Cómo adquirir nuevos hábitos: el poder de las anclas

Los hábitos son patrones de pensamiento y emociones bien establecidos que el sistema nervioso utiliza para interactuar con el mundo exterior.

Los buenos hábitos nos brindan prosperidad en muchos sentidos, pero requieren más compromiso para lograrlos, los malos hábitos terminan por volverse pesados lastres para nuestro desarrollo y prosperidad.

Para la programación neurolingüística (PNL) un anclaje es una asociación automática entre un estímulo y una respuesta emocional, éstas pueden ser positivas o negativas, por ejemplo, el escuchar una sirena puede hacerte recordar un grave accidente que tuviste y automáticamente tu cerebro se sentirá con miedo y estresado, o por el contrario, escuchar una canción puede recordarte un momento muy feliz en tu vida.

Estos anclajes nos pueden limitar o motivar a realizar determinadas acciones, el primer paso es determinar cuáles son los hábitos negativos que queremos quitar. En este artículo pondremos de ejemplo nuestra postura, la gran mayoría de personas tienen una muy mala postura y es un hábito negativo que está ligado a muchos estados emocionales muy profundos como inseguridad, incertidumbre, miedo, pereza, protección, etc.

Una forma de volver tu hábito de mala postura en uno de buena postura, es que vas a tener que asociar un recuerdo personal, desde luego positivo, donde caminaste recto y muy orgulloso de ti, este recuerdo lo vas a recuperar de tu psique y lo vas a utilizar cada vez que te descubras con una posición encorvada, ya que no sólo se trata de generar la acción de ponerse erguido, si no de inyectarle una emoción positiva a la misma.

¿Cuánto tiempo se necesita para adquirir nuevos hábitos?

Existe un acalorado debate sobre cuánto tiempo es necesario para consolidar un hábito en nuestra vida y se maneja 21 días como el estándar mínimo necesario para adquirir un hábito, pero cada persona es diferente, así como su grado de compromiso y disciplina, por lo tanto este tiempo puede variar.

Aunque 21 días es un número no muy grande, sí es lo suficiente para empezar a establecer un hábito, ¿De qué depende el tiempo para establecer un hábito en nuestras vidas? Lo primero es el nivel de compromiso que tengamos y segundo de la metodología y herramientas que utilicemos para alcanzar este objetivo.

Podemos usar algunos trucos para recordarnos constantemente la acción de colocarnos erguidos, ya que si no fijamos en nuestra mente el patrón de conducta que estemos buscando, no vamos a poder modificar nuestros malos hábitos, estos trucos denominados anclas los podemos clasificar de la siguiente forma:

Anclas auditivas

Un ancla auditiva como su nombre lo indica es aquella que mediante el uso de un sonido recurrente, vamos a recordar determinada acción o pensamiento, uno puede usar desde una aplicación en su celular para que vaya generando sonidos a lo largo del día, hasta ruidos periódicos que ocurren, como alguna campana o móvil que pongamos en la ventana y que suene cada que pase el aire a través de él, es de suma importancia que ese sonido te remita a una experiencia agradable, esto para reforzar el pensamiento y hábito positivo que vas a realizar.

Existe una aplicación para smartphones que se llama mindfulness bell, es para el sistema Android, pero existen otras similares para iOS, ésta es una aplicación muy sencilla, ya que su única función es la de reproducir el sonido de un cuenco tibetano a lo largo del día, mismo que tú puedes programar para que suene cada cierto tiempo, desde los cinco minutos a algún par de horas, de manera aleatoria, es decir no va a sonar exactamente a los cinco, diez o treinta minutos que tú lo programes, la recomendación es ponerlo cada media hora, asi no te fastidiarás del sonido.

También puedes usar alguna canción o playlist de canciones que nos remitan algún recuerdo o situación agradable y usarla en situaciones en las que nos enfrentamos o vamos a enfrentar a alguna situación estresante como algún examen o previo a alguna entrevista de trabajo.

Anclas visuales

Las anclas visuales tienen que ser ubicadas en un lugar de nuestra casa y/o trabajo, un lugar donde estemos constantemente, puede ser algún elemento físico que represente algún proyecto personal que estés desarrollando y en cada elemento colocar post its con las cosas que tienes que hacer para que el proyecto se concrete.

Otro tipo de ancla visual es usar alguna pulsera, anillo, reloj o hasta algún tatuaje en nuestras manos o brazos y le vamos a asignar una intención, tiene que ser un lugar de tu cuerpo que observes constantemente, es lo mismo que nuestros abuelos cuando nos decían que para recordar algo nos amarráramos un dedo. Retomando el ejemplo de corregir nuestra mala postura, es necesario tratar de estar derechos la mayor parte del tiempo, pero la idea e intención de hacerlo fácilmente la olvidamos, así que cada que veas tu pulsera, ésta te va a recordar que tienes que ser más consciente de tu postura. Estas técnicas son muy recomendables porque se convierten en un hábito muy benéfico para la salud y entre más lo vayas corrigiendo, tu cuerpo empezara a modificar sus patrones automáticos de raíz, sin la necesidad de un corsé, o algún vendaje, que la mayoría de las veces no sólo produce incomodidad, también dependencia al mismo.

Ahora que ya estableciste el tipo de ancla y la intención de la misma, no olvides que debes ejercitarla y fortalecerla, esta es la parte importante, recurrir a las anclas nos ayudará a que de manera más periódica, vayas reforzando tus hábitos positivos para que así las conexiones neuronales se consoliden.

 

Fuentes:

  • The now habit: A Strategic Program for Overcoming Procastination and Enjoying Guilt-free Play – Neil Fiore Teacher Master Mind Editions
  • Superacion personal: 6 pasos para eliminar cualquier mal habito y crear hábitos positivos -  Steven Allen
  • The complete guide to understanding and using NLP - Barbara P. Gibson

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