Ten en cuenta a los niños cuando te mudes

Si os mudáis no esperéis demasiado para decírselo a los niños

Muchas veces los padres les dan demasiadas vueltas para decírselo a sus hijos: ¿en qué momento es mejor darles la noticia? "En cuanto estáis seguros de que os mudáis", responde Isabelle Filliozat psicoterapeuta y autora de El mundo emocional del niño. "Podemosconsiderarlo también antes de que todo esté acordado, pero depende de la edad del niño: con un recién nacido hay que hacerlo en el momento de la mudanza porque el bebé está conectado con las emociones de los padres y reacciona en función de éstas. Así que si sus padres están estresados, lo va a sentir. En los niños de 1 a 2 años, les marca sobre todo el cambio de costumbres y de rutina: aunque los rituales se reproduzcan de la misma manera en la casa nueva, no es lo mismo cepillarse los dientes en una casa donde solamente haya una escalera, por ejemplo. Alrededor de los 4 años, no les gusta moverse demasiado, tienen más miedo. Están definiendo su identidad y su sentimiento de poder sobre el entorno. Ya son mayores y este cambio es una transformación enorme para ellos".

Gilles-Marie Valet, pedopsiquiatra y autor de Se faire obéir sans (forcément) punir !, (Conseguir que te obedezcan sin necesidad de castigar) comparte este análisis: "Cuanto más cerca de la edad de la razón, (7-8 años), más difícil resulta el cambio. Pero cuanto mejor se prepare el niño mejor llevará este acontecimiento que en el futuro formará parte de sus retos en la vida".

Haz que los niños participen en la mudanza

Con el fin de preparar el niño a su nuevo ambiente, el Dr. Valet aconseja que vayas con él cuando vayas a ver casas, escuelas… En cambio, aunque puede dar su opinión sobre el tema, se desaconseja que sea responsable de la toma de decisiones (total o parcialmente), como nos lo recuerda Isabelle Filliozat : "no hay que pedirle consejo al niño. Es muy importante que no recaiga en él la responsabilidad de esta decisión. Pero se le puede dejar elegir su habitación dentro de la casa".

En cualquier caso, aunque la nueva casa le guste, tendrá que vivir el duelo de su antiguo hogar, en el que ha crecido. Por turnos, podréis entonces ir diciendo un recuerdo bonito y otro un poco más doloroso que habéis vivido en ese lugar que dejáis atrás y "agradecerle" todo lo que os ha aportado… Será más fácil cambiar la página.

Escucha a tu hijo sin agobiarle

A menudo, en cuanto se anuncia que os vais a mudar, los padres se sienten obligados de tranquilizar a los niños, incluso antes de que éstos hayan podido transmitir cualquier sentimiento. Se trata de un mal hábito que hay que abandonar según Isabelle Filliozat que afirma: "el problema de los adultos es que siempre queremos decir, explicar: ‘vamos a cambiar de casa… pero no te preocupes, te va a gustar mucho la nueva casa’, ‘vamos a mudarnos… pero no te preocupes, enseguida harás nuevos amigos’. Sin embargo, si intentas tranquilizar a tu hijo, ¿qué mensaje te parece que va a recibir? ¡Pues que hay razones por las que preocuparse! En cuanto intentemos tranquilizarle, le estamos alarmando, ya que convertimos su preocupación en algo real al mismo tiempo que la escondemos. El mensaje es que queremos que se trague sus miedos, pero esto no va a impedir que siga teniendo miedo". En resumidas cuentas, cuanto menos hables, mejor.

En vez de intentar tranquilizarle a toda costa, anímale a que exprese lo que siente y sobre todo, escúchale. "No hay nada mejor que una escucha atenta por parte de los padres. Reserva tiempo para tu hijo, pregúntale de qué tiene miedo, como imagina la vuelta al cole lo que piensa hacer para solucionar estos problemas… Encontrará en si mismo los recursos si le dejas avanzar". El niño debe encontrar las soluciones en si mismo y no en su padre o en su madre, de esta manera se podrá situar en la no dependencia de ellos e imaginar una vuelta al cole tranquila. Sin embargo, hay que tener cuidado porque confiar en los recursos de su hijo no significa dejarlo solo, sino acompañarlo y dedicarle tiempo en su reflexión.

Comparte tus sentimientos

En cambio, es importante darle seguridad al niño tranquilizándole sobre su normalidad: "Incluso se pueden anticipar algunos miedos para demostrarle que no es el único que tiene miedo, proponiéndole por ejemplo si quiere que le cuentes otras cosas que pueden ocurrir en estos casos. La mayor parte del tiempo responden que sí. En ese momento, al añadir tantos miedos, añadimos el permiso de tener muchísimos más sentimientos diferentes", aconseja Isabelle Filliozat. Con esto ¿no le estaremos generando nuevas angustias? "Pues no. Todo lo contrario en realidad. Como hemos ido repasando con calma todos los miedos, el niño cree que es normal y aprende a gestionar sus miedos".

Es también por eso que no hay que dudar a hacerle partícipe de tus propias emociones: comparte con él que temes el momento de conocer a tus nuevos compañeros de trabajo, lo que vais a hacer para conocer a los nuevos vecinos… De este modo le estaréis transmitiendo la posibilidad de gestionar su miedo con soluciones concretas.

Déjale que decore su cuarto

En el momento de tomar posesión de su nuevo hogar, "es fundamental dejar que el niño decore su cuarto, asegura Isabelle Filliozat. Cuanto más haya participado, menos miedo tendrá. Si es él quien elige donde va a poner la cama o el poster será SU cuarto, un lugar donde se sentirá seguro. En cambio, si son los padres quienes se encargan de todo, el niño está desarmado. Si deciden todo en su lugar, su cuarto se convierte en un cuarto desconocido y se suele tener miedo a lo desconocido. Hay que empezar cuanto antes; desde los 3 años puede poner una pegatina en la pared o colocar su osito”. Aquí, una vez más, los matices son importantes, pues no hay que dejarles solos, sino que hay que hacer las cosas CON ellos.

Por último, aunque los padres organicen la mudanza más tranquila del mundo y preparen a su hijo lo mejor posible, algunos niños tienen tal sensibilidad que lo vivirán como un auténtico traumatismo. El Dr. Valet recomienda tener especial cuidado en los meses posteriores a la mudanza: "aunque se hayan tomado todas las precauciones, si observas algunos cambios en el comportamiento de tu hijo (trastornos del sueño, alimenticios, dificultades para rehacer un nuevo grupo de amigos, dolores de estómago frecuentes…), es conveniente consultar con un profesional".

A.F. Gaspar-Lolliot

Fuentes:

- Entrevista con Isabelle Filliozat, el 12 de septiembre de 2013
- Entrevista con Gilles-Marie Valet, el 13 de septiembre de 2013*

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