Los trastornos digestivos del bebé

Los cólicos

Los cólicos, o dolor de vientre, son uno de los trastornos leves más frecuentes en el recién nacido, sobre todo cuando se le alimenta con biberón. Provocan fuertes llantos, que a menudo se calman en cuanto puede evacuar o expulsar los gases. Para mitigar estos dolores, puedes darle masajes en el vientre, de abajo hacia arriba y en el sentido de las agujas del reloj. El contacto con el calor de tu piel o con una bolsa de agua caliente también puede calmarle. Ponlo, por ejemplo, con el vientre en contacto con tu propia piel. Los cólicos pueden tener diversas causas, pero cuando son frecuentes y el bebé es alimentado con biberón, un cambio de leche suele ser la mejor solución para mejorar la situación. Pide consejo al pediatra.

Las diarreas

Si le das el pecho, tu hijo hará unas deposiciones de una consistencia y un color particulares: serán poco consistentes, granulosas y de un color amarillo dorado. Si le das el biberón, sus deposiciones serán poco consistentes y de color claro. Enseguida te darás cuenta de si el bebé tiene diarrea, ya que sus deposiciones serán diferentes, aún más líquidas y más frecuentes. En cualquier caso, tanto si le das el pecho como si le
das biberón, debes consultar al médico enseguida, dado que en los neonatos el riesgo de deshidratación es importante; es imperativo iniciar un tratamiento de inmediato.
Normalmente, las diarreas en el bebé tienen un origen infeccioso.

Las regurgitaciones y los reflujos

Las regurgitaciones se producen al final de la toma: el bebé expulsa lo que ha tomado de más. Suelen producirse en el momento de eructar. Sólo se pueden evitar estando atento para valorar cuándo se ha saciado el bebé, para que no tome más de lo que necesita. Estas regurgitaciones no deben confundirse con los reflujos, que son eyecciones o vómitos, no siempre abundantes, que se producen al final de la toma y que están provocados por el menor movimiento. Por lo general, van asociados a una maduración incompleta del tubo digestivo del bebé. El reflujo suele desaparecer con la edad, pero puede ser útil un tratamiento médico adaptado para reducir los síntomas, evitar las complicaciones (esofagitis) y facilitar la maduración fisiológica del tubo digestivo del recién nacido.

¡Tiene hipo!

El hipo, que puede ser persistente y durar mucho, a veces preocupa a los padres, pero no perjudica al bebé. Normalmente llega sin una causa y desaparece espontáneamente.
¡Recuerda que el bebé ya tenía hipo estando dentro de tu vientre!

Otros contenidos del dosier: Volver a casa después del parto

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