y facilitar la tarea. Levanta las piernas con una mano y limpia con la otra. La regla: limpiar siempre de adelante a atrás para evitar cualquier infección.

Niña o niño, las diferencias

Si se tiene una niña, entonces hay que limpiar muy bien todos los pliegues y sobre todo la zona de los labios. Puede ser útil mostrarle esto al padre, menos ducho en anatomía femenina. Si es niño, hay que lavarle bien las ingles, los testículos y el pene pero sin retirar la piel hacia atrás. Una vez que esté limpio, sécale la piel en profundidad pero no frotes. Un consejo: asegúrate de que el pene mira hacia abajo por si hubiera pérdidas.

Para finalizar, desliza el pañal por debajo del bebé y asegúrate de que queda centrado. Despega los adhesivos y pégalos en la parte delantera del pañal. El pañal no debe apretar al bebé pero sí quedar lo suficientemente ajustado para que sea hermético. Has terminado. ¡Enhorabuena! Muy pronto el papá dominará el arte de cambiar al bebé y contribuirá al gasto de los 1800 pañales que se utilizan durante el primer año de vida del pequeño.

R. Vaé

Otros contenidos del dosier: El nacimiento vivido por el padre

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