¡Prolonga tu bronceado!

Las exposiciones prolongadas al sol provocan modificaciones celulares y la piel necesita varios días para corregirlas. En primer lugar, la piel se vuelve más espesa. De hecho, la manera natural de la epidermis de protegerse es intensificando su barrera protectora, la capa córnea. Por otro lado, broncearse conlleva una fuerte deshidratación y la producción de un colágeno de mala calidad.

Como medida preventiva, puedes adoptar buenas costumbres tras la exposición, para darle a la epidermis todas las oportunidades y prepararte para que el bronceado dure.

Mantener la tasa de hidratación

A la vuelta de la playa y tras una ducha exprés, sécate sin frotarte y aplícate por todo el cuerpo una leche tipo aftersun. Este tipo de tratamientos específicos calman y reestructuran las epidermis dañadas. Además, alivian la piel, la dejan más flexible y luminosa. 

Para conseguir una tez luminosa, aplícate una ampolla de serum facial antes de aplicarte la crema de noche. Los serum combinan poderosos agentes hidratantes ya que están especialmente formulados para reconstituir el equilibrio de una piel expuesta al sol, al viento, a la sal...

A la vuelta de las vacaciones, para conservar el bronceado, entre otras cosas, tienes que evitar descamarte, es decir, perder demasiadas células de la piel por desecación. Utiliza tratamientos exfoliantes de texturas suaves para eliminar las células muertas sin causar daños. Es cierto que el bronceado se atenuará ligeramente, pero la piel quedará uniforme y fina. Aplicación: una o dos veces por semana.

Para complementarlo, continúa durante varias semanas con los tratamientos corporales aftersun y el serum facial. Repararán progresivamente la pérdida de agua y reestructurarán la epidermis agredida por los rayos solares. El resultado: una piel más flexible y luminosa. 

Tampoco debes privarte de los beneficios de las cremas con fórmulas ultra hidratantes, además de reparadoras y antirradicales libres.

Come alimentos que favorezcan el bronceado

Además del sol, en verano la piel también sufre a causa del aire seco, la sal, si pasamos las vacaciones a la orilla del mar y el cloro, si nos bañamos en una piscina. Razón de más para ocuparnos de ella desde el interior, así como del exterior. ¿Cómo? Sumergiéndonos en la cocina mediterránea. Es decir, hay que comer, sobre todo, verduras y ensaladas de temporada. Entre las verduras puedes comer alcachofas, berenjenas, apio, brócoli y espinacas que tienen casi el efecto de una crema. Rehidratan la piel desde el interior gracias a un aporte de zinc,  silicio y vitamina E.

¿Qué frutas y verduras hay que consumir para prolongar el bronceado? Es muy sencillo, todas aquellas cuyo color nos evoque el beta-caroteno, es decir, zanahorias, melones, tomates, melocotones…  La vitamina E, ojito derecho de las mujeres, potencia los efectos del beta-caroteno y elimina los radicales libres, responsables del envejecimiento cutáneo. 

Las cápsulas de vitaminas y minerales que nos preparan para el bronceado permiten además prolongar su duración sin dañar la epidermis. Continúa la cura durante unas dos semanas después de la vuelta de vacaciones.

Catherine Maillard

Otros contenidos del dosier: Prolongar el bronceado

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