Musicoterapia: el método Tomatis

¿Quién era Tomatis?

Alfred Tomatis era un otorrinolaringólogo especializado en trastornos de la audición y del lenguaje, así como de la voz y su afinamiento. Descubrió una estrecha relación entre el oído y la voz. Hijo de un cantante de ópera, aprovechó sus conocimientos del mundo de la música para aplicarlos y experimentar ampliamente con ellos.

Las funciones del oído

El oído es el primer órgano sensorial que se forma en el feto. Además de la escucha, el oído tiene otras atribuciones: proporciona el equilibrio, la estática, la cinética, el gesto y la postura. Gracias al oído el hombre se desplaza y se pone en posición vertical.

Centraliza toda clase de información proveniente del cuerpo, especialmente de las articulaciones y los huesos, e induce a las posturas que hacen más eficiente esta centralización.

El oído interno se compone de un vestíbulo, que asegura propiamente la estática y la dinámica osteo-muscular, y la cóclea, que actúa a nivel de la corteza cerebral, y descifra, analiza y distribuye los sonidos. Ésta última asegura la carga en este tejido del sistema nervioso periférico, de modo que funciona a modo de dinamo, generando a su vez más energía nerviosa.

La escucha

La escucha es mucho más que una función. Aquí se habla de optimizar la escucha como actitud también de apertura a la comunicación. Algunas frecuencias no son escuchadas debido a que son asociadas a ciertas experiencias no agradables. Ampliar de nuevo esta gama significa también superar estas situaciones y recuperar el deseo de comunicarse. Esto se realiza mediante un test específico que registra la audición y el equilibrio de los sonidos graves y agudos.

La importancia de la música

La música juega un rol preponderante en el establecimiento de las estructuras neuronales sobre las que luego se estructura el lenguaje. Cada lengua tiene su propia música y ritmo, se puede hablar incluso de un oído étnico, pues no escucha igual un chino que un africano.

Por otro lado, hay oídos más musicales que otros, según su curva de audición. Cada uno tiene sus tempos personales, unos temperamentos son más rítmicos y otros más melódicos. A veces los ritmos de fuera que se imponen comprometen la creatividad de los ritmos propios e íntimos de cada uno.

¿Por qué Mozart y no otros?

Tras experimentar con numerosos tipos de música, Tomatis observó que este autor, dejando aparte su supremacía artística, producía unos efectos neuro-fisiológicos y unas reacciones muy positivas con diferencia respecto a otros autores de no menos renombre. La música de Mozart, óptima en su variedad de estímulos, sin reglas preestablecidas, invita a la creatividad y pone acento a los propios ritmos de cada uno, sean los que sean. Favorece un buen ritmo cardíaco y un estado de alerta óptimo. Se activa el sistema neurovegetativo, se amplifica la respiración, se transforma la postura para la escucha, hacia la vertical, y se manifiesta un deseo de comunicarse con el entorno.

Para escuchar a Beethoven o a Bach, por el contrario, hay que estar preparado para ello. El exceso de graves del primero no conduce a la verticalidad a la que sí llevan los amenos agudos de Mozart. Lo mismo ocurre con el segundo, cuya escritura casi arquitectónica obliga a dejarse conducir por el virtuoso ritmo estrictamente elaborado.

¿Qué tiene de especial el canto gregoriano?

El gregoriano de Solesmes lleva a una actitud de apaciguamiento y recogimiento con intención de llegar al estado de serenidad, despojado de otros estados de ánimo. Transporta de inmediato a un lugar espiritual, lejos de la cotidianeidad.

Con una respiración tranquila, una atención y escucha activa, voluntaria y vigilante, de una voz rica en timbre, solicita la verticalidad con una suavidad y ligereza sorprendentes. Se da el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo, una especie de relajación dinámica que afecta a los músculos extensores.

La combinación de Mozart y el gregoriano se complementan de una manera óptima para la mejora de la escucha en su más amplio sentido. Es muy recomendable a cualquier edad, desde bebés hasta ancianos, por sus grandes efectos armonizadores y pedagógicos.

Otros contenidos del dosier: Terapias y remedios naturales

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