¿Existen las personas adictas a las relaciones complicadas?

Vivir en una relación complicada

Salimos de una relación tormentosa, llena de discusiones, con una ruptura (o varias) terribles, que nos ha minado psicológicamente. Estamos cansados y no tenemos ganas de tener otra pareja, a no ser que sea un remanso de paz y tranquilidad y nos sintamos plenamente seguros. Y así puede comenzar la siguiente relación pero tiempo después nos descubrimos en la misma situación. A veces podemos darnos cuenta nosotros mismos pero otras muchas serán las personas de nuestro entorno las que nos abran los ojos. ¿Otra vez?

Reflexionando sobre este patrón de comportamiento, los adictos a relaciones complicadas, admiten que no se sienten cómodos si no hay discusiones y conflictos. Sin querer, acaban atraídos por personas que ya se ve de lejos que pueden dar problemas. ¡Cuidado! Ellos mismos también son muchas veces individuos con tendencia al conflicto.

Reaccionan de manera exagerada en las discusiones, convirtiendo cada pequeño contratiempo en una gran guerra. Son personas muy variables y extremas en sus emociones; hoy eres el amor de mi vida, mañana no quiero verte más. Obviamente, nadie que no sea parecido o esté acostumbrado a esa montaña rusa, puede aguantar en una relación con él o ella.

A veces, no es una cuestión de cómo resuelven los conflictos sino que parecen buscar personas con vidas complicadas. Sus parejas siempre están casadas, viven en la otra punta del mundo o trabajan surcando el mar. ¿Por qué será?

La falta de autoestima en las relaciones tormentosas

Estas relaciones tormentosas tienen un punto de pasión en plan telenovela que algunos defenderán a capa y espada, pero eso solo si luego apagas la tele y vuelves a tu vida real. Cuando vives en una telenovela no es nada divertido y las consecuencias para el bienestar psicológico a corto y largo plazo son importantes.

Tener una relación en la que no puedes predecir nada genera mucha inseguridad y malestar. Si cada vez que hay una diferencia de opinión parece que se acaba el mundo, si no confías en que el mes que viene sigáis juntos, si no sabes cuál es el siguiente paso… todo eso parece una aventura loca, pero en el día a día puede quemar mucho.

Y cuando encuentran a alguien que sí les da esa estabilidad y seguridad, que pide y da respeto, que cuenta con ellos para el día de mañana, no se encuentran cómodos. Aseguran tener esa sensación de que es una calma pasajera, que lo bueno no dura y que mañana volverá a haber tormenta. Cuando pasan las semanas y nada ocurre, se muestran intranquilos, empiezan a desconfiar y prefieren provocar ellos el conflicto ya que así, al menos, lo controlan. Lo harán, seguramente, más de una vez y aquí se pueden encontrar con que el otro se canse o que siga allí y no se deje llevar por esa dinámica.

En el fondo, hablamos de un problema de autoestima. Estas personas no creen que merezcan una relación sana y agradable. Creen que lo que mantiene viva la llama son las discusiones y problemas, que sino puede resultar aburrido, que se verá su verdadera cara y el otro se cansará y se irá.

¿Cómo se acaba buscando relaciones conflictivas?

Cada uno tenemos una idea de cómo es nuestra relación ideal. Es una imagen que construimos a través de nuestras experiencias previas y lo que hemos vivido con relaciones cercanas, por ejemplo la de nuestros padres. No es una ecuación perfecta, no se trata de que todo queramos imitar lo que hemos visto, a veces pasa al contrario, queremos justo lo opuesto a lo que teníamos en casa.

Pero no hay personas cuyos padres sean una pareja pacífica y feliz y busquen relaciones complicadas, eso es cierto. La mayor parte de las personas que consideramos adictas a las relaciones complicadas han vivido muchos conflictos en su familia, han visto discutir a sus padres acaloradamente, han sido testigos de infidelidades, abandono del hogar, llantos, venganzas, gritos y tensiones. Objetivamente saben que eso no es lo ideal y lo verbalizan así, pero lo cierto es que es con lo que han vivido toda su vida y se sienten más cómodos repitiendo ese patrón que saliéndose de lo que ya conocen.

Tampoco saben cómo hacerlo, no tienen referencias de comunicación asertiva, resolución de conflictos, expresión de las emociones, límites… Su primera relación de pareja ya fue complicada, ya salió diciendo que “nunca más” pero la segunda pareja que conoció tampoco le enseñó cómo son las relaciones saludables, o quizás no le dejó.

Si te reconoces siguiendo un patrón como este, reflexiona y piensa cuáles pueden ser los factores que influyen en tu caso. No te sientas culpable, pero si quieres cambiarlo, acude a un profesional para que te oriente a encontrar la solución.

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