Sacar partido a las discusiones

1º No insistas siempre en lo mismo

Éste es uno de los errores más graves que se pueden cometer. Trata de ser positiva, cuando las discrepancias se enquistan es preferible olvidarlas y buscar el respeto.

2º Céntrate en el problema

Cíñete a él y no saques a relucir otros asuntos ni permitas que lo haga la otra parte.

3º Si ya no tiene remedio, olvídalo

Discutir por algo que no se puede rectificar no sirve de nada, lo único que conseguirás es alimentar sentimientos de frustración.

4º Facilita los cambios de actitud

Si quieres que el otro cambie, introduce tú algún cambio; utiliza cualquier concesión asumible, tu tono de voz y un gesto amable, para que el otro se sienta en la obligación de mostrar a su vez cierta flexibilidad.

5º Controla tus emociones

Para llevar las de ganar tienes que conducir la discusión con calma y racionalmente, si dejas que el apasionamiento o la rabia se apoderen de ti, estás perdida.

6º No bloquees a tu adversario

Tu finalidad es conseguir algo, no crearte un enemigo irreconciliable.

7º.- Termina bien las cosas

Ganadora o perdedora, tienes que hacer lo posible por acabar la discusión con una sonrisa y palabras afectuosas. Dejar el terreno abonado para abrir de nuevo el diálogo.

Tienes que tener en cuenta que todas las parejas discuten. Discutir forma parte de la convivencia y es un antídoto contra la monotonía, pero la diferencia entre las parejas que se resienten con las discusiones y las que consiguen sacarles partido es no infringir ninguna de estas dos reglas:

No olvides los sentimientos. Sea cual sea el motivo, no lo estás discutiendo con cualquiera, sino con la persona de quien estás enamorada.

Deja a un lado los chantajes. Hacerte la víctima, echar en cara lo mucho que tú haces, lo mucho que él te debe, o peor aún, utilizar a tus hijos, son armas muy peligrosas que tarde o temprano pueden pasarte factura.

Otros contenidos del dosier: Controlar las emociones

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