Los peligros de tostarse al sol

Más días de vacaciones, viajes a playas paradisíacas, deportes que se practican al aire libre… Si unimos estos cambios en la forma de vida de la población al culto por la piel bronceada, es más que comprensible que debemos adoptar distintos métodos para protegernos de los rayos ultravioleta. Porque cuidado, ¡el sol puede ser muy peligroso! 

Sol: modo de empleo

Los casos de melanoma (el cáncer de piel más peligroso) son cada vez más habituales. En España las tasas de incidencia de melanoma se han triplicado en las dos últimas décadas en ambos sexos, aunque es más frecuente en mujeres. Se diagnostican unos 3.600 casos anuales y es más frecuente entre las mujeres (representa un 2,7% de los cánceres femeninos) que entre los hombres (1,5%). La incidencia en nuestro país se puede considerar alta, con un ascenso muy importante sobre todo desde los años 90. Se registran casos prácticamente a cualquier edad, aunque la mayoría se diagnostican alrededor de los 55 años. Sin embargo, puede afectar a personas que hayan recibido una exposición excesiva a lo largo de su vida. Las regiones más afectadas son aquellas donde la población está poco habituada a la exposición solar. 

5 buenos hábitos al tomar el sol

Los especialistas insisten en la importancia de estos cinco buenos hábitos que todos debemos tener en cuenta cuando tomamos el sol para no “tostarnos” y prevenir el cáncer de piel.

  • Evitar una exposición al sol entre las doce y las cuatro de la tarde durante el verano, pues es el momento del día en que los rayos ultravioletas (UV) que emite el sol son más intensos y, por lo tanto, más peligrosos. Cuando el sol está en lo más alto del cielo y nuestra sombra es más pequeña que nosotros es una señal clara: la exposición es agresiva;
  • Buscar sombra siempre que sea posible: en todas las actividades realizadas al aire libre, deberíamos acostumbrarnos a buscar lugares con sombra. En la playa, la sombrilla puede ser muy útil, pero no olvidemos que no nos protege completamente de los rayos de sol, porque se reflejan en la arena;
  • Cubrirse con ropa, un sombrero y gafas de sol, puesto que la mejor protección al sol es la ropa. Así pues, es fundamental que:
    - Nos vistamos con ropa ligera y limitemos las partes descubiertas (como por ejemplo una camiseta de algodón), porque estas piezas son las que mejor filtran los rayos UV. Pero cuidado: una vez mojadas, la ropa pierde su efecto protector.
    - Nos pongamos un sombrero para proteger los ojos, el rostro y el cuello.
    - Utilicemos gafas de sol con filtro anti-UV (norma CE categoría 3 o 4) y monturas que nos cubran bien los ojos.
  • Utilizar crema solar de alta protección y aplicarla varias veces: la crema solar se considera un complemento a las otras precauciones destinadas a proteger las zonas descubiertas del cuerpo ya que, aunque es muy útil, no filtra la totalidad de rayos UV.
  • Proteger especialmente a los niños y adolescentes, pues son los más frágiles. Hasta la pubertad, su piel no tiene las suficientes armas para defenderse de los rayos UV. Por este motivo las quemaduras de sol y las exposiciones prolongadas antes de los 15 años son una causa de desarrollo de melanomas en la edad adulta. Por lo tanto, es fundamental limitar su exposición al sol y aplicar todos los consejos de protección: tanto en la playa como en cualquier actividad realizada al aire libre, siempre deben llevar, al menos, una camiseta de algodón, un sombrero y gafas de sol, y utilizar una crema solar de protección 30 como mínimo. Si el bebé todavía no ha cumplido el primer año de edad, se recomienda no exponerles al sol en absoluto, pues tanto la piel como los ojos son todavía extremadamente frágiles.

Además de estos consejos generales, también se recomienda evitar el uso de aparatos de bronceado, puesto que aumentan la dosis de rayos UV que recibe la piel y, por lo tanto, agrava el efecto cancerígeno. Se prohíbe el uso a menores de 18 años.  

Regla ABCDE para prevenir el cáncer de piel

A, de Asimetría: un lunar cuya forma no es circular; que, al dividirse en dos, no se ve igual en ambos lados.

B, de Bordes irregulares: bordes indentados, poco definidos y a veces con una extensión del pigmento sobre la piel que rodea el lunar.  

C, de Color no homogéneo: presencia de varios colores (negro, marrón, rojo, blanco o azul).

D, de Diámetro: diámetro grande, en general superior a 6 milímetros.

E, de Evolución: toda mancha pigmentada que cambia de aspecto rápidamente (forma, tamaño, color) es un signo de alerta. 

 

 

Por último, no olvides que la detección o diagnóstico precoz del melanoma permite limitar sus daños. Por eso tanto la evaluación de la piel como el diagnóstico son esenciales. Para localizar las señales sospechosas desde su aparición, tenga en mente una simple norma: la regla ABCDE, que permite memorizar los signos de alerta. La presencia de uno o varios criterios no implica obligatoriamente un melanoma, pero no debemos ignorarla: ante la menor duda, es fundamental consultar de forma inmediata al médico, o al dermatólogo.

D. Bême 

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