¡La ira te hace engordar!

Las campañas de prevención de la Asociación Americana para el Corazón podrían pronto centrarse en un eslogan original: “¡Adolescentes, controlad vuestras emociones!”. Este curioso anuncio ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad de Houston en la 44ª conferencia anual de este prestigioso organismo.

Los perjuicios de los ataques de ira

Ya en los años 90 se sospechaba que había un lazo entre el sobrepeso y los sentimientos coléricos de los adolescentes. Sin embargo, dichas conjeturas no habían sido confirmadas hasta hace poco. Hoy en día, una investigación efectuada sobre 160 adolescentes confirma este vínculo (1). Aprovechando una vasta investigación epidemiológica bautizada Project Heartbeat (en inglés, latidos del corazón) realizada en niños de 8 a 18 años, los investigadores se focalizaron en adolescentes de 14 a 17 años, para seguir la evolución de su índice de masa corporal, IMC (2) así como su capacidad de manejar sus accesos de cólera (3).

Los resultados son sorprendentes:

  • El control medio de las emociones aumenta con la edad y cobra mayor importancia en los adolescentes cuyo IMC es más bajo
  • La expresión de la ira decrece con la edad aunque sigue siendo elevada en niños con importantes IMC

Los autores precisan que ni el sexo ni el origen étnico influyen en sus conclusiones.

¿Hacia una nueva consideración del sobrepeso?

Los adolescentes que se esfuerzan por controlar sus emociones presentan entonces un riesgo más elevado de sobrecarga ponderal. ¿Cómo explicar este fenómeno? Para William Muller, principal autor del estudio, “los problemas para expresar la ira pueden traducirse en la aparición de problemas de comportamiento alimentario y en un aumento de peso, lo que implica un riesgo de enfermedades cardiovasculares a temprana edad”. Según él, “los niños que expresan su ira de forma anormal golpeando las puertas por ejemplo, tienden a aislarse, a mirar la televisión y a separarse de sus amigos.” Todos ellos comportamientos que favorecen el sedentarismo y el sobrepeso.

Según los autores, tales descubrimientos podrían tener consecuencias médicas directas. Deberían estimular a los médicos a seguir de cerca la salud emocional de los niños, en lugar de conformarse únicamente con vigilar su alimentación o su actividad física. “Debemos privilegiar un enfoque sociológico más amplio. Resolver el estrés o aprender a manejar los conflictos son ventajas cuyos beneficios repercutirán en su vida cotidiana”, añade William Muller.

¡Nunca es demasiado tarde para actuar bien!

Pero la ira no es nefasta sólo para la silueta. Investigaciones anteriores habían descubierto una relación estrecha entre el mal manejo de las emociones y un riesgo más elevado de enfermedades cardiovasculares.

De este modo, después de haber seguido a 1.055 individuos durante más de 30 años, los investigadores americanos (4) examinaron la aparición de enfermedades cardiovasculares hasta la edad de 55 años en función de su reacción frente al estrés. Resultados: el riesgo  de sufrir un problema cardiovascular era tres veces más elevado en las personas más coléricas que en las demás. Los riesgos de infarto se habían incluso multiplicado por más de seis.

Mientras que los poetas han desde siempre hecho del corazón el centro de las emociones, los científicos descubren poco a poco esos lazos. Hay algo sin embargo que es seguro: un mejor manejo de la ira podría evitarnos problemas de corazón y sobrepeso. Sin por eso aspirar a la sabiduría de un maestro zen, ¿por qué no aprovechar nuestros consejos para controlar mejor tus emociones u optar por un poco de desarrollo personal?

D. Bême

1- Problems controlling anger lead to weight gain for teens – comunicado de prensa de la Asociación Americana para el Corazón.

2- El IMC es el resultado de la cuenta entre peso y talla que permite evaluar la corpulencia y los eventuales riesgos sobre la salud.

3- El manejo de las emociones de esos adolescentes se ha evaluado gracias a pruebas psicológicas específicas. La ira se expresa según la escala validada por State-Trait Anger Expression Inventory (STAXI), que disocia los accesos de ira expresados (golpes de puertas, comportamientos agresivos), las cóleras interiorizadas así como el manejo de los sentimientos coléricos (madurez y expresión sana de los sentimientos). Todo se expresa por un índice recapitulativo.

4- Arch Intern Med. 2002; 162:901-906

Otros contenidos del dosier: Controlar las emociones

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