Embarazada: relajarse gracias al shiatsu

El shiatsu, un paréntesis Zen durante el embarazo

"Guardo un excelente recuerdo de las sesiones de shiatsu durante mi embarazo", cuenta Ana, 29 años, madre del pequeño Gabriel, de tres meses y medio. "Durante la hora que duraba la sesión sentía que la shiatsuki (la terapeuta de shiatsu, ndlr) se ocupaba de mí y me mimaba, y siempre salía muy relajada”.
Aficionada a este tipo de masajes, Ana continuó con las sesiones cuando se quedó embarazada, como complemento a las clases tradicionales de preparación al parto. Para ella, cada enfoque es distinto: "A partir del cuarto mes y hasta el noveno mes de embarazo, el shiatsu me acompañó en mi largo camino una vez al mes”, explica la joven. “Y al contrario que las sesiones de preparación al parto, se trataba de un momento, no solo para mi embarazo, sino también para mí”.

El shiatsu, que significa literalmente “presión de los dedos”, es una técnica de masaje proveniente de la medicina tradicional china. Utiliza la presión de las manos y de los pulgares sobre el cuerpo, incluyendo también estiramientos. Por eso las sesiones se llevan a cabo con ropa cómoda, acostados sobre un futón.

El shiatsu estaría indicado para reducir el estrés y las tensiones y permitiría mejorar el bienestar. En la mujer embarazada, los terapeutas de shiatsu trabajan puntos más específicos para el embarazo y se van adaptan a su desarrollo. “Al principio me podía tumbar boca a abajo, con los meses, tuve que hacerlo boca arriba”, explica Ana. Una almohada o una pelota también ayudan a la futura mamá a relajarse más fácilmente.

El shiatsu no tiene una aplicación médica

Aunque la relajación sea el primer objetivo del shiatsu, a veces esta técnica puede ayudar a calmar los pequeños dolores del embarazo. Eso le pasó a Ana, para quien el shiatsu actuó como un medicamento. "Me ayudó a aliviar mis dolores de espalda", recuerda. "Después de una sesión me sentía bien, más ligera, al menos durante diez o quince días". Su acidez y su insomnio también desaparecieron. 

Para el Dr. Gilles Habart, ginecólogo y responsable de la unidad de maternidad del Centro hospitalario de Pithiviers (Francia), se trataría más bien de "psicoprofiláxis", una manera de prepararse psicológicamente a las reacciones indeseadas que pueden afectar al buen funcionamiento del organismo. No se trata realmente de una terapia, pero el shiatsu sigue siendo totalmente beneficioso para las futuras mamás ya que no tiene ninguna contraindicación médica.
Tampoco las tuvo para Ana, que puede disfrutar aún más de su papel de mamá joven gracias a que su pequeño Gabriel es muy tranquilo. "No sé si se debe al shiatsu, pero es un bebé muy fácil de llevar, no llora casi nunca”. Y aunque solo sea por eso, merece la pena probarlo.

S. Boultif

Fuentes:

- Entrevista con Ana, 29 años, mamá de Gabriel de 3 meses y medio.
- Entrevista con el Dr. Gilles Habart, ginecólogo y responsable de la unidad de maternidad del Centro hospitalario de Pithiviers (Francia).

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