Elegir bien la crema antiarrugas

Todos sabemos que la belleza de una mujer también se refleja en su piel y la edad sigue siendo su enemigo número 1. Cuando pasamos los cuarenta, algunas arrugas de expresión comienzan a ahuecarse y la piel pierde su elasticidad y firmeza progresivamente. Aunque todavía sea imposible detener este proceso natural, siempre podemos ralentizarlo con ayuda de una buena higiene de vida y cuidados antiedad adaptados.

La piel: un órgano…

Desde siempre, la lucha antiedad ha sido el centro de una búsqueda sin fin. Aunque los cuidados antiarrugas son cada vez más perfectos para atenuar los pequeños problemas cutáneos, el envejecimiento sigue siendo un proceso obligatorio al que nos tenemos que enfrentar. Bajo la influencia de los años  y del paso del tiempo, las células cutáneas se renuevan con mayor lentitud y la fabricación de colágeno se ralentiza, los tejidos se vuelven flácidos y los rasgos se hunden. La piel se vuelve más fina, más áspera y pierde su elasticidad.
¿Los responsables? El patrimonio genético, por supuesto, pero también el modo de vida, el tabaco la exposición solar…
No todas las partes del cuerpo envejecen de la misma manera. El rostro, sobre todo el contorno de ojos y los labios, es la zona del cuerpo más sensible porque es la más expuesta.
Para luchar contra los efectos del tiempo, los laboratorios rivalizan en innovación en busca de nuevos activos cada vez especializados. Pero, en cualquier caso, no podemos esperar un efecto lifting de estos productos. Estos cuidados sirven sólo para atenuar la aparición de arrugas. Y no es poco…
Prevenir para atenuar…

Gracias a un mayor conocimiento de la epidermis y a la aparición de nuevos activos, las cremas antiedad son cada vez más eficaces. Pero cada activo tiene su función y no siempre son aptos para todo tipo de pieles. ¿Qué nos encontramos en este tipo de productos?
Antioxidantes: estas sustancias antiedad se dan en forma de vitamina A, C y E, de oligoelementos (zinc, selecium, silicium), de vegetales (té verde, pepitas de uva) y de algas. Nos permiten luchar contra los radicales libres, mejorar la relieve de la piel y reparar los daños que causa la contaminación. Las cremas a base de antioxidantes están recomendadas para pieles finas y poco densas.

Vitamina A: frecuentemente utilizada para luchar contra el acné, este poderoso activo se sustituye por el retinol (un derivado menos irritante) en las cremas antiarrugas. Estimula la regeneración celular, alisa las arrugas poco profundas y aumenta el espesor de la piel. Se recomienda su uso a partir de los 35 años para pieles precozmente arrugadas o a partir de los 20 años, como medida preventiva.
AHA (alfahidroxiácidos): estos ácidos están presentes en los cítricos, en la uva y en la caña de azúcar. Tienen un poder exfoliante que elimina las células muertas de la epidermis, hidrata y tersa los rasgos para recuperar la luminosidad de la tez. Utilízalos si tienes la piel espesa (tabaco) o estropeada por el sol. Evítalos si tu piel reacciona con facilidad al sol.
Además de estas moléculas "tradicionales", ahora existen nuevas fórmulas inspiradas en técnicas de medicina estética utilizadas por los dermatólogos. Desde cremas que estimulan la producción de colágeno y de elastina, hasta otras que favorecen la regeneración de tejidos estilo "laser" y cuidados "botox-like" inspirados en la toxina botulínica para atenuar las contracciones de los rasgos.
Aunque todos estos cosméticos antiedad son una opción para disminuir eficazmente las patas de gallo u otras arrugas, éstas no serán realmente eficaces si no van acompañadas de unas medidas de higiene preventivas.
Nunca te olvides de desmaquillar bien la piel, mañana y noche además de aplicarte una crema antiedad que se adapte a tu piel para que respire bien y se hidrate. También debes saber protegerte correctamente del sol. Evita las horas centrales de sol y date una crema solar regularmente con un factor de protección SPF 15 como mínimo. En cuanto a la alimentación, reduce el consumo de alimentos grasos y azucarados y consume a diario frutas y verduras y aceite de oliva, ya que tienen muchas virtudes antioxidantes. Deja de fumar e intenta practicar una actividad física regularmente, para mejorar la circulación sanguínea y, por tanto, la tonicidad de la piel.
Ya que la mejor crema no podrá subsanar la falta de sueño y los excesos de todo tipo… 

Emilie Lefèvre

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