¡Valora tus diferencias!

Si nos comparamos con el aspecto de las top-models, ¡todos y todas nos podemos considerar como monstruos! ¿Cómo pensamos que podemos seducir si tenemos una piel de color amarillo hepático, un pelo apagado, un lunar mal colocado o curvas que rozan la obesidad o, por el contrario, parecemos un saco de huesos? Pero las modelos, en la realidad, están muy lejos de la belleza que las imágenes nos muestran. ¡Afortunadamente llevan maquillaje que les ilumina! Afortunadamente las fotos también se retocan…

El último recurso: la cirugía estética

¡Valora tus diferencias! ¿Es necesario hacerse implantes de silicona para redondear los pechos o las nalgas demasiado planas, exponerse a los rayos ultravioletas para mantener un tono de piel vacacional, hacerse una liposucción para hacer desaparecer los michelines superfluos, acortarse la nariz para no parecerse a Cyrano o remodelarse el rostro para parecerse a una estrella? Claro que no. Todas estas técnicas permiten que cada uno rediseñe su cuerpo a su voluntad. Sin embargo, no es necesario acudir a un cirujano para mejorar tu apariencia. Así pues, si bien la ayuda de un profesional de la belleza puede ayudarte a valorarte más, ¡existen otras soluciones aparte del escalpelo!

Estilismo, peluquería y maquillaje

A las revistas femeninas les encanta transformar a jóvenes con un físico “del montón”, dejándolas en manos de profesionales de la moda. La ropa, el corte de pelo y el tinte, la base de maquillaje y las sombras de ojos son suficientes para mostrar un físico atractivo sin deshacerse de su originalidad. Estos profesionales han sabido recuperar los detalles que deben valorar, ya sea el color de los ojos (mediante el maquillaje y el color de la ropa), la forma del rostro (mediante la peluquería), la silueta del cuerpo (mediante materiales elásticos y ajustados), el perfil de las piernas (mediante zapatos)… Si te olvidas de los complejos, ¡tú también puedes hacer tu propia transformación! Prueba suerte; la moda prêt-a-
porter te deja toda la libertad: por ejemplo, si eres alta y delgada, escoge una falda larga porque te dará un aire romántico. Al contrario, si eres bajita y regordeta, una falta corta junto con unos zapatos de tacón te convendrán más.

Actor de tu anatomía

Tú eres el propietario de tu cuerpo y, por lo tanto, tienes los derechos sobre él.
Acepta ser la persona física que eres en lugar de sufrir. No está prohibido hacer régimen o ejercicio. Pero también debes aprender a mirarte y a ser imaginativo en vez de pasar el tiempo queriendo disfrazar tu anatomía. Por ejemplo, endereza la cabeza y adopta un aire conquistador, sonríe en vez de estar huraño: ¡ya verás cómo cambian las cosas! Si las curvas te atormentan, mira cómo algunas mujeres les sacan partido. ¿Y ese lunar de belleza que crees que te desfigura? En el siglo XVII, las mujeres se pegaban lunares postizos en el rostro, precisamente idénticos esa mancha negra que tú desprecias… ¡Resalta su color con un maquillaje claro!
En resumen, asume qué es lo que tú consideras tus defectos y que, en realidad, te diferencia de los demás: esa particularidad distingue a un individuo, y no la conformidad hacia un modelo estándar.
Marianne Chouchan

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