Masaje exprés

Para cualquier masaje, se recomienda acudir a masajistas o kinesiterapeutas con título propio.
En España, donde el “tocar” permanece todavía como algo tabú, dejarse hacer un masaje delante de todos a la hora del almuerzo o en la oficina entre reunión y reunión no está muy aceptado. Sin embargo, el masaje es un modo extraordinario para relajarte, eliminar la tensión y olvidarte del estrés.

Masaje exprés en los bares y en ciertas empresas

Aunque en España no se estile mucho, en agosto de 1999 los primeros clientes del Café No Estrés, en París, se llevaron una grata sorpresa al entrar en el restaurante y ver una silla de masajes colocada al lado de la barra. “Al principio”, explica Guy Boutros, kinesiterapeuta y cofundador de dicha cafetería, “los clientes se mostraban un tanto reticentes y no venían de forma espontánea a darse un masaje, pero hoy en día ya es muy habitual y tenemos muchos clientes fijos”. El concepto de esta cafetería sedujo de inmediato: los masajes son cortos, duran alrededor de un cuarto de hora, no son caros, unos 7,5 euros, sin propina, y se obtiene relajación. Este lugar no es para curar, sino para relajarse. Y de hecho ha causado tanta expectación que, del mismo modo, ciertas empresas no dudan en ofrecer una vez a la semana, por ejemplo, los servicios de un masajista. De hecho, los cuatro masajistas del restaurante también trabajan en empresas como Canal Plus, Vivendi o Club-Internet.

¿Qué efectos tiene un masaje exprés?

Debes sentarte a horcajadas sobre la silla de masajes, con el vientre pegado al respaldo y las rodillas y los brazos apoyados en los reclinatorios. En cuestión de 15 minutos el masajista se ocupa de la espalda, los hombros, la nuca y la cabeza, que son las zonas que se bloquean más fácilmente. Cuando la sesión acaba, cuanto todos los músculos están relajados, adoptas una postura normal: sentirás el cuerpo más ligero y la cabeza despejada. Por la noche, dormirás tranquilamente y te beneficiarás de un sueño verdaderamente reparador. Por supuesto, dependiendo de las personas y del estado mental de cada una en el momento del masaje, los resultados serán diferentes.
Algunos parecen recuperar energía mientras que otros se encuentran en un estado de descanso absoluto: en cualquier caso, acuéstate. Para aprovechar plenamente este
momento de relajación, sólo debes respetar dos reglas: hazlo cuando lo necesites y déjate llevar durante el masaje. Entre el paciente y el masajista debe crearse una relación de confianza. Si no la tienes, no fuerces nada.

¿Un masaje puede ser peligroso?

Cuando el trabajo se realiza únicamente en los músculos, no existe riesgo alguno de bloqueo. Si estás tenso, muy contraído, algunos gestos durante el masaje pueden resultar dolorosos, pero el dolor no persiste. Sólo las manipulaciones de las vértebras, en caso de no practicarse de forma correcta o apropiada, pueden provocar una herida.
“Los masajes que practicamos aquí no son terapéuticos. Cuando los clientes sufren de una ciática o están completamente contraídos, les aconsejamos acudir a un kinesiterapeuta. Uno no puede curarse en un bar como en una consulta”, concluye Guy Boutros.
¿Tenso? ¿Estresado? ¡Regálate un pequeño masaje y el mes de julio en la oficina pasará volando!
Hélène Huret – 10 de junio de 2009
Para cualquier masaje, se recomienda acudir a masajistas o kinesiterapeutas con título propio.

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