Terapia de la risa

La importancia de la risa

La sonrisa lleva a la risa y se asocia a felicidad y bienestar. Ya de bebés nos reímos pronto, entre los dos y los cuatro meses de edad. Los desencadenantes de la risa son universales, no hay barreras culturales. Hasta los seis años nos reímos alrededor de 300 veces al día, de adultos entre diez y ochenta, según los temperamentos.

Expresa el placer de vivir, un sentido de seguridad física,  la dicha de interactuar con los demás, y es signo de buena salud. Es una energía liberadora, con ella se descarga la agresividad o la rabia producida por las contrariedades.

Todos sabemos que en las situaciones de tensión, los que no pierden el sentido del humor son los que menos se desmoronan. Como curiosidad, diremos que cinco minutos de risa equivalen a treinta de ejercicio, y una hora de angustia a cinco de trabajo físico.

Beneficios físicos

Reír es todo un ejercicio: una carcajada  moviliza 400 músculos, algunos de éstos, en el estómago, sólo pueden ejercitarse riendo. El esqueleto y la columna vertebral se sueltan y relajan, así como la mayoría de órganos y vísceras, que por los movimientos incontrolados y la vibración que produce en todo el cuerpo, se ven estimulados: con la práctica se mejoran las digestiones, se aumenta el tránsito intestinal, baja la tensión arterial y disminuye el ritmo cardíaco.

Produce efectos sobre el eje respiratorio movilizando el aire residual, dilatando los bronquios y proporcionando mayor oxigenación. Puede aumentar el volumen de inhalación de los 4 o 6 litros de aire habituales hasta unos 12 litros.

Se liberan endorfinas, otorgando un efecto sedante sobre el dolor. El aumento de secreción de serotonina favorece el sueño y regula los apetitos.

En términos generales, mejora la inmunidad,  aumenta la vitalidad y retrasa el proceso del envejecimiento. 

Beneficios psicológicos

De entrada la risa es una vivencia de bienestar y satisfacción. El  mismo efecto de las hormonas y sustancias químicas cerebrales actúan directamente sobre el sistema nervioso, relajando y aportando serenidad.

Nos conecta con el niño interno que hemos sido y aún somos, con el lado lúdico de la vida, con el placer del momento y el presente.

La felicidad de interactuar con otros reforzando vínculos favorece la integración social, ayuda a resolver complejos y miedos de aceptación a un grupo, aumenta la propia estima y la del prójimo.

Después de esta “descarga” se puede pensar luego con mayor flexibilidad y complejidad. Las situaciones graciosas fuera de la cotidianeidad dan una mayor apertura de miras que permiten luego el poder desdramatizar los problemas y tener una actitud más abierta hacia las dificultades: por un momento se suspende todo pensamiento, se da cierto silencio mental, una especie de olvido momentáneo de todo y un íntimo contacto interno, en el que hallar un centro más auténtico desde el que poder sopesar lo que nos sucede.

Cómo empezó la risoterapia

Esta terapia se inició en los años treinta como tratamiento terapéutico para niños con trastornos emocionales o que estaban ingresados en hospitales, con el fin de suavizar su sufrimiento. En su momento, los doctores Clown fueron toda una revolución. Además de la formación artística tenían conocimientos hospitalarios y pediátricos. Eran personas muy preparadas emocionalmente hablando, con un alto nivel de adaptación y socialización. En visitas de diez minutos repartían alegría con chistes, cuentos, canciones, música, malabarismos, trucos y pequeñas representaciones. Realmente los niños mejoraban y avanzaban mejor en sus procesos.

El método

El método actual se basa en la dinámica de grupos, donde la participación invita a comunicarse de una manera muy simplificada y rápida.

Se trabaja con todo el cuerpo aplicando algunos estiramientos para desbloquearlo, relajarlo y soltarlo en expresividad.

Para conseguir la risa profunda del diafragma se utiliza la diversión y los juegos. El ridículo es el principal detonante de la risa. Las situaciones cómicas o absurdas, las contradicciones, los errores intelectuales, el disparate, la sorpresa o lo inesperado obligan a ver desde otro punto de vista. A la que alguno de los miembros del grupo empieza a reír con estas situaciones expresamente provocadas por el terapeuta es suficiente para que se contagie el resto de los componentes.

Otros contenidos del dosier: Terapias y remedios naturales

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