Estas son las señales de que sufres dependencia emocional

Esto es peligroso y además, fuente de infelicidad para el dependiente, por eso es importante reconocer si tenemos algún rasgo de dependencia emocional para poder trabajar en ello.

Autoestima baja

No consideran que tengan ningún valor, se fustigan continuamente con mensajes negativos que les impiden avanzar. No creen que merezcan ser amados y se consideran inferiores a todo el mundo. Con lo cual es fácil que coloquen a la otra persona en un plano superior y se comporten como si prácticamente tuvieran que agradecer tener pareja.

Ansiedad por la separación

Consideran la pareja como el eje de sus vidas, no imaginan la vida sin esa persona y solo pensar en que puedan separarse sienten ansiedad. Cualquier signo que para ellos signifique cierto alejamiento por parte del ser amado les hace reaccionar como un resorte para impedir la separación. Esta angustia les impide incluso hacer vida normal, en ocasiones no pueden dormir y les cuesta concentrarse.

Entrega absoluta

La persona dependiente cree que debe entregarse sin reservas a su pareja, siempre está disponible y las necesidades del otro son su prioridad. Para ello dejará todo de lado, incluidas sus amistades, proyectos y aficiones. Solo entregándose totalmente sentirá que hace todo para que la relación funcione, en caso contrario alimentaría sus miedos a la pérdida y la ruptura.

Idealización del ser amado

En una pareja, la persona dependiente ocupa el segundo lugar, la otra persona es, a sus ojos, perfecta e incomparable. Lo hace todo bien y sus defectos siempre se verán justificados por la persona dependiente. Al idealizar tanto al otro, se coloca él en una posición inferior, siempre agradecido por lograr la atención de su pareja. Si ya tenía la autoestima baja este tipo de dinámicas pueden destruirla.

Celos

Es lógico si tenemos en cuenta lo leído anteriormente, la persona dependiente se cree inferior a su pareja, la idealiza y tiene un gran miedo a la pérdida, otro de sus mayores miedos es ser sustituido, cosa que cree que puede ocurrir con mucha facilidad dado su escaso valor. Es tremendamente celoso y realmente sufre por estos celos, convencido de que en cualquier momento su pareja le abandonará por otra persona.

Necesidad de control del otro

Tiene que tener a su pareja constantemente localizada, envía muchísimos mensajes al día y también llama a menudo. Sabe los horarios de su pareja y comprueba continuamente que la agenda se lleva a cabo. Llamará a la hora del café, a la de comer, con algunos mensajes en medio para comprobar que todo está bien y después si puede irá a buscar al otro a la salida del trabajo. Si no recibe respuesta a llamadas o mensajes puede entrar en estado de ansiedad.

Escasas relaciones de amistad

Cuando está en pareja es su único tema de conversación y suele dejar de lado a sus amigos, con lo cual pierde relaciones. Además, la persona dependiente emocional si no tiene pareja dependerá de otra persona, normalmente un amigo íntimo con el que se comportará de forma similar a como lo hace con su pareja, con lo cual tiene resultados parecidos; agobia y presiona con su continua necesidad de afecto.

Autoanulación

Su ánimo por agradar y su escasa autoestima hace que se anule totalmente en la relación con los demás, en un intento de fusionarse con el otro. Dejará de interesarse por lo que antes le gustaba, si es que no es compartido por su pareja y comenzará a adquirir los mismos hobbies que el otro, muchas veces con un exceso de entusiasmo que se percibe artificial y forzado ante los ojos de los demás.

Preocupación por lo que piensen los demás

Una vez más es la escasa autoestima la que habla por él. No considera que tenga nada de valor y la opinión de los demás le afecta en exceso. Obviamente nunca llueve a gusto de todos y hagamos lo que hagamos siempre podemos ser criticados por alguien, pero la persona dependiente se preocupa mucho por lo que piensen los demás e intenta agradar a todo el mundo, cosa que es imposible, con lo que acaba frustrado y triste.

Relaciones desequilibradas

Todas las relaciones de la persona dependiente son desequilibradas, en todas él está en un plano inferior gastando mucha energía en agradar al otro y mantener la relación, en todas el otro está en un plano muy superior, pudiendo no hacer el mínimo esfuerzo e incluso aprovechándose del dependiente. Esto ocurre en sus parejas, sus amistades e incluso a veces en la familia.

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