¿Cómo aprender a tolerar la incertidumbre?

Pretender tener las cosas “bajo control” es uno de los deseos básicos de las personalidades más inseguras. La razón radica en que bajo esta “fantasía de control” la persona siente cierta seguridad, algo que le reporta estabilidad a la par que reduce la posible ansiedad existente. Sin embargo, sabemos a ciencia cierta que en la vida estamos sometidos a imprevistos e innumerables cambios, y que por lo tanto, ser capaz de gestionar la incertidumbre será vital para gozar de una mejor estabilidad mental.

Qué es la incertidumbre

En la vida surgen imprevistos que ponen en juego nuestra capacidad de adaptación, algunas de estas situaciones serán triviales, y otras en cambio, pueden tener gran relevancia en nuestras vidas. No podemos pretender saber con exactitud qué ocurrirá por qué ello sólo nos reportará inseguridad y sufrimiento. Entender que hay ciertas cosas que escapan de nuestro control, con las que no podemos contar, o bien simplemente, que no podemos saber a ciencia cierta es un ejercicio que podemos aprender a llevar a cabo. Por tanto, lidiar con la incertidumbre sin que ésta nos afecte en exceso es algo posible. Sólo depende de ti.

Qué se esconde detrás de este comportamiento de intolerancia a la incertidumbre

Bajo los mecanismos que desplegamos ante la no aceptación de que la incertidumbre forma parte de nuestra vida se encuentra: fantasías de control, éstas responden a la inseguridad del no saber, lo que lleva a la persona a la necesidad de estructurar las cosas para tenerlo todo organizado y planificado y/o necesidad de dominio, sobre las situaciones y vivencias del día a día.

Características de las personas con intolerancia a la incertidumbre

Las personas que muestran rasgos acusados de poca tolerancia a la incertidumbre se caracterizan por ser:

  • Rutinarias: Son personas monótonas que tienden a hacer siempre lo mismo, con poca tolerancia a los cambios.
  • Con tendencia a la evitación: Ante cualquier situación que resulte novedosa, debido al miedo que les despierta, el no saber lo que la situación les deparará.
  • Necesidad extrema de búsqueda de aprobación externa: Que corroboren la certeza de sus actos.
  • Excesivo dogmatismo: Ante el que pretenden guiar al otro, ocultando de ese modo, su gran inseguridad.
  • Planificación excesiva de su día a día: Con el fin de no dar lugar a los imprevistos.
  • Personalidades rígidas, generalmente con un alto grado de exigencia.
  • Personas que utilizan la procastinación o el mantenerse ocupados como mecanismo de no afrontación ante las situaciones vitales.

Cómo gestionar la incertidumbre

Es importante entender que si consigues sobrellevarlo lo mejor posible, tu vida ganará calidad y la relación que establezcas contigo mismo y con los demás, también lo hará. Algunas de las cosas que puedes poner en práctica son:

  1. Aprender a diferenciar lo que depende de ti de lo que no: Los estoicos aplicaban una máxima que consistía en discernir lo que depende de uno de lo que no. Frente a esta realidad vs. realismo se esconde el interiorizar que si algo no depende de ti simplemente es preferible dejarlo estar y aceptarlo, el empecinamiento sobre lo que no tenemos poder sólo genera frustración.
  2. Admitir que lo inesperado forma parte de la vida: Entender que no podemos saber con exactitud qué ocurrirá y que esto lo hace en algunos momentos más mágico. Imagina lo aburrido que resultaría saber siempre lo que va a ocurrir en cada momento.
  3. Darte cuenta de que gran parte de tus preocupaciones radican en el pensamiento no tanto en el hecho: Detectar los pensamientos tóxicos y dañinos es un gran ejercicio de conciliación con uno mismo.
  4. Entender que todo depende de tu interpretación: Generalmente, de cualquier vivencia podemos extraer una lectura positiva.
  5. Aprender a generar emociones positivas: Ser capaz de vivir la situación desde una actitud de reto, desafío y/o posibilidad de superación, tal vez refuerce tu autoconcepto y, por tanto, te sientas mejor.
  6. Crecer más allá de tus límites: Si siempre haces lo mismo difícilmente evolucionarás, por ello, plantearse el crecimiento poniéndote a prueba en tus propios límites, te ayudará a superarte y sentirte más feliz.
  7. Desarrollar pensamientos más realistas: basados no tanto en el catastrofismo sino en la superación, para así lidiar con el no saber.

¡Ánimo, con trabajo, todo es posible!

Otros contenidos del dosier: Controlar las emociones

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