Dinamismo para afrontar el invierno

Para algunos, el invierno es como atravesar un desierto: es largo, laborioso y agotador. Para evitar que la moral esté siempre a media asta sigue nuestros consejos.

En invierno, duerme más

No por nada los mamíferos terrestres eligen el invierno para hibernar. Sin llegar a convertirte en una marmota, es importante que respetes tu ritmo biológico durante el invierno. Dormir, aunque a veces lo olvidemos, es vital. El sueño permite eliminar la fatiga física y nerviosa. Por la noche, descansa. Para tener un buen día es necesario haber tenido una buena noche.

¿Cómo? Si te cuesta conciliar el sueño, cena ligero y no dudes en hacerte una infusión de tila antes de acostarte. También puedes aprender a reconocer tus ritmos: a qué hora debes levantarte para tener más energía durante el día, el número de horas que necesitas dormir, etc.

Adopta una alimentación acorde

En invierno, las vitaminas son fundamentales. Para obtenerlas, consume al menos cinco raciones de fruta y verdura por día. En invierno, aprovecha los cítricos y el brócoli para adquirir vitalidad y resistir a las infecciones. También puedes recurrir a los suplementos vitamínicos.

Los cereales, auténticos carburantes del organismo, te ayudarán a resistir mejor la jornada. Aunque los días sean más cortos en invierno el cuerpo consume más energía, sobre todo para combatir el frío.

¿Cómo? La ración diaria de glúcidos lentos debe ser equivalente a la mitad de la ración alimentaria total. Los glúcidos que necesitas los encontrarás en los cereales y el pan completos, las pastas, el arroz, etc. Son alimentos que facilitan el trabajo del organismo y que evitan la fatiga inútil.

No escapes al ejercicio

El frío no justifica la pasividad. Para estar en plena forma haz ejercicio diariamente durante al menos 30 minutos. Incluso en invierno, el ejercicio físico constituye una excelente manera de recobrar la vitalidad y conservar el tono muscular. El ejercicio físico energiza el organismo. El impacto de una actividad física sobre el equilibrio del cuerpo y el espíritu es innegable. Seguramente saldrás cansada del gimnasio, pero estarás libre de estrés y habrás incluso reforzado las defensas inmunitarias.

¿Cómo? El invierno no siempre invita a hacer ejercicio después de salir de la oficina… No hace falta sufrir, puedes contratar a un entrenador personal que vaya a tu casa o ejercitarte de manera interactiva utilizando un DVD o un vídeo en Internet. El objetivo es encontrar el tipo de deporte que se adapte a las necesidades de cada uno.

En invierno, no olvides hidratarte

No esperes a tener sed para beber. Cuando el cuerpo reclama significa que ya es demasiado tarde. En invierno, continúa bebiendo un litro y medio de agua por día. Si no bebes lo suficiente, los intercambios del organismo no se realizarán de forma adecuada y te sentirás cansada.

¿Cómo? Puedes beber tés y tisanas. Aprovecha el invierno para calentarte.

Regálate momentos de calma

Lo más importante para mantenerse en plena forma durante el invierno es escuchar al propio cuerpo. No trates siempre de rendir al máximo, aprende a distenderte de vez en cuando. Mantener el cuerpo y la mente relajados es la mejor manera de evitar las infecciones en invierno. Recuerda que, a veces, los dolores musculares son el resultado de no saber relajarse.

¿Cómo? Haz pausas, dedícate ratos libres. Date un baño o un paseo después del trabajo. Los momentos de calma son importantes para recobrar las fuerzas. Puede parecer evidente pero para dejar de estar cansado, ¡hay que descansar!

Come, duerme, deja que tu espíritu vagabundee lejos de las preocupaciones cotidianas.

J. Xavier

Otros contenidos del dosier: Programa anti-frío

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