Diferencias en la comunicación entre hombres y mujeres

La comunicación no verbal

No hace falta abrir la boca para expresar todo lo que sentimos, pero en comunicación no verbal, muchos gestos aún son tabú para el género masculino.

Muchos hombres sienten que son incapaces de derramar una lágrima ante un acontecimiento emocionante, aun cuando sí que lo sienten. Esto no es un defecto de los conductos lagrimales, como podéis imaginar parte de un mensaje desde la más tierna infancia con el que se desprecia al hombre que  muestra sensibilidad, considerándole más vulnerable y por lo tanto menos “masculino”.

Se dice frecuentemente que las mujeres son más cariñosas pero simplemente está mejor visto que una mujer abrace y bese a otra o que la exprese su amor de forma verbal. Un hombre, en nuestra cultura, abrazará a otro si es íntimo amigo o familia y en ocasiones muy particulares. Aunque esto parece que está cambiando poco a poco.

Una queja frecuente de las mujeres que tienen relaciones con hombres es que ellos parecen no captar sus pensamientos. No es que ellas tengan una bola de cristal pero han sido educados en la empatía y el cuidado, las han enseñado a adelantarse a las necesidades del otro y satisfacerlas. Ellos no han entrenado esa capacidad.

Se ha observado que la manera de prestar atención al otro es diferente según el género; ellas se fijan más en la cara porque es donde encuentran más señales de los sentimientos del otro y ellos reparten su atención en todo el cuerpo con lo que se pueden perder esas señales concretas. En general, no se puede pedir a nadie que adivine lo que pensamos, pero es cierto que las mujeres creen que pueden detectar emociones en el otro (aunque se equivoquen) y los hombres simplemente no.

Al hablar también hay diferencias

Más que la manera de decir las cosas, lo que causa conflicto en la comunicación intergénero es el propósito que tenemos a la hora de contar algo. Un objetivo importante de comunicar algo a alguien que hacerlo nos resulte práctico, es decir que tenemos una meta concreta al contarlo.

A este objetivo, las mujeres añaden otro. Y es que, para ellas, lo que se dice y lo que no es un termómetro de la relación. Cuanto más se habla y más íntimo sea el tema, mayor vinculo hay con esa persona. Y al revés, si se oculta información es muchas veces con la intención de mantener una distancia.

Imagina que te enteras que un amigo o amiga muy cercano se separó de su pareja hace 6 meses y no te lo ha dicho. Puedo adelantar que si eres mujer estarás pensado que es algo que no concibes, que si no te lo ha contado es que igual tiene un problema grave o le ocurre algo contigo. Si eres hombre, no  lo ves de una forma tan tremenda, se te haría raro pero no te lo llevas a lo personal, quizás es que tu amigo no encontró el momento o prefiere no hablar de ese tema por alguna razón. ¿Me equivoco?

Llevemos este ejemplo a una relación de pareja heterosexual. Imaginemos que nos enteramos que el otro tiene un problema grave con un compañero de trabajo y no nos lo ha dicho. Leyendo lo anterior podemos adelantar como se lo tomará cada uno según su género y prever que ella en concreto podrá sentirse traicionada o pensar que su pareja no confía en ella si no  le ha contado algo así.

La realidad es que ellos utilizan menos la comunicación para desahogarse y para establecer vínculos y, en una situación así, es probable que no lo haya contado a su pareja porque crea que ella no puede ayudarle y no quiera preocuparla. La mujer lo contaría igual, porque así ordena sus ideas y porque considera que su compañero debe saber si algo la preocupa, aunque no pueda ayudarla.

Esa es otra. Creemos que todo el mundo tiene los mismos objetivos a la hora de comunicar así que respondemos en consonancia. Por eso generalmente contar un problema a un hombre significa para él que buscas una solución, que estás pidiendo ayuda, y tratará de dar algún consejo. Para la mujer no siempre es así y a no ser que pida concretamente algo de orientación, si la recibe puede sentir que están invadiendo su libertad. Si ella se enfada, él no entenderá entonces para qué le cuenta ese problema.

Es clave entender que no hay formas de comunicación erróneas ni correctas. Que cada cual estamos educados de una manera muy distinta y, aunque se lucha porque esto cambie y las diferencias de género sean cada vez menores, los adultos actuales sí pueden sentir que hablan otro idioma al comunicarse con el otro género. Entender y respetar al otro, a la vez que lograr diferenciar nuestros propios muros es un paso importante.

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