La Técnica de Alexander. La conquista del equilibrio integral

"Mi técnica está basada en la inhibición de respuestas no deseadas a estímulos. Así que sobre todo es una técnica de control consciente sobre los mecanismos de reacción humanos". Así define Frederick Matthias Alexander, creador de la técnica que lleva su nombre, el proceso de reeducación corporal basado en hacer conscientes los malos hábitos posturales y de movimiento que se forman a lo largo de la vida. Alexander afirmaba que al ser el cuerpo y la mente una unidad indivisible, lo que impacte a la mente se reflejará en el funcionamiento del cuerpo el cual, a la vez, impactará el de la mente. Ni medicina ni terapia ni ejercicio físico, la Técnica de Alexander es mucho más: un proceso de reeducación integral para equilibrarse por fuera y por dentro.

El dinamismo del cuerpo

"La Técnica de Alexander es una forma inteligente de resolver los problemas físicos- explica Joan Arnold, profesora de la Técnica de Alexander y de yoga Anusara,  de Nueva York-. No se trata de una serie de ejercicios, sino de principios simples que se aprenden y se aplican donde uno esté. Con su práctica se reduce el exceso de tensión y compresión que creamos inconscientemente en el cuerpo. Cuando uno comienza a darse cuenta de sus malos hábitos posturales puede cambiarlos".

Molestias y dolores físicos que parecen imposibles de resolver encuentran mejoría o incluso desaparecen, a medida que se incorpora lo aprendido durante las clases: "Muchos de mis clientes llegan convencidos de que los problemas en las articulaciones o en los músculos son estructurales y que por lo tanto poco pueden hacer -explica Arnold-. Me dicen cosas como "siempre he caminado como un pato" o "mi postura es como la de mi padre", pero se maravillan cuando ven los cambios y toman conciencia de lo dinámico que es el cuerpo. Sustituir los malos hábitos por los nuevos  produce bienestar no sólo en el cuerpo sino también en la mente".

¿Cuál es el principio básico de la Técnica?

"Se da máxima importancia ala relación entre la cabeza y la columna vertebral, ya que esa relación se reflejará en el resto del cuerpo. Cuando los músculos del cuello trabajan bien y no están sobre exigidos, la cabeza reposa en perfecto equilibrio sobre la columna vertebral. Esta relación de equilibrio determina la condición general de la coordinación corporal -añade Arnold, quien pone como ejemplo la forma en que se mueven los niños: "En los más pequeños esta relación se da naturalmente: la columna está erguida, las articulaciones se mueven libremente y la cabeza, aún siendo grande en relación con el resto del cuerpo, se balancea sobre el cuello. Con la excepción de los defectos de nacimiento, todos llegamos al mundo moviéndonos con esa espontaneidad. Estamos aprendiendo algo que, en el fondo, el cuerpo siempre ha sabido".

Según Joan Arnold, muchas lesiones y dolores crónicos no están causados por las actividades en sí sino por la forma en la que las desarrollamos: "Sin darnos cuenta ponemos presión innecesaria en nuestro cuerpo, como cuando usamos más fuerza de la necesaria para levantar objetos o nos sentamos encorvados. Culpamos del síndrome de túnel carpiano al ratón del ordenador o el codo del tenista al tenis, pero estas lesiones no ocurrirían si moviéramos nuestro cuerpo correctamente".

¿Qué tipo de problemas responden más rápidamente a la Técnica?

"En mi experiencia, los que tienen que ver con dolencias físicas derivadas de la realización de una actividad -explica Eduardo Tilve- ; y entre ellas, las que resultan de la tensión en la relación entre la cabeza y el cuello y entre éstos y los brazos. No hay que olvidar que los problemas y el tiempo que se necesita para superarlos varían de una persona a otra".

 ¿Y los más rebeldes de tratar? "Sin duda, los hábitos de pensamiento- precisa Tilve-. Durante el proceso de re-aprendizaje es posible que el individuo, aunque se note mejor, se sienta extraño con las nuevas sensaciones. Por ejemplo, si alguien camina siempre mirando al suelo, es posible que se sienta arrogante al dejar de hacerlo".

Los fundamentos

La Técnica de Alexander se basa en cinco principios fundamentales:

1) Reconocimiento de los hábitos: Los hábitos posturales y de movimiento que desarrollamos a lo largo de la vida no parecen normales, aún cuando sean perjudiciales. Reconocerlos es el primer paso para cambiarlos.

2) Apreciación sensorial distorsionada: La fuerza de los malos hábitos no nos permiten darnos cuenta de cómo nos movemos.

3) Inhibición: Tendemos a reaccionar automáticamente frente a los estímulos. La técnica enseña a tomar distancia del estímulo para decidir la respuesta.

4) Dirección: La técnica enseña a utilizar de manera más eficaz la habilidad natural que todos tenemos de enviar mensajes del cerebro a los músculos. El resultado es un mejor funcionamiento del sistema muscular.

5) Control primario: La relación entre la cabeza, el cuello y la espalda es fundamental. La calidad de esa relación, libre o comprimida, determina la calidad del movimiento y del funcionamiento corporal.

Para qué sirve

  • Mejorar la postura
  • Aliviar el dolor crónico de la espalda y el cuello
  • Eliminar la tensión en el cuello y los hombros
  • Prevenir las migrañas
  • Eliminar y prevenir las lesiones por movimientos repetitivos
  • Mejorar el equilibrio y la coordinación
  • Aumentar el rendimiento físico de los atletas, bailarines, cantantes y músicos
  • Liberar la respiración
  • Eliminar o reducir la depresión y la ansiedad resultantes de sufrir dolor crónico y estrés

Las clases. Observar, descubrir y cambiar

Durante las clases, el profesor señala a la persona los movimientos que contribuyen a sus problemas corporales, "se trate de dolor de espalda, de cuello o de hombros, respiración restringida, cansancio continuo o limitaciones en la realización de actividades o deportes", explica Joan Arnold. "En las clases el alumno se va dando cuenta de su forma característica de moverse. El profesor le guía con palabras y tocándole suavemente para que vaya moviéndose en forma más libre e integrada. El objetivo es que gradualmente incorpore lo aprendido en la clase a los movimientos cotidianos, como sentarse, levantarse, caminar, agacharse o estirarse para alcanzar un objeto. También hay clases especiales para mejorar la práctica de una actividad especializada, como por ejemplo, tocar un instrumento musical".

El número de clases necesarias para ver cambios no es fijo; dependerá del tipo de problema con el que se presenta la persona, de la antigüedad de la dolencia y del tiempo que tome incorporar lo aprendido a la vida diaria. "Hablar de un número de clases es delicado porque los procesos de cambio varían de una persona a otra -precisa Tilve-, pero diría que la mayoría experimenta sensaciones de alivio y mejoría claras entre las 10 y las 20 sesiones. Para poder hablar de una real reeducación, habría que añadir otras 20". Este cálculo se basa en clases individuales. Existe también la modalidad de clases grupales de pocas personas. La Técnica no promete milagros del día a la noche. Por el contrario, los cambios son lentos y graduales pero, lo que realmente importa, duraderos.

Embarazo y maternidad. El movimiento inteligente

Las mujeres embarazadas también pueden beneficiarse de la Técnica. Se recomienda para aliviar los dolores de espalda y los derivados de la compresión de los órganos internos como resultado del crecimiento del bebé -por ejemplo, molestias digestivas o dificultad para respirar. Una vez que se ha dado a luz, la Técnica será de gran utilidad para levantar cargar o bañar al bebé sin sufrir dolores y tensiones innecesarios.

Frederick Matthias Alexander: En busca de su voz

Nacido en Australia en 1869, Alexander era actor de profesión. Tras perder repetidamente la  voz y no encontrar respuesta por parte de los médicos, Alexander comenzó a observarse y experimentar. Luego de varios años de auto estudio,  llegó a la conclusión de que los problemas con su voz tenían relación con sus hábitos de tensión corporal y su forma de respirar. Alexander desarrolló la técnica explorando la relación de los hábitos, los pensamientos y las percepciones con el movimiento y el funcionamiento corporales. Alexander enseñó su técnica en el Reino Unido y en Estados Unidos hasta su muerte, en 1955, a los 86 años de edad. Los escritores Aldous Huxley y George Bernard Shaw reflejaron en sus escritos el trabajo realizado con él. En la actualidad, artistas famosos como Annette Bening, Hilary Swank, Jeremy Irons, Sting, Madonna y Paul McCartney se cuentan entre sus seguidores.

Estela Estrada

Más información:

Joan Arnold
Tilve
Instituto para el desarrollo, la educación y la investigación en Técnica Alexander

Otros contenidos del dosier: Terapias y remedios naturales

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