A mi hijo no le gusta su profesora: ¿qué puedo hacer?

¿Cómo te ha ido en el cole? ¿Tu profesora es simpática? En septiembre, ningún niño escapa de las preguntas habituales de sus padres y entorno. Sobre todo, cuando es la primera vez que pisa el colegio. Por suerte, la mayoría de niños se lo pasa en grande en la escuela. Pero ¿qué hacer cuando hay un problema con el profesor? La respuesta, de la mano de la psicóloga Catherine Pierrat.

Si un niño se queja de su profesora, ¿qué es lo primero que se debe hacer?

Para empezar, cuando hay una queja, lo importante es escuchar al niño. No hace falta quitarle importancia al tema, ya que el niño podría sentirse ofendido, pero tampoco dramatizar. Es absurdo adelantarse a los acontecimientos y pedir de inmediato una reunión con la profesora.

Empieza por comprender qué es lo que ocurre y, para ello, debes hablar con tu hijo. Esta charla se puede desarrollar de distintas formas, a través de un dibujo o de un juego de rol (pide a tu hijo que reproduzca la escena). El objetivo es, al fin y al cabo, entender la situación.

¿Cómo interpretar un “no me gusta mi profesora”?

Es el paso más difícil. Este tipo de reacción puede desencadenarse por detalles sin importancia. Para los más pequeños, un “no me gusta la profesora” puede compararse con un “no me gusta el puré”. Esto significa muchas cosas. Por ejemplo, un rasgo físico de la profesora puede recordarle al niño algo negativo y, por lo tanto, lo focaliza en ella. Un incidente entre tu hijo y un compañero también puede ser el origen de esa queja.

Cabe recordar que los niños son muy sensibles a las figuras autoritarias. Así pues, si la profesora le ha regañado por algo o le ha llamado la atención por su comportamiento, por ejemplo, su reacción no se hará esperar. Además, los más pequeños se implican mucho en el colegio, sobre todo en decisiones que ellos consideran injustas. Si a tu hijo le han castigado por error, él se enfadará mucho con la profesora.

A partir de los 6 o 7 años, los niños entienden mucho mejor los conceptos. En ese caso, es más fácil comprender el trasfondo del problema.

En el 95% de los casos, el problema se soluciona hablando con el niño en cuestión.

¿Cómo responder a las quejas de un hijo?

Según la edad, debemos explicarle que quizá no nos entendamos bien con la profesora. Como ocurre en la vida real, no podemos llevarnos bien con todo el mundo. Sin embargo, es importante tener un discurso positivo hacia la profesora y hacia la escuela. Sí, en casa todos tendemos a criticar, pero si el niño lo escucha, es muy probable que tome una visión negativa. De tal palo…

Otro tema importante: si a tu hijo lo han castigado, jamás debes contradecir la decisión de la profesora. Si es cierto que el castigo ha sido injusto, explícale que a veces, en la vida, se producen injusticas y, por qué no, intenta buscar un ejemplo real.

Lo fundamental es quitarle importancia al tema. Si el conflicto se comenta en casa (evitando reflexiones del tipo “la profesora manda demasiados deberes, es demasiado estricta…”), la situación se resolverá sin problema.

También deberías recordarle a tu hijo que en el colegio debe obedecer a la profesora, igual que en casa obedece a sus padres.

Y, por último, también podemos utilizar algún libro que trate el tema, para así facilitar el diálogo con el niño.

¿Qué hacer si, después de haber hablado del tema en numerosas ocasiones, el niño sigue quejándose?

Llegados a ese momento, puedes pedir una reunión con la profesora. Pero cuidado, es preferible ir tranquilo y evitar un tono acusador o una actitud de “ajustar cuentas”. Recuerda los problemas que pudiste tener durante tu infancia. Es preferible no utilizar frases del tipo “mi hijo me dice”, o “él se queja de…” y utilizar algo como “me da la impresión de que mi hijo no está a gusto en clase. ¿Tú has notado algo?”. Eso demuestra una actitud de preocupación y una voluntad por arreglar las cosas. Estás ahí para entender la situación. Al hablar con la profesora en cuestión, encontrarás la respuesta al problema. Si la familia está pasando por un momento complicado (separación, duelo, embarazo, problema de salud…) es importante contárselo, ya que, para ella, será secreto profesional. Esta información permite al profesor entender mejor ciertas reacciones del niño y así adaptar su comportamiento en consecuencia.

Si el problema está directamente relacionado con el profesor o profesora, tendrás que avisar a dirección. Cuando surgen problemas recurrentes con un profesor, sus superiores no pueden ignorarlos.

En casos excepcionales, cambiarán al niño de clase, o incluso de colegio. Pero antes de llegar a este tipo de soluciones, puedes encontrar un mediador.

En ese caso, ¿quiénes son los mediadores?

Los psicólogos, por supuesto. Suelo atender a padres cuyos hijos tienen algún tipo de problema en el colegio. Los adultos me explican la situación y, durante ese tiempo, observo al niño. Después, tengo una entrevista individual con él; le hago dibujar o le animo a hacer un juego de rol. Si es necesario, me pongo en contacto con el profesor para entender mejor el problema.

En general, el problema se resuelve en tan solo dos sesiones.

¿Qué comentario o situación se considera alarmante?

Preocúpate cuando el comportamiento de tu hijo cambie (trastorno del sueño, de la alimentación…). En ese caso, si las conversaciones con el niño y la profesora no han servido para nada, es importante consultar con un especialista.

M. Morizot

Fuente:

Catherine Pierrat es psicóloga en Niza, especializada en el acompañamiento a familias (parejas, hijos…).  

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