Trasplante capilar: descubre la técnica más novedosa

Los avances en trasplante capilar

Las técnicas de trasplante capilar se han ido modernizando. La más avanzada es la llamada Fue, que consiste en retirar los folículos de la parte donante uno por uno (en lugar de extirpar un colgajo de pelo, como sucede en la técnica Tira), para luego implantarlos en la zona receptora. El cabello que se emplea es el de la parte trasera y lateral de la cabeza, genéticamente más resistente a la caída.

Extraer los folículos de manera individual evita hacer una incisión y, por tanto, dejar cicatriz. Permite, asimismo, obtener un resultado más natural, retirar un número indefinido de unidades –incluso extraerlas de otras partes del cuerpo– y recuperarse de la intervención de manera rápida y sencilla. En cambio, se trata de un procedimiento más caro (6€ por unidad capilar en las primeras 1000 unidades y, después, 5€ la unidad) y largo.

Manuel Martínez es uno de los médicos que realiza la técnica Fue en la clínica Ceta de Madrid y explica que el trasplante capilar se realiza, principalmente, en personas afectadas de alopecia androgenética, es decir, calvicie común. “El 90 por ciento de nuestros pacientes sufre este problema. El resto presenta quemaduras, heridas o cicatrices, incluidas las que deja la técnica Tira”, detalla Martínez. La alopecia por estrés, que a veces provoca calvas localizadas, no se resuelve mediante trasplante. “Estas zonas sufren procesos inflamatorios, por lo que es inviable injertarles pelo”, agrega el médico.

Una vez que se ha decidido que la persona puede ser candidata al trasplante, porque sufre alopecia común y porque el cabello ya no se puede recuperar con tratamientos médicos (finasteride y minoxidil) –lo cual implica pacientes mayores de 30 años, con alopecia más o menos estacionaria–, se evalúa la calidad del pelo donante. Si éste fuera débil o insuficiente puede considerarse la posibilidad de extraerlo de otras partes del cuerpo, de la barba, el pecho, las piernas o incluso el pubis. “El vello que se saca de estas zonas no se utiliza para la línea frontal, sino para aumentar la densidad capilar del resto de la cabeza”, señala Martínez. Finalmente, se calcula el número de unidades foliculares necesarias para cubrir la pérdida de pelo.

El procedimiento: extracción e inserción

El proceso dura todo un día. Por la mañana se extraen las unidades y por la tarde –“previa comida en la clínica”, apostilla Martínez– se implantan. Después de aplicarle al paciente anestesia local no sedativa y afeitarle la cabeza (la zona donante, al menos), el médico empieza a extraer los folículos, realizando primero una microincisión y retirándolos luego con ayuda de unas pinzas. La técnica Fue permite extraer tantas unidades como sea necesario, siempre de manera aleatoria para que la zona donante no pierda densidad.

Tras haber obtenido el número de folículos necesario, se hace el diseño (acordado entre médico y paciente) y se procede a la implantación. En esta etapa interviene el cirujano y dos auxiliares, que únicamente depositan las unidades en un bisturí conocido como “implanter”. Éste posibilita al médico insertar el pelo en el lugar exacto, dándole la profundidad, la orientación y la angulación necesarias para que el resultado sea natural.

El trasplante capilar en las mujeres

El implante capilar también se practica en mujeres que padecen alopecia andrógenica femenina. “A éstas se les suele implantar un máximo de 1500 unidades, esparcidas por la cabeza, dado que lo que presentan es una pérdida de densidad generalizada”, comenta Martínez. En lugar de raparlas, se les realizan bandas de rasurado, que se camuflan con las capas superiores del pelo.

Trasplante capilar: cuidados posteriores

“El postoperatorio no implica dolor, sino molestia, que es consecuencia de un proceso inflamatorio leve”, insiste Martínez. Para evitar que la hinchazón baje de la cabeza a los ojos, produciendo un derrame de características similares a las que produce un puñetazo, es importante hacerse masajes y ponerse hielo. Estos cuidados se suman a los antiinflamatorios, antibióticos y analgésicos, que han de tomarse durante los días siguientes a la intervención. También se recomienda acudir a la clínica para los primeros lavados. “Al paciente le da miedo presionarse la cabeza, pero hacerlo ayuda a que las costras, sobre todo de la zona receptora, se vayan eliminando”. Éstas se caen al cabo de los siete o diez días, aunque la zona queda levemente enrojecida durante unos dos meses; las costras de la parte donante desaparecen en 24 o 72 horas.

Hay un aspecto en el que los expertos insisten con empeño para evitar la decepción del paciente: tras la intervención, entre el 70 y el 80 por ciento del pelo trasplantado se cae. “No obstante, empieza a crecer a partir del cuarto mes. El resultado completo se ve al año”, concluye Martínez.

Paloma Gil Estrada

Fuentes:

www.injertodepelo.es

Otros contenidos del dosier: Problemas capilares

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