Devolverle el sentido a la Navidad

Iluminación, vitrinas decoradas, árboles, regalos… La evidencia se impone: las fiestas están a la vuelta de la esquina. Pero ¿qué queda realmente del espíritu navideño? Aprovecha el descanso de la Navidad y la oportunidad de renovación del nuevo año para revestir las fiestas de un significado distinto.

Una pausa obligada

El ritmo frenético al que nos vemos sometidos parece acelerarse en Navidad. “Los días se suceden sin dejar rastro, así de fugaz es la vida”, reflexiona Midal. A eso se le agrega una cierta banalización comercial de acontecimientos que deberían ser destacables. Si el marketing y el consumo parecen haberse apropiado de las fiestas, depende de nosotros no dejarnos manipular y aprovechar estas fechas señaladas en nuestro favor.

Para darle a la Navidad un sentido nuevo es necesario hacer una pausa, inspirar profundamente y planificar. “Hay que comenzar por preguntarse qué importancia tienen para uno las fiestas, qué se quiere celebrar”, recomienda el experto.

Cuestionarse ayuda a conocerse ¡sin necesidad de acostarse en un diván!

Navidad en familia: una tregua

El intento de actualizar el mito de la Navidad armoniosa junto a la familia no está exento de angustia. Y es que “la familia es un lugar donde se reactivan los conflictos, las frustraciones y los demás problemas no resueltos”, confirma Midal.

¿Cómo convertir los reencuentros familiares en algo agradable? “Primero hay que ser conscientes de nuestras proyecciones. Quizá acogemos a un tío con enfado o a una prima con celos. Recuerda que todas las ideas que tenemos de las personas cercanas nos impiden ver quiénes son realmente. Aprovecha estas situaciones para verles con otros ojos y descubrir quiénes son hoy”, aconseja el psicoanalista. Ésta es, además, la única oportunidad que tenemos de salirnos de nuestro rol y demostrar que también nosotros hemos cambiado.

El Año Nuevo: un pasaje

“La particularidad del Año Nuevo es que marca un pasaje, no es sólo una reunión festiva”, analiza Midal. Nos guste o no, el rito de Noche Vieja va acompañado de intenciones más o menos serias y que podemos o no mantener a lo largo del año. A partir de ese momento los nuevos objetivos permiten redefinirse y cambiar. Y ahí reside la noción de pasaje. “Una noción simbólica e indisociable del ser humano que es, precisamente, la que otorga cierta solemnidad a la cena”, reflexiona el experto.

Elige cómo quieres vivir este pasaje. “¿Qué simboliza para ti?”, cuestiona Midal. En algunas culturas se ofrecen golosinas para que el año sea dulce. En cualquier caso, el nuevo año supone una excelente oportunidad para reflexionar sobre lo que queremos dejar de lado (un miedo, un enfado, la habilidad de postergar…) con el fin de comenzar de cero. Para sentirnos libres de lo que para muchos son obligaciones, aprendamos a escuchar nuestras necesidad más profundas, aunque corramos el riesgo de descubrir quiénes somos en realidad.

C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Vivir la Navidad

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