Terapias de tercera generación: ¿qué son exactamente?

Las terapias de tercera generación forman parte de las terapias conductuales y cognitivas. Este tipo de terapias aparecen por primera vez en Estados Unidos en los años 80. Entre las más conocidas figuran “La plena conciencia”, también llamada Mindfullness (observación de los pensamientos y aceptación) y “Las terapias ACT” (terapia de aceptación y compromiso).

Las técnicas de las dos primeras generaciones se aplicaban más para luchar contra los pensamientos automáticos o desprogramar nuestros comportamientos nocivos y reemplazarlos por nuevos comportamientos mejor adaptados.

Las terapias de tercera generación, por su parte, se concentran más en la aceptación sin juzgar los pensamientos o emociones negativas en lugar de en su modificación, con una aceptación más marcada del sufrimiento. "El sufrimiento es inherente a la vida, no sirve de nada negarlo o evitarlo pues corremos el riesgo de entrar en un estado de lucha permanente", explica Jean-Christophe Seznec, psiquiatra, especialista en terapia conductual y cognitiva. Lo importante es saber acoger lo que se presenta ante nosotros para poder escoger cómo lo gestionamos. "Al fin y al cabo, todos acabaremos enfrentándonos a un robo, a una decepción amorosa, a un accidente… Las emociones de la vida son como las olas. Si queremos luchar contra ellas constantemente, acabamos por agotar nuestras fuerzas y tragar agua.

Y es que, luchar contra nuestros pensamientos y emociones acaba por reforzarlos. Las terapias de tercera generación nos enseñan a surfear estas olas para acercarnos a lo que es importante para nosotros mismos. Se trata de terapias inscritas en el presente, que es el único lugar en el que podemos actuar y donde la vida tiene lugar".  

Las terapias de tercera generación en la práctica

Las sesiones individuales o en grupo permiten aprender a observar y acoger nuestros obstáculos internos o externos de la mejor manera posible. "Le enseñamos al paciente a dejar de ver las cosas como problemas, explica nuestro experto, sino como un atardecer. Lo importante no es lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con ello. Así, el acontecimiento se vuelve menos insoportable y se restaura la confianza en uno mismo".

En primer lugar, eliminando los mandatos verbales "Hay que", "Tengo que", y dejando paso a frases más benévolas como "Teniendo en cuenta este acontecimiento, ¿qué escojo hacer?, ¿qué decido?".

Una nueva manera de pensar, más envolvente hacia nosotros mismos para dejar de ser esclavos de los pensamientos automáticos dictados por nuestro cerebro emocional, que se pasa el tiempo juzgando y comentando.

Una serie de ejercicios concretos, de recreación de situaciones, de metáforas repetidas durante las sesiones también permiten relajarse ante algunos pensamientos "anzuelo" que nos paralizan y nos impiden actuar. "Se trata de convertirse en actores de nuestra propia vida, explica Jean-Christophe Seznec… Suelo pedirles a mis pacientes que hagan el siguiente ejercicio. El grupo se imagina en un autobús, uno de los pacientes ocupa el lugar del conductor y los demás miembros representan sus pensamientos negativos. Cada uno aporta su pequeña reflexión: vamos a llegar tarde, hace demasiado calor, esto no avanza, teníamos que haber ido por aquel camino…  Por su parte, el conductor aprende a no dejarse distraer por los pasajeros, para no dejarse invadir por los pensamientos y permanecer concentrado en su camino. Ese es exactamente el comportamiento que adoptará ahora en su vida frente a los pensamientos negativos".

¿A quién están dirigidas las terapias de tercera generación?

Estas terapias tan funcionales y pragmáticas, basadas en una verdadera colaboración igualitaria con el terapeuta, tienen la ventaja de que pueden adaptarse a todo el mundo, incluidos casos de patologías más o menos graves: depresión, fobia, ansiedad, trastorno del humor, trastorno del comportamiento alimentario. También son muy eficaces para ayudar a atravesar momentos difíciles (duelo, paro, estrés profesional…). 

Asimismo, son adecuadas para aquellos niños que no siempre quieren hablar de su vida con el psicólogo. Suelen apreciar especialmente las representaciones muy concretas de algunos ejercicios que acaban transformando la sesión de la terapia en un verdadero juego. 

¿Cuánto dura esta terapia?

Como cualquier terapia conductual, su duración es bastante corta. Esta puede variar de unas semanas a varios meses (24 meses aproximadamente con una sesión semanal o cada 15 días ya que el trabajo continúa en casa. El tiempo suficiente para que el paciente se familiarice con esta nueva manera de ver la vida y abandone sus antiguos reflejos. El precio depende de la tarifa del psicólogo o del tipo de sector en el que ejerce la psiquiatría (1, 2 ou 3).

¿Cuál escoger?

Las terapias de tercera generación pueden tener varias formas. Entre las más conocidas figuran:

  • La terapia cognitiva basada en la plena conciencia

Entre ellas, MBSR (mindfulness based stress reduction) y MBCT (mindfulness based cognitive therapy).

  • La ACT (terapia de la aceptación y compromiso)

S. Catalan-Massé

Fuentes:

Entrevista con el Doctor Jean-Christophe Seznec psiquiatra, especialista en terapia conductual y cognitiva, autor de "L’ACT, applications thérapeutiques…." Éditions Dunod 

Otros contenidos del dosier: Controlar las emociones

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