Conserva y tonifica tu sostén natural

Desde un punto de vista puramente físico, el pecho es una glándula compuesta de grasa, protegida por un colchón de tejidos conjuntivos sobre el músculo pectoral que está cubierto de piel.

Los pechos no tienen músculos

Aunque el músculo de los pectorales es útil para sostenerlos, los senos no están formados por ningún músculo profundo y así es imposible aumentar el tamaño con ejercicios en el suelo o levantando pesas. Abandonados a su suerte, esperemos que la ley de la gravedad no tenga efectos excesivamente negativos y, mientras tanto, ¡protege el pecho de las agresiones externas con un buen sujetador!

Lo único realmente eficaz para tonificar los tejidos son las duchas diarias con agua fresca o fría. El efecto vasoconstrictor estimula la microcirculación sanguínea y mejora el intercambio celular. La piel queda más tonificada y recupera su papel de sostén natural. Las que mejor aguanten el frío también podrán utilizar un guante con cubitos de hielo para tonificar más los tejidos. 

Los senos están sujetos a los cambios radicales hormonales

Los pechos son muy frágiles. Naturalmente, por su constitución y, sobre todo, a causa de las variaciones hormonales, que son como una montaña rusa.

Desde la pubertad, el aumento de estrógenos hace que los tejidos conjuntivos que les rodean y les dan forma se desarrollen. Estos cambiarán con el tiempo en función de los cambios de peso y de las etapas de la vida.

Durante el ciclo menstrual, la retención de líquidos hace que nos hinchemos. Durante el embarazo, la glándula mamaria duplica su volumen y, a la inversa, con la menopausia, el pecho se funde bruscamente y los tejidos que lo sostienen pierden firmeza. Sin olvidarnos de las dietas yo-yo que hacen que adelgacen y engorden incesantemente.

A base de tener que adaptarse a las etapas de la vida, la piel se fatiga y va perdiendo firmeza poco a poco. Las fibras de sostén natural, el colágeno y la elastina, se anquilosan y no son capaces de "sostener" el pecho. Si retratamos el recorrido habitual del metabolismo femenino, no es difícil entender por qué tenemos que proteger bien el pecho.

Los masajes contribuyen a remodelar el contorno sin que lleguen a corregir la forma. Si se realizan con una crema hidratante o reafirmante, mejoran la penetración de los principios activos.

Los tratamientos para el busto tienen un efecto tensor visible nada despreciable

No esperes ningún milagro instantáneo desde la primera aplicación, porque te decepcionarás. No obstante, estos productos mejoran la firmeza de la epidermis y estimulan los intercambios celulares. Al vivificar el metabolismo, el pecho gana volumen y mejora su aspecto. Los productos cosméticos para el busto deben utilizarse como complemento de los ejercicios musculares y de los consejos prácticos para lucir un pecho de bonito.

S. Richou

Otros contenidos del dosier: Busto firme

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