El ciclismo

Como deporte completo, el ciclismo ejercita todas las partes del cuerpo, en especial los muslos y los gemelos. El primero en beneficiarse de este ejercicio es el corazón. Por un lado se fortalece y aumenta su fuerza de contracción y por lo tanto el rendimiento de la sangre que se manda a los órganos es mayor. Se constata que desarrolla su propia vascularización coronaria, lo que limita los riesgos de infarto. A largo plazo también se observan una ampliación de las capacidades respiratorias y una disminución del tiempo de recuperación.

Encontrar el buen ritmo

Como con la mayoría de los ejercicios físicos, hay que dosificar y adaptar los esfuerzos. No ir demasiado rápido ni demasiado tiempo. Los esfuerzos deben de ser progresivos. Siempre es mejor calcular según la duración que la distancia que hay que recorrer. La distancia es poco significativa en sí misma, depende mucho de ciertos parámetros como el tiempo y la dificultad del recorrido. Por eso la primera vez es preferible optar por un terreno llano y no practicar más de una hora y media de ejercicio. Además, salir con el viento en contra facilita el trayecto de vuelta. Hay muchos trucos que permiten evitar el agotamiento o los incidentes como las tendinitis que el sobre-esfuerzo puede ocasionar.

La etapa siguiente consiste en encontrar un buen ritmo con el fin de conservar la misma velocidad independientemente del terreno donde pedaleemos.

Elegir la bici

Elegir una buena bicicleta es primordial. Evidentemente, hay que privilegiar el confort y la fiabilidad. El vehículo debe adaptarse a la morfología del ciclista. Para saber si una bicicleta tiene el tamaño ideal tenemos que poder posar la planta del pie en el pedal manteniendo la pierna recta.

En cuanto al equipo, es mejor elegir un sillín de cuero y una bolsa para la ropa de recambio por si llueve. Hay que tener en cuenta que los enfriamientos cuando estamos en la bici pueden tener consecuencias muy graves. Agradecerás llevar gafas porque te protegerán del sol, de los insectos y de otras proyecciones. Y por supuesto no hay que olvidar el casco. ¿Bicicleta de paseo o de montaña? La bicicleta de montaña cansa más y hace trabajar más los músculos. En una bicicleta de carrera, el cuerpo contrae muchos músculos, así que cuando pares acuérdate de estirar durante al menos cinco minutos.

Hay que tener en cuenta la dureza del sillín y la altura del manillar y del sillín: un sillín demasiado duro puede provocar dolores lumbares, un manillar demasiado bajo o que obliga al usuario a alargarse puede provocar que se agarrote la nuca. Según los mejores ciclistas, con un manillar adicional se puede mejorar la velocidad de 4 o 5 kilómetros por hora.

La dieta alimentaria

La víspera, hay que alimentarse con feculentos (pasta, arroz, etc.) que aportarán los azúcares lentos necesarios para los músculos durante el ejercicio. En el desayuno hay que comer lácteos, cereales y fruta. Piensa en llevarte una barrita de cereales para acallar el hambre durante el ejercicio y agua con azúcares. ¡No esperes a tener sed para beber!

Los beneficios para la salud

El aumento de las capacidades respiratorias y una bajada de la tensión son los beneficios principales de una práctica regular del ciclismo.

Los que sufren hipertensión deben obligatoriamente obtener el permiso de su médico antes de empezar con la bici. Algunas personas con hipertensión que continúan con la práctica, consiguen volver a una tensión normal en reposo.

Las personas que sufren pesadez en las piernas constatan una regresión en este fenómeno porque al pedalear se aumenta el retorno venoso. De esta manera, los edemas se reabsorben y el estado de las coronarias mejora. Se nota también una disminución del riesgo de artritis porque el sistema arterial vascular vuelve a ser eficaz.

La regresión de la osteoporosis con la bicicleta también es posible gracias al desarrollo del capital óseo, ya que aumenta el nivel de calcio en los huesos.

Un gran número de enfermedades metabólicas -colesterol, diabetes, etc.- registran una bajada notable de sus tasas. Sin embargo, se deben seguir los tratamientos y las dietas.

La práctica regular y de resistencia -una hora al día- combate eficazmente la grasa y por lo tanto la sobrecarga ponderal. Vigilando la alimentación podemos convertir en músculo los kilos de grasa.

Los inconvenientes físicos

Como los músculos del diafragma se ejercitan poco, los ciclistas tienen tendencia a respirar únicamente con la parte superior del pecho. La fuerte tensión que sufre la parte inferior de la espalda puede ocasionar dolores lumbares.

Practicar otras actividades permite reequilibrar los esfuerzos inherentes a la práctica del ciclismo. Se aconseja el squash, los movimientos de halterofilia así como trabajar las lumbares y estirar la columna hacia la parte superior.

Las contraindicaciones

Un deportista demasiado sedentario, fumador, con kilos demás o mayor de 50 años debe prestar una especial atención a posibles dolores articulares que afectan especialmente rodillas y caderas. La artritis puede suponer un obstáculo para la práctica del ciclismo. Pedalear frecuentemente puede resultar catastrófico en caso de tener articulaciones frágiles o las vértebras agarrotadas. En estos casos se desaconseja el ciclismo.

G. Pons

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