Genealogía: ¿cómo buscar a nuestros ancestros?

Cada octubre en la ciudad de Toulouse se celebran las Jornadas de la Genealogía. Un acontecimiento dedicado a descubrir los ancestros y trazar el árbol genealógico de cada asistente. Pero cuidado, no debe confundirse con una simple afición, ya que para muchos españoles es una verdadera pasión.

El interés que despierta la genealogía

Cada vez son más las familias españolas que desean conocer quiénes eran sus ancestros y descubrir sus orígenes. Es innegable que construir el árbol genealógico provoca entusiasmo, ¡sobre todo después de tanto tiempo! Al principio, en el siglo XVI, el árbol genealógico servía para plasmar quiénes eran los portadores del apellido de la familia.
Esta búsqueda estaba reservada sobre todo para la nobleza. “Hoy en día esta gestión se ha democratizado, en especial durante la última mitad de siglo, y afecta a todas las clases sociales”, recalca Francis Christian, autor de Genealogía para tontos. Lejos de ser una actividad reservada para la tercera edad, muchos son los jóvenes de entre 18 y 20 años que investigan su pasado, añade nuestro experto.

La “democratización” del árbol genealógico

Establecer una genealogía consiste en reconstruir, a lo largo de los siglos, la sucesión de generaciones. “Se trata de una búsqueda de los orígenes para encontrar a los ancestros”, explica Francis Christian. Todas las familias tienen una historia. Antaño, esta afición era muy frecuente entre las familias reales y nobles, “existía una sacralización del apellido, de los orígenes, de la región de implantación”, explica nuestro genealogista.

Con el paso de los años, las motivaciones para lanzarse a esta búsqueda han evolucionado, y nuestros orígenes son más confusos “es por eso que necesitamos saber de dónde provenimos”, precisa el experto. En mayor o menor grado podría decirse que todos somos desarraigados, puesto que nuestros ancestros proceden de orígenes muy diversos. Junto con el deseo de saber a dónde pertenecemos se mezcla la curiosidad, un ingrediente imprescindible para emprender esta aventura.

Genealogía, los límites del estado civil

Cada uno de nosotros, con paciencia y método, puede buscar uno por uno los apellidos de sus ancestros, establecer una genealogía y reconstruir la historia familiar. Crear el árbol genealógico es muy sencillo y no exige un conocimiento histórico especial. Los archivos, el registro civil y los documentos notariales de siglos anteriores están accesibles a todo el público.
“Todo empieza con la partida de nacimiento, donde figura el apellido, la fecha de nacimiento y el nombre completo de sus padres”, explica Francis Christian. Después, la búsqueda se realiza por petición escrita al ayuntamiento. En general se puede remontar hasta el siglo XVIII, o incluso hasta el XVII, dependiendo de cada provincia. “Conseguir documentación hasta 1870, fecha de creación del registro civil, es relativamente fácil”, apunta el experto.

Para periodos anteriores es necesario consultar los registros parroquiales, que se nacionalizaron y se colocaron en los archivos nacionales. Hoy en día todos los archivos están digitalizados y es posible consultarlos por internet. Obviamente, cualquiera que inicie una búsqueda se encontrará con varios obstáculos pero eso no le impedirá querer saber más sobre su historia familiar.

La genealogía en práctica

Los elementos fundamentales a tener en cuenta para dibujar un árbol genealógico son los apellidos, nombres, fecha y lugar de nacimiento, de matrimonio y de defunción de los distintos miembros familiares identificados. Las profesiones también son datos de búsqueda importantes.
“Descubrimos que las familias también trasmiten un oficio de padres a hijos, un dato que a menudo nos pasa desapercibido”, recalca nuestro experto. Con el tiempo se aprende a descifrar mejor los datos e indicaciones para establecer vínculos significativos. En concreto, anotamos esos datos en un papel. De hecho, “existen modelos tipo ficha”, precisa Francis Christian, lo que permite no olvidarnos de ninguna información.

Es imprescindible ser curioso, no desanimarse y demostrar cierta metodología. “Se recomienda apuntarse a una asociación de genealogistas amateurs”, sugiere Francis Christian. Y es que existen muchas asociaciones de las que podemos beneficiarnos de sus consejos y contactos. Lo cierto es que hay un movimiento asociativo muy activo en nuestro país.

C. Maillard

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