Vivir solo y feliz

¿Por qué nos da miedo la soledad?

Existen varias explicaciones. La primera es que la soledad se ve como algo negativo y lo que se considera negativo provoca miedo. Además, apenas estamos preparados para estar solos. También ocurre que la soledad nos hace pensar en una incapacidad para estar con otras personas.

Nuestra sociedad no le otorga valor a la soledad porque ve negativamente a las personas solas. Así, muchas veces se castiga a los niños obligándolos a estar solos en su habitación. Se crea así una asociación entre castigo y soledad, lo que lleva a un «si estoy solo, es que algo estoy haciendo mal».

¿La soledad nos obliga también a enfrentarnos con nosotros mismos, con nuestros viejos fantasmas?

En el miedo a estar solo hay preguntas subyacientes: ¿me gusto a mí mismo?, ¿por qué pasaría tiempo conmigo mismo?, ¿prefiero estar con personas que me gustan más que yo mismo? Es una cuestión de autopercepción.

A pesar de todo, la soledad puede ser fuente de realización personal.

Por supuesto. Cuando estamos solos, la influencia de los demás sobre nosotros es menor. Nos concentramos en nosotros mismos, en nuestras aspiraciones y valores. Necesitamos pasar tiempo solos para reencontrarnos con nosotros mismos. Sin soledad, nos limitamos a repetir las ideas y los valores programados por otros. Si no conseguimos quedarnos solos, corremos el riesgo de dejar en los demás el monopolio de nuestro bienestar. Por otra parte, la soledad nos da libertad, concepto cercano al de autonomía.

Sin embargo, el ser humano es un ser social, necesitamos estar en contacto con nuestros semejantes.

Sí, claro, el ser humano es un ser gregario. Por eso es importante encontrar un equilibrio entre el tiempo en soledad y el tiempo que pasamos en compañía de los demás.

¿Qué diferencia a una persona que está sola de una que se aísla?

La soledad y el aislamiento son dos cosas diferentes. La soledad positiva es la que se lleva bien, es buscada, no obligatoria. Algunas personas se quedan solas sin quererlo y llevan su soledad muy bien. En cuanto al aislamiento, es algo negativo, que se sufre.

¿Cómo aprender a estar solos?

Lo importante es preparar la soledad para llevarla bien, con pequeñas acciones día a día. Por ejemplo, si hemos quedado con una amiga para ir al cine una noche y ella ha cancelado la cita, podemos elegir entre aburrirnos esa noche o ir al cine, aunque sea solo. A estar solo se aprende. Para ello, debemos concedernos momentos de soledad, cada uno a su ritmo (una vez al día, a la semana, al mes…), para realizar actividades solos y así darnos cuenta de que estar solo con uno mismo puede ser agradable o, al menos, que no es desagradable. Es algo que hay que probar.

No obstante, es cierto que, en general, aprendemos a estar solos muy bruscamente, tras la muerte de un ser querido, una ruptura sentimental, etcétera. En esos momentos, nos encontramos en una situación de crisis para la cual no estamos preparados. También en estos casos es necesario ir paso a paso, empezando por asimilar la nueva situación. Con todo, es posible llevar bien la soledad incluso sin estar preparado para ella. Algunas personas consiguen positivizar su soledad, pues las libera de ciertas restricciones.

Aprender a estar solo es el mejor modo de vivir la soledad de forma positiva. ¿Hay que aprender a estar solo desde niños?

La relación de nuestra sociedad con la soledad es muy negativa. Debe haber un equilibrio entre los momentos de compañía y los momentos de soledad desde que somos pequeños. Ambos deben formar parte de la educación del niño. Hay padres que se preocupan sin razón porque creen que su hijo es solitario. Si el niño es capaz de estar solo, pero también de dirigirse a los demás, en realidad cuenta con una ventaja. El problema sería que no consiguiera acercarse a los demás. Para que el niño no vea la soledad como algo negativo, es preciso que los padres hayan asimilado la idea de que se puede estar bien tanto en solitario como en compañía de otras personas.

¿Esa soledad positiva, la que se vive bien, está desarrollándose en nuestra sociedad?

Se está extendiendo. Sin embargo, aunque hay más personas que antes que buscan buenos momentos de soledad, sigue siendo algo muy minoritario.

J. Xavier

Fuente:

Entrevista con Hervé Magnin, psicoterapeuta cognitivo y del comportamiento.

Otros contenidos del dosier: Relaciones sociales

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