Los efectos de la radiación ultravioleta son especialmente nocivos en los niños

La radiación solar es causante de múltiples efectos sobre la piel. Los efectos nocivos de la radiación ultravioleta son acumulativos e irreversibles. La exposición solar intensa y especialmente durante las dos primeras décadas de la vida se han relacionado especialmente con la aparición de cáncer de piel.

La fotoprotección tiene como objetivo prevenir el daño que la radiación ultravioleta realiza en la piel. Las medidas de fotoprotección son aconsejables en todas las edades, pero en la población infantil y juvenil deben ser más intensas, ya que los niños son más susceptibles que los adultos a los efectos de la radiación ultravioleta. Entre un 50 y un 80% del daño inducido por la exposición solar que un individuo recibe durante toda la vida se realiza durante la infancia y la adolescencia, y es durante estos períodos críticos en los que la exposición solar intensa intermitente causa quemaduras que incrementan el riesgo de cáncer de piel (melanoma) en la edad adulta.

Protección interna y externa

Nuestro cuerpo ya dispone de mecanismos para protegerse de la radiación ultravioleta a pesar de que en muchos casos son insuficientes, entre ellos el grosor de la capa córnea de la piel, reparación del ADN, la síntesis de antioxidantes y el aumento de la producción de melanina, el principal determinante el color de la piel de las personas. Esta protección es innata y cumple su función en mayor o menor grado según la genética del individuo. Por ejemplo, la capacidad de síntesis de melanina está disminuida en el bebé.

Sin embargo, nuestro cuerpo por sí solo no puede hacer frente a todos los riesgos de la exposición ultravioleta y menos en verano si tomamos el sol con frecuencia. Por ello, las personas requieren de protección externa para proteger la piel de la agresión producida por la radiación solar. Las estrategias de fotoprotección de acuerdo con las guías nacionales e internacionales recomiendan lo siguiente:

  • Cubrir la piel con ropas y sombreros adecuados;
  • Llevar gafas con protección solar;
  • Usar fotoprotectores;
  • Proteger también en días nublados, y
  • Protegerse del sol aunque la piel esté bronceada.

En la imagen, la Dra. Eulalia Baselga en su consulta

Evitar la exposición solar entre las 11 y las 16h

Posiblemente la medida más importante consiste en desarrollar comportamientos fotoprotectores saludables, evitando o disminuyendo el tiempo de exposición a la radiación solar.

Cubrir la piel con ropas y sombreros adecuados

En caso de exposición prolongada, es conveniente cubrir la mayor parte del cuerpo posible de las radiaciones solares mediante la utilización de ropa. Hay tejidos especiales que llevan materiales con fotoprotección solar. El nylon, la lana, la seda y el poliéster tienen mayor factor de protección que el algodón, la viscosa y el lino. Otra pantalla física importante para la protección de la cara y del cuello son las gorras y los sombreros, el uso es especialmente importante en los niños. Ofrecen mayor protección cuanto mayor sea el área que cubren. También hay algunos materiales con protección solar incorporada. Las gafas de sol protegen los ojos y las regiones perioculares y deben tener filtros solares homologados para esta edad infantil.

Usar fotoprotectores

Los fotoprotectores pueden ser químicos (sustancias que absorben y filtran la radiación) o físicos (pantalllas que dispersan y reflejan las radiaciones). En cualquier caso, para asegurar su efectividad se deben aplicar generosamente 30 minutos antes de la exposición solar y hay que aplicar de nuevo cada dos horas o después actividades físicas intensas que puedan eliminarlo de la piel (nadar, sudar excesivamente o limpiarse con la toalla).

Los fotoprotectores químicos son sustancias que absorben la radiación. En general, estos filtros son incoloros aunque presentan un mayor riesgo de reacciones alérgicas de contacto que las pantallas minerales. Es por este motivo que no aconsejamos el uso de este tipo de fotoprotectores en niños menores de 36 meses.

Los fotoprotectores físicos o pantallas minerales actúan como una barrera física, dispersando y reflejando la radiación. Se consideran muy seguros. Contienen pequeñas partículas minerales que bloquean la radiación. Estos filtros no son irritantes ni sensibilizantes. Estas propiedades son las que hacen que sean los de elección en pacientes con historia de alergia a los fotoprotectores y en niños entre 6 y 36 meses de edad. Al aplicar la piel se vuelve blanquecina, por lo que son cosméticamente menos aceptados pese a que han mejorado mucho con el tiempo.

Atenciones especiales para los más pequeños

Aunque las medidas de fotoprotección son aconsejables en todas las edades, éstas deben ser más intensas en la población infantil y juvenil, ya que los niños son más susceptibles que los adultos a la radiación y porque la radiación recibida durante la infancia es el principal factor de riesgo del cáncer de piel.

Asimismo, la piel de los más pequeños aún no ha completado su desarrollo y es más sensible a cualquier agente externo. Es por ello que:

  • La FDA no recomienda la aplicación de fotoprotectores en niños menores de 6 meses.
  • Estos niños tampoco deben exponerse directamente al sol sin ropa protectora, ya que tienen menos capacidad de producir melanina y sudoración.
  • Se recomienda limitar las exposiciones solares en niños menores de 3 años.
  • En los niños entre 6 y 36 meses recomendamos la utilización de filtros exclusivamente físicos.
  • Dado que es difícil evaluar las diferencias de absorción sistémica de los productos químicos usados ​​en los fotoprotectores, parece prudente evitar aquellos productos que contengan PABA y benzofenonas, debido a las frecuentes reacciones cutáneas adversas provocadas.

10 REGLAS DE ORO para protegernos del SOL

  1. Aplicar una crema protectora de índice 15 o superior, buscar la sombra y evitar el sol entre las 11 y las 16 horas.
  2. Cubrir el cuerpo con ropa, llevar gorra y gafas de sol.
  3. Aplicar la crema en casa, 30 minutos antes de salir.
  4. Volver a aplicar la crema al menos cada hora y media y más a menudo si nos bañamos o sudamos.
  5. Aplicar la crema aunque esté nublado o estemos en la sombra.
  6. No exponer al sol bebés menores de 36 meses.
  7. Beber abundante agua.
  8. Usar una buena crema para después del sol.
  9. No conservar fotoprotectores el año anterior.
  10. Enseñar a los niños a protegerse con nuestro ejemplo.

Nota: La Dra. Eulalia Baselga es directora médica de la Clínica Dermatológica Dermik y especialista en dermatología pediátrica.

Para más información:

Dermik

info@dermik.es

93 546 47 10

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