Los radicales libres: los Dr Jekyll y Mister Hyde del cuerpo

Los radicales libres son naturales…

Cada día nuestra piel está sujeta a múltiples reacciones enzimáticas. Estas reacciones utilizan oxígeno para generar energía y hacer que el cuerpo funcione. Al mismo tiempo, también producen radicales libres que garantizan la limpieza del organismo y eliminan permanentemente las células viejas o defectuosas. Estas moléculas participan en los mecanismos de defensa luchando contra los virus y las bacterias que puedan afectarnos.

… pero atención al exceso

Aunque los radicales libres son indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo, también pueden ser perjudiciales si se fabrican en grandes cantidades. En ese caso provocan un deterioro de las células: dañan los lípidos y membranas de éstas últimas y alteran la comunicación entre ellas. Esto también puede crear lesiones en el ADN de las células y, por tanto, en el patrimonio genético. Resultado: las células trabajan peor juntas, de ahí el envejecimiento cutáneo prematuro.  

Los factores que provocan la producción excesiva de radicales libres

No sólo nuestro cuerpo general estas moléculas inestables. Los elementos externos también influyen mucho en la fabricación de radicales libres. Por eso, una exposición muy significante al sol (y a los nefastos rayos ultravioleta) desencadena una sobreproducción de radicales libres. Ocurre lo mismo con el exceso de tabaco y de alcohol, pero también con el consumo de ciertos medicamentos, una alimentación desequilibrada, una elevada tasa de estrés y una sobreexposición a la contaminación. En el mejor de los casos, los resultados de este negativo comportamiento se traducen en el envejecimiento de la piel, manchas de vejez, rojeces, patas de gallo… pero también puede provocar un cáncer a largo plazo.

¿Cómo podemos luchar contra los radicales libres "malos"?

Según la Dra. Nadine Pomarede, dermatóloga, cosmetóloga y alergóloga además de ser el autor de varios libros antiedad, los antioxidantes luchan contra las agresiones externas y permiten oponerse a los nefastos efectos que provocan los radicales libres "malos". La piel sintetiza estos antioxidantes, que la alimentación también aporta en gran medida.  Por eso debemos llevar una alimentación rica en frutas y verduras llenas de antioxidantes. Consume alimentos con Omega 3, principalmente presente en aceites vegetales y pescados grasos como el salmón, la caballa o la sardina. 

También se puede reforzar el organismo con complementos alimenticios: vitaminas ricas en oligoelementos y omega 3 y 6. 

Y para hacer que la piel sea todavía más resistente a las agresiones, es primordial utilizar una crema diaria de día hidratante con protección solar SPF 15. Y para evitar que los radicales libres declaren la guerra a tu juventud, ¡elige un tratamiento hidratante antiedad!

M. Buiatti

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