Acaba con el arrepentimiento

"Non, rien de rien, non, je ne regrette rien" (No, de nada, no me arrepiento de nada), cantaba al final de su vida Edith Piaf, a pesar de una existencia llena de dolor. Todos cargamos con remordimientos, ya sean grandes o pequeños, y aunque a veces sean útiles, muchas otras nos envuelven en una espiral negativa. Por eso es mejor mantenerlos a raya.

¿Quién ha dicho arrepentimiento?

Podemos arrepentirnos de habernos tatuado, de haber aceptado una tarea espinosa o de haber pasado el domingo con los suegros. Según el psicólogo francés Serge Ciccotti, el arrepentimiento “es un sentimiento de decepción causado por el hecho de no haber hecho algo o de haberlo hecho mal”.

A menudo fugaz, este pesar puede no obstante ir acompañado de un fuerte sentimiento negativo susceptible de derivar en un descontento crónico. Y es que nuestras acciones a veces comportan resultados que quizá hubiéramos podido evitar y que nos conducen a vivir acontecimientos dolorosos.

El arrepentimiento invade todos los ámbitos de la vida y varía según las personas. Ciccotti menciona una investigación que indica que los principales tipos de remordimiento están relacionados con la formación que se debería haber seguido para conseguir un puesto mejor (32%). La carrera también ocupa un lugar importante en el universo de los reproches (22%).

Respecto a lo sentimental, un 15% de las personas se arrepiente de haber dejado escapar a un amor pasado y repite frases del tipo “no debería haberla dejado” o “debería haberme casado con ella”. Mientras que un 10% resiente relaciones que podrían haber funcionado mejor.

A otros (6%) les pesa ser un poco vagos o coléricos; y el resto (3%) expresa remordimientos mínimos, como haberse perdido un partido de fútbol o haber comprado una prenda de vestir que no utilizarán jamás.

El buen uso del arrepentimiento

A veces, arrepentirse puede ser útil: “Cuando el remordimiento está fundado puede servir para empujarnos a tomar la decisión correcta”, explica Ciccotti, y agrega: “El arrepentimiento permite evitar llegar a una situación negativa ulterior. Nos ayuda a anticipar las dificultades con las que corremos el riesgo de toparnos si no conseguimos aprender de las experiencias pasadas”.

Cuando el arrepentimiento es demasiado importante

A veces sucede que el arrepentimiento ocupa un lugar demasiado importante en nuestra existencia. Un amor no correspondido o una oportunidad de ascenso echada a perder son acontecimientos que suelen provocar la misma cantinela, “Ah, si tan solo…”. Ciccotti interpreta este gesto como “una manera de intentar controlar el hecho consumado, aunque sepamos que hacerlo es imposible”. En la jerga de la psicología, las frases del estilo “ah, si tan solo…” son pilares del pensamiento llamado “contrafactual negativo”. Una vez que hemos tomado consciencia de este comportamiento es posible remediarlo, sustituyéndolo, como sugiere Ciccoti, por el “contrafactual positivo”, que significa poner la atención sobre los hechos reales positivos, con frases como “qué bien que…”.

Ésta es una táctica de comportamiento que requiere de una gimnasia para devenir automática, pero que a largo plazo permite reemplazar el arrepentimiento por sentimientos más fructíferos.

C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Controlar las emociones

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