¿Cómo aplicar el autobronceador?

¿Aplicarse una misma el autobronceador parece una misión imposible? ¡No temas! Sophie Talhouarn, formadora del Instituto Esthederm, nos revela sus trucos y secretos de profesional. ¡Para obtener una tonalidad bronceada sin marcas!

Autobronceadores: encontrar su tono

Como lo explica Sophie Talhouarn, “la mayoría de los autobronceadores vienen en dos variantes: tono progresivo (con menor dosis de DHA) o tono intenso. Es aconsejable utilizar el primero si tenemos la piel muy clara o si no estamos habituados a los autobronceadores. Es menos violento, ya que el color es más ligero. Los tonos intensos, por otro lado, son para los asiduos o los de piel oscura. Pues contrariamente a lo que se cree, en las pieles morenas también puede utilizarse autobronceador, ya que les otorga brillo, y un buen efecto para mejorar su tono”.

En definitiva, las pieles claras optarán más bien por autobronceadores en leche o en crema pues esos tipos de piel son más frágiles y, explica Sophie, con los geles o esprays “se corre el riesgo de deshidratación a medio plazo”. Este formato se reserva para las pieles naturalmente morenas que se adaptan mejor a esos tipos de piel, “que beben menos el producto y prefieren las texturas más ligeras”.

Autobronceadores: el rostro

Antes que nada, hay que tranquilizarse: ya sea que uno aplique el autobronceador en el rostro o en el conjunto del cuerpo, los gestos son los mismos. Lo más importante, como lo anuncia de entrada Sophie: “Hay que masajear para hacer penetrar el producto. Si se masajea, no quedan marcas. El secreto de un autobronceador bien aplicado, ¡es el masaje! Una aplicación sin defectos pasa pues por un masaje, trabajando con las manos de forma bien plana, lo cual evita todo riesgo de marcas.

Por supuesto, no hay que olvidar “lavarse las manos justo después de la aplicación y cepillarnos bajo las uñas” continúa Sophie. Otro consejo: hay que peinarse las cejas con un peine especial para retirar el excedente de autobronceador que pudiéramos haber dejado. Y finalmente, con la punta de una servilleta, deberíamos “limpiar el perímetro del cabello, sobre todo si es rubio”.

Cuando se trabaja el rostro no debemos olvidar las orejas. Pero entonces, para evitar todo riesgo de sobrecarga, debemos masajear las orejas con lo que queda del producto en los dedos sin olvidar ni la nuca, ni la parte posterior de las orejas. Y si queremos evitar las demarcaciones dudosas a nivel del cuello, debemos trabajar con las manos bien planas en el comienzo del escote con el excedente de producto.

Un truco más de Sophie: “la zona del contorno de ojos es una zona naturalmente más clara. Para mantener el aspecto natural, antes de aplicar el autobronceador, aplica una crema para contorno de ojos. De este modo se evita que la ojera quede del mismo tono que la piel y se logra un resultado hiper natural.”

Los gestos pre-aplicación: una exfoliación por semana, una semana antes, seguida de una mascarilla nutritiva para afinar y uniformizar el cutis. De este modo, el autobronceador quedará más luminoso.

Autobronceadores: el cuerpo

Para quienes han elegido un autobronceador intenso y temen dejar marcas, Sophie aconseja utilizar un guante de baño ligeramente húmedo y embebido en el producto. “Por supuesto, se utiliza un poco más de producto de esta manera, pero uno se asegura un resultado natural sin riesgo de accidentes”. Y de este modo se masajea todo el cuerpo con gestos envolventes.

Antes de aplicar el autobronceador: “Una semana antes, conviene realizar 2 o 3 exfoliaciones en todo el cuerpo e hidratarlo cotidianamente. Para un resultado con éxito, la hidratación es primordial, ya que  suaviza y alisa la piel.” Y Sophie no deja de insistir en la importancia del masaje durante la aplicación: “Hay que tomarse el trabajo de hacer penetrar el autobronceador masajeando. Es la única forma de obtener un resultado magnífico.”

Lo que debe evitarse: “Dar golpecitos con el producto haciendo pequeñas pinceladas como un dálmata y extenderlo luego. Realmente hay que trabajarlo con gestos envolventes.”

Ante un fracaso

Si a pesar de nuestros consejos te quedan marcas, sólo una exfoliación y una buena dosis de hidratación permitirán atenuar los efectos. El ritual mascarilla hidratante/exfoliación debe repetirse varias veces. Pero sobre todo, no intentes “decapar la piel” a través de una exfoliación agresiva o frotando demasiado fuerte. “Corres el riesgo de provocar una inflamación”.

Finalmente, para aquellas personas que, preocupadas por ahorrar, y que deseen utilizar el autobronceador del cuerpo en la cara, es importante recordar que los productos de cuerpo no son “no comedogénicos”. Su utilización regular en el rostro podría hacer que aparezcan algunos granos. Pero como lo subraya Sophie: “Si es una vez, no hay problema, pero no debe convertirse en hábito”. Un consejo válido también para los cuidados solares y todos los cuidados corporales en general.

Gracias a Sophie Talhouarn del Instituto Esthederm por sus consejos.

Jessica Xavier

Otros contenidos del dosier: Bronceado sin sol

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