Hacer frente a la depresión en Navidad

Durante las fiestas de fin de año, se producen casos de depresión, especialmente recaídas. Aunque este periodo se asocia con la alegría, hay quienes se sienten invadidos por la tristeza. El final del año no es la causa de este malestar pero la Navidad y Año Nuevo pueden actuar como efectos desencadenantes, cuando ya existe un principio de depresión o un riesgo de recaída.

Falta de luz y depresión

Hay que señalar que, de manera general, el invierno es un periodo que favorece el hecho de verlo todo negro, ya que la falta de luz es responsable de un fenómeno bien conocido: la depresión estacional. Ésta aparece a menudo a partir del mes de octubre para desaparecer con la llegada de la primavera. Pero no hay que preocuparse, este problema se resuelve bien. La solución pasa a menudo por realizar sesiones de luminoterapia. Esta técnica, utilizada también para el jet lag consiste en exponerse a lámparas especiales, de intensidad fuerte, que simulan la luz solar. ¡Y funciona! Ante la duda, consúltalo con tu médico. Pero a veces el malestar es más profundo y se identifican otros factores además de la luz.

Familia y depresión en Navidad

Las fiestas de Navidad consisten básicamente en reencuentros familiares. Ahora bien, a menudo estos acontecimientos desencadenan depresiones o recaídas en depresión. En algunos casos los reencuentros pueden reavivar viejas rencillas, que pueden originar un estado de depresión. Además, estas tradicionales reuniones pueden despertar dolores ligados a un acontecimiento triste (fallecimientos, divorcios). Pero aunque ver a la familia puede a veces ser fuente de tensión, a la inversa, pasar Navidad sin compañía es a menudo más difícil. Y la soledad durante las fiestas es uno de las principales causas de depresión.

Cómo evitar la depresión de las fiestas de fin de año

Algunos consejos pueden ayudarte evitar la depresión en estas fechas:

  • No pases las navidades sólo. Siempre hay alguien en tu familia o amigos que estarán felices de compartir estos días señalados contigo. Y si no, grupos de vecinos, asociaciones de barrio o el ayuntamiento, ¡seguro que organizan actividades en estas fechas!
  • Haz regalos. La felicidad es participativa. Si haces algo por los demás, te sentirás mucho mejor. En un plano más general, concéntrate a fondo en los preparativos de las fiestas y el tiempo pasará volando.
  • Cambia de aires. A veces, es necesario cambiar de ambiente. Si te lo puedes permitir ¿por qué no irte unos días de vacaciones o al menos pasar un día fuera de casa? Hay destinos para todos los gustos y para todos los bolsillos.
  • No dudes en pedir consejo. Los médicos y los psicólogos también te pueden reconfortar. Si sientes que estás empezando a sentirte deprimido o simplemente que no te entusiasma pensar en las fiestas, no dudes en consultar.

No lo olvides: las fiestas son un momento de alegría y reencuentros en familia o entre amigos. No es cuestión de dejar que la tristeza te arruine la fiesta.

L. Asana

Otros contenidos del dosier: Vivir la Navidad

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