Guía de supervivencia para papás separados

Papá separado: los abuelos al rescate

Una vez solos, algunos padres pueden sentirse desbordados y superados, y con más razón si no están acostumbrados a ocuparse de sus hijos. Una angustia que se intensifica si estos últimos son pequeños. Les puede faltar seguridad, puede que tengan miedo a olvidarse de cosas… O incluso a veces una simple fiebre o problema puntual desencadena un verdadero sentimiento de pánico.

Consejos: “Algunos padres pueden recurrir a sus propias madres para que les ayuden en esta nueva tarea", aconseja Catherine Audibert. La abuela les puede tranquilizar, tanto a ellos como a los niños. Si esta situación no habitual tiende a repetirse, lo mejor es darse un tiempo para ir adquiriendo experiencia.
“Esta opción es beneficiosa, cuando se toma con la intención de aprender y transmitir para mejorar”, añade nuestra experta. Por supuesto, el peligro es hacerlo para liberarse de una carga. Puede que el problema ya existiera cuando eran pareja.

Mantener la relación durante la semana

Vivir con un niño cada día y luego verle sólo dos fines de semana al mes y en vacaciones constituye un verdadero cambio radical. ¡El riesgo más habitual es perder el hilo de la relación!
Efectivamente, todos los pequeños momentos que conforman la vida del niño, aparte del informe trimestral, y los problemas con los que puede encontrarse su madre, transcurren en silencio. Como si estuvieran ocultos.

Consejos: “Siendo un padre atento en todo momento, el niño integra este apoyo, incluso aunque no pueda estar físicamente presente”, afirma Catherine Audibert. En los momentos de ausencia, el teléfono permite mantenerse al corriente y mostrar su interés por el niño.
Los mensajes de texto, skype y los correos electrónicos también son una buena manera de mantener el contacto. Sin embargo, resulta inútil llamarle cada día, porque puede crearle la obligación de explicar lo mismo dos veces al día y puede hacerse pesado para el niño.

Es más bien un “papá colega” que un padre

Jugar a los bolos, series de televisión, Monopoli... y chistes. Es muy sencillo, la mayor parte del tiempo que pasan juntos transcurre bajo el signo de la diversión. Los temas más peliagudos, como la escuela, los deberes y determinadas normas a aplicar, se evitan por completo.

Consejos: Es muy frecuente. “El miedo nº 1 del padre “puntual” es que se olviden de él, que el niño le quiera “menos” o no le quiera”, ha podido constatar Catherine Audibert. Y por esto el padre busca complacer a su hijo y antepone las actividades de ocio.
Sin embargo, es importante recordarse su papel de padre y dedicarse también a la educación. En este sentido, el padre también puede llegar a contrariarlo o disgustarlo. Pero ayudarle a construirse como persona también implica fricciones o desacuerdos. Es normal.

Liberar la presión durante el fin de semana

Como nos vemos poco, ¡debemos aprovechar cada momento! Cuando el tiempo que se pasa con los hijos se reduce, una cierta presión planea sobre los fines de semana. A menudo los padres están tentados de “cumplir sus promesas” y realizar todas las actividades habladas en la última cita o por teléfono.

Consejos: A menudo, para el padre es muy importante no decepcionar a sus hijos y "rellenar" todo el planning. Pero en realidad, no es una prioridad para ellos. Y menos cuando su programación semanal a menudo ya suele estar muy cargada entre las clases y las actividades extraescolares.
Más bien necesitan recuperar el aliento. “El fin de semana se organiza juntos, podéis hacer propuestas, pero ellos puede que tengan ganas de estar sin hacer nada”, sugiere nuestro experto. Es necesario poder experimentar diversos momentos, juntos o no, siempre respetando el ritmo de cada uno.

Las madres deben confiar en ellos

Separación, custodia compartida… No nos equivoquemos, la situación está lejos de ser evidente para los padres. Y todavía más cuando la mirada de las madres, a menudo culpabilizándoles, genera presiones adicionales.

Consejos: “Las mujeres deben entender que lo que el niño vive con su padre durante el fin de semana debe respetarse, incluso aunque el modo de vida sea muy diferente del que tienen cuando están con ellas”, insiste Catherine Audibert. Cuanto menos se culpabilice la función paternal de los padres con la mirada, más liberados se sentirán de una presión que pueden transferir al niño.
Los padres solos necesitan encontrar su ritmo y sus referencias con los niños, a veces aprenden nuevos gestos. Sin duda necesitan más apoyo y no tantos juicios, y no pueden vivir con el miedo de que verán todavía menos a sus hijos si no se les considera "buenos padres".

C. Maillard

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