Pies, divino tesoro: cuídalos y presume de ellos en verano

Además, ¿a quién no le gusta lucir unos pies bonitos en verano? Si hasta ahora no les has prestado mucha atención y no sabes qué hacer con las durezas, las grietas o el sudor persistente, no te preocupes. A continuación te damos las claves. ¡Todavía estás a tiempo de prepararlos y lucirlos en perfecto estado!

Consejos generales de cuidado

Lo más importante en el cuidado de tus pies es la hidratación de la piel, y esto empieza con el uso diario de un jabón suave y una crema específica para pies que te ayude a reparar y proteger. También se aconseja exfoliarlos al menos tres veces a la semana para eliminar las pieles muertas y mantener una piel suave y tersa.

Consejos básicos:

  • Limpieza. Lava los pies cada día con agua tibia y evita los baños de pies prolongados.
  • Hidratación. Hidrata tus pies a diario. La piel de los pies es 5 veces más gruesa que la de otras zonas del cuerpo, por lo que se aconseja utilizar productos especializados, ya que poseen una mayor concentración de componentes hidratantes.
  • Control del estado de tus pies. Examina la planta cada día. Si te resulta muy difícil a nivel postural, puedes utilizar un espejo para ayudarte. Comprueba si hay grietas, llagas, callos o cualquier posibilidad de infección. En caso de duda, acude al médico o a un podólogo.
  • Hongos.  Evita las infecciones por hongos lavando los pies con agua tibia y jabón cáustico. Es muy importante secarlos bien y evitar caminar descalzo en zonas públicas como piscinas.
  • Corte de las uñas. Se deben cortar siempre rectas. Puedes ayudarte de una lima.
  • Elección del calzado. Preferiblemente debería ser de piel suave y suela rígida, con cordones y adaptado al tamaño y la anchura de tu pie. Es importante ir alternando modelos y, en el caso de las mujeres, no utilizar tacones de más de 5 centímetros si se va a caminar mucho o se va a estar muchas horas de pie.
  • Elección del calcetín. Si usas calcetines, que sean preferiblemente bajos o ceñidos y de algodón o fibras naturales.

Tratamiento de durezas y callos

Las durezas y los callos son un problema muy común producido por piel muerta acumulada y deshidratación. Cuando la descamación de la piel y el roce sobre los huesos del pie se prolongan en el tiempo, acaban produciéndose las durezas o callosidades.

No son más que una respuesta defensiva al roce repetido de la piel. Sus capas superiores se engrosan para proteger el pie, creando primero una dureza, antes de convertirse en callos antiestéticos. Normalmente surgen debido al uso de zapatos inadecuados, calcetines con costuras, correr largas distancias, caminar descalzo en superficies rugosas o tener alguna anomalía en el pie o al andar.

Suelen aparecen en la planta de los pies, en la zona de los metatarsos, en los talones y en el contorno de los dedos.

Pueden prevenirse utilizando zapatos adecuados que no presionen el pie y realizando un cuidado regular de los pies. Si el problema ya existe, se puede mejorar considerablemente si se exfolian los pies al menos 2 veces a la semana para eliminar la piel muerta y se hidratan a diario con una crema muy nutritiva.

Tratamiento de grietas y fisuras

Las grietas y las fisuras son el resultado de la piel deshidratada, que se agrieta y pierde su elasticidad. Aparecen más a menudo en verano, ya que los pies están desprotegidos y se encuentran directamente expuestos a las agresiones externas ocasionadas por las sandalias, las chanclas, el sol, la arena, el agua del mar, etc.

Las grietas más frecuentes suelen aparecer en la zona del talón. Son roturas superficiales de la piel y pueden infectarse y ser muy dolorosas, por lo que es muy importante tratarlas lo antes posible. Suelen aparecer debido a factores externos como el uso de calzado inadecuado, una presión excesiva en los talones, cambios de temperatura o a factores fisiológicos (enfermedades de la piel, estrés, etc.).

Para tratar las grietas y las fisuras, además de un calzado adecuado, es conveniente utilizar productos específicos de tratamiento, exfoliar al menos 2 veces a la semana y complementar el tratamiento con una hidratación superior diaria.

Tratamiento de pies cansados

Los pies cansados son un problema frecuente que afecta a la mayor parte de las mujeres, especialmente cuando existen problemas circulatorios. Las sensaciones principales son cansancio, hormigueo y ardor en los pies.

Suele producirse por un esfuerzo físico, el uso de un calzado inadecuado o un recalentamiento por falta de transpiración y una temperatura elevada. Si, además de cansados, los pies están hinchados, es probable que existan problemas circulatorios.

Para evitar o aminorar los pies cansados es importante aplicar cremas o bálsamos hidratantes con ingredientes refrescantes mediante un masaje suave y sencillo.

Tratamiento del sudor

El sudor de pies es uno de los problemas más frecuentes en toda la población.El sudor está compuesto por alrededor de un 99% de agua, donde se encuentran disueltas sustancias como sales, urea o ácido láctico. Su descomposición es la causante del mal olor. Cuando la sudoración de los pies es excesiva, se origina mal olor, ampollas, maceración de la piel, infecciones locales y micosis.

La hiperhidrosis, o exceso de sudoración, se produce por un fallo del sistema nervioso simpático, que hace que el organismo produzca más sudor del que necesita para regular la temperatura corporal. En muchos casos hay un factor desencadenante de tipo emocional, aunque también puede provocarlo el calor, el ejercicio físico o la alimentación.

Se puede prevenir realizando una higiene diaria adecuada, secando el pie de forma meticulosa, y utilizando productos específicos y desodorantes para pies, cuyo objetivo es controlar y regular el exceso de sudoración y el mal olor. Asimismo, se aconseja utilizar calcetines de fibras naturales y ventilar el calzado después de cada uso.

Tratamiento del pie diabético

Las personas con diabetes tienen una mayor tendencia a desarrollar sequedad cutánea, por lo que son más propensas a tener durezas, grietas y fisuras.

La diabetes, a largo plazo, puede provocar el "pie diabético". A pesar de que por ahora es un problema poco conocido, está mucho más extendido de lo que pensamos. Es un problema grave de salud, ya que las personas con diabetes pueden sufrir lesiones que se infectan con mayor facilidad y cicatrizan muy lentamente. Por ello es más probable que los pies de un diabético tengan callosidades, grietas y fisuras.

El pie diabético debe cuidarse con especial atención por el peligro que conllevan las heridas, pero basta con aplicar los consejos básicos de cuidado, limpieza e hidratación para mantenerlos prevenidos. Si ya existen durezas, callos, grietas o fisuras, deben tratarse como en cualquier caso siguiendo los consejos anteriores.

Fuente: Neutrogena

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