¿Por qué nos impactan tanto las muertes de los famosos?

Las estrellas se convierten en figuras familiares

Semidioses. Así es como su público considera a las personas famosas referentes en el mundo de la música, del teatro o de la política. Todos nos acordamos de las escenas de dolor por todo el mundo cuando supimos que había muerto Michael Jackson, Amy Winehouse o Prince en 2016. Puede ocurrir que algunas personas estén tan deprimidas, que estén tristes. ¿Cómo se explica la expresión de tanto dolor en las calles y este tipo de manifestaciones en las redes sociales, aunque estas personas no conozcan al difunto en persona? ¿Podemos hablar de duelo? Según Hélène Romano, dependerá de la relación entre el fan y la estrella. "Para hablar de duelo, primero debe de haber un vínculo afectivo. Algunos establecen una auténtica relación con el famoso en cuestión, han hablado o pasado algo de tiempo con él. En este caso, es lógico que haya duelo". Pero esto solo ocurre con un circulo reducido. "En la mayoría de los casos, el público establece relaciones socioafectivas con los famosos sin llegar a conocerlos personalmente".

En su estudio de 2012, sobre el impacto de la muerte de Michael Jackson en sus fans, Marie-Pierre y Didier Courbet explican que podemos establecer "con la persona mediática relaciones socioafectivas a veces muy intensas que en realidad solo funcionan en un sentido". Es lo que los especialistas llaman interacciones parasociales (IPS). "Cuando las IPS son especialmente intensas, la muerte del famoso suscita importantes niveles de tristeza individual y social que incluso llegan a provocar que algunos fans se suiciden, a pesar de que no lo conozcan personalmente". Algo que confirma Hélène Romano: "Ya ocurrió que algunos fans se suiciden sobre la tumba de su ídolo en el cementerio de Père Lachaise, en París".

Sin llegar hasta este extremo, es habitual identificarse con el famoso desaparecido. "Es frecuente escuchar frases como: con esta balada conocí a mi marido, esta canción me acompañó durante toda mi infancia... Nos identificamos con la estrella, con su obra, su creatividad, o con los valores que pregonaba como Lady Di. Para algunos, esto despierta recuerdos colectivos. Esto fue lo que ocurrió cuando murió Simone Veil. Muchas personas que, como ella, habían conocido los campos de concentración se sintieron afectadas por su desaparición". Estas personalidades históricas se convierten en figuras familiares. Tenemos la sensación de que las conocemos y nos apropiamos de su fallecimiento expresando nuestra pena.

Permitirse llorar... en grupo

"Vivimos en una sociedad donde hay que tener un buen rendimiento, estar en forma y donde está mal visto expresar nuestro pesar. De hecho, suele ocurrir que los rituales por la muerte de una persona cercana terminen muy rápido", explica Hélène Romano. "Cuando fallece alguien famoso, la muerte se instala en nuestro salón", afirma. El tema está en boca de todos, en los diferentes canales de televisión, en la radio, en los periódicos... La tristeza es colectiva. "Cada uno podrá permitirse expresar una emoción o llorar". La muerte de una persona conocida o internacional afecta a las masas, "nos apropiamos de la muerte para convertirlo en un periodo de apoyo para los demás duelos, que quizás no habíamos terminado. Esto también ocurre con las demás penas que nos afectan personalmente".

Como indican Marie-Pierre y Didier Courbet en su estudio, "los rituales mortuorios clásicos ofrecen un calendario que permite que quienes están de luto gestionen razonablemente sus emociones negativas. Cuando haya pasado la tristeza intensa, los rituales (ceremonia, entierro…) ya no generan emociones directamente negativas, lo que anima a los supervivientes a «volver» a su vida social". Pero cuando se trata de una estrella, el efecto del grupo y sobre todo las redes sociales acentúan este duelo en los fans más empedernidos.

Las redes sociales permiten que el público sea activo

Además de aumentar el duelo, las redes sociales suponen otro problema: los excesos y la difusión de noticias falsas. "Ya sabemos que en Internet se encuentra lo mejor y lo peor", nos recuerda Hélène Romano. Gracias a Facebook, Twitter o Instagram, todos podemos ser activos, dejar nuestra huella y seguir vivo. "Uno quiere identificarse, el otro desea participar en la memoria de la estrella. Es otra manera de luchar contra el olvido y forma parte del proceso de duelo". Los fans también se encuentran por medio de grupos y forman una especie de familia 2.0. En otras palabras, en Internet, el público también se apropia del duelo. Pero a veces sin mucha delicadeza. "Se han llegado a publicar fotos de cuerpos de personalidades en las redes sociales… sin olvidarnos de los rumores". Una semana antes del fallecimiento de Johnny Hallyday, cantante francés, se anunció falsamente que se había muerto. "Puede llegar a ser muy violento para las familias. Es una violación de su intimidad. En realidad, para los autores, es una forma de enfrentarse a lo inefable. El estado de mortal no se puede concebir. Alimentar un rumor, por ejemplo, permite tener poder sobre la muerte". Y lo mismo ocurre con las teorías de complot. "A veces se dice que fulanito no está muerto. Es imposible. De esta forma, nos estamos reapropiando de la historia".

La concienciación sobre la muerte y el propio fin

Todo el mundo sabe que la muerte forma parte de la vida. Pero cuando se lleva a las estrellas que hemos propulsado al rango de inmortales como Prince, Amy Winehouse, Elvis Presley o Michael Jackson, la impresión es enorme: se convierte en algo concreto. "En ese momento, tomamos conciencia de nuestro propio fin", indica la psicóloga. Además, el famoso fallecido se convierte en un mediador socioafectivo entre el fan y su familia, sus amigos. Nos acordamos del tío o del abuelo que tenía la misma edad. Esto nos recuerda la enfermedad o la finitud de nuestros allegados también.

"La edad del fallecimiento también influye. Cuando fallecen jóvenes artistas, es aún más difícil de concebir, especialmente para los padres de jóvenes adultos. Están asombrados. Nos decimos: tenía la edad de mi hijo o hija". Una vez más, es doloroso e inconcebible.

Sentir la muerte a través de la persona idolatrada

Los fans ordinarios tienen su propia vida y sienten un interés particular y un cariño hacia algún famoso, pero otros solo viven a través de su ídolo. La simple idolatría participa en la identificación de cada uno, pero cuando sobrepasa ciertos límites, debilita la identidad del fan. "Michael Jakson tiene miles de dobles. Pero cuando vuelven a casa por la noche, vuelven a ser ellos mismos. Algunos fans no lo consiguen. Ya no tienen identidad propia. Llegados a este punto, entramos en un proceso de locura. Se trata de una interpretación erotomaníaca. Y cuando el famoso adulto se muere, el fan también tiene la sensación de morirse. Es una muerte a través de otra persona. Es terrible", asegura la experta.

Por otro lado, puede pasar que individuos que no estaban especialmente encariñados con algún famoso transformen su vida cuando este último se muere. "De pronto, sienten la necesidad de recordarlos", explica Hélène Romano. Esto también indica un vacío identitario. "Pueden padecer desórdenes narcisistas o simplemente dificultades en su vida, fragilidad o una falta de reconocimiento. Esta entrega incondicional a una estrella fallecida da un sentido a su vida. Se vuelven a apropiar de su vida. Algunos llegan a tener auténticos mausoleos en sus casas", añade la psicóloga. Por eso es necesario realizar un seguimiento psicológico para dejar a un lado esta pasión excesiva, que suele ser difícil de llevar para el entorno del fan.

Una apropiación del duelo difícil para la familia del fallecido

"Cuando el duelo es colectivo, puede ser extremadamente violento para el entorno cercano, especialmente para los hijos del difunto", explica Hélène Romano. Un sentimiento que ha confirmado la cantante y actriz Charlotte Gainsbourg. "Debemos compartir la desaparición con todo el mundo y no es fácil. Cada uno me hablaba de su dolor y yo tenía que ser educada con ellos. Así que me encerré en mí misma, no quería hablar de él, escucharle. No he vuelto a mirar imágenes de mi padre en veintiséis años", indicaba en noviembre de 2017 en el plató de televisión de una cadena francesa. La hija de Serge Gainsbourg, que perdió a su padre recién salida de la adolescencia, con 19 años, no podía ir al cementerio. "Había demasiada gente", explicaba. El acaparamiento social puede resultar complicado en algunos casos y puede alargar el proceso de duelo para las personas más cercanas al desaparecido.

E. Moreau

Fuentes:

Entrevista con Hélène Romano
Estudio ¿Cómo reaccionan los fans cuando muere el famoso? Uso de las comunicaciones y de las redes sociales en el duelo de Michael Jackson, 2012.
Quotidien, TMC

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