Navidad, ¿momento de felicidad para todos?

La otra cara de la Navidad

La Navidad es una época crítica debido a la gran carga sentimental que rodea estas fiestas. Las personas que hayan experimentado algún suceso doloroso recientemente, pueden sentirse fuera de lugar y vivir momentos difíciles. Entre estas situaciones traumáticas nos podemos encontrar con:

La pérdida de un ser querido. Las personas que se encuentran en un proceso de duelo pueden tener un momento de sufrimiento intenso en estas fechas ya que las emociones afloran y los recuerdos se avivan de forma aguda. En muchas ocasiones, la persona que está viviendo un duelo, puede manifestar rabia e ira ante el mensaje que se nos transmite de que hay que ser felices, reunirse a disfrutar con la familia etc.

Una ruptura sentimental. En estas fechas se tiende a evocar tiempos pasados. Si se ha producido una ruptura recientemente, será inevitable comparar con otras navidades en las que uno se encontraba bien y eso puede generar sentimientos de añoranza y nostalgia. Si en la separación hay hijos de por medio, la persona puede sentirse abocada a hacer un sobreesfuerzo porque los hijos no perciban ese malestar y esa tristeza, en un momento en el que se supone que “hay que ser feliz”.

La crisis económica. Muchas familias han perdido poder adquisitivo. Esto puede generar sentimientos de frustración por no disponer de los recursos que se tenía antes. A través de la publicidad se nos transmite que hay que consumir, regalar, viajar… pero por otro lado se nos inunda con noticias económicas negativas, con el alto porcentaje de paro y con el malestar social. Toda esta contradicción puede generar sentimientos de ansiedad e impotencia a la población en general y sobretodo a las familias que lo están pasando mal económicamente.

La soledad. Hay personas que no tienen con quién celebrar la Navidad y según se van acercando estas fechas, se pueden sentir tristes y decaídos. Sentirse aislado es uno de los principales motivos de depresión en Navidad.

Trastornos psicológicos que se pueden intensificar en Navidad

Determinados trastornos psicológicos pueden verse agravados en esta época debido a que se agudizan ciertos síntomas.

Uno de ellos es la depresión. Aquí es importante no confundir un estado de ánimo de tristeza pasajero, con una verdadera depresión. La tristeza o nostalgia navideña, se da por elementos propios del ambiente y tenderán a desaparecer una vez pasadas estas fechas. Por el contrario, un trastorno depresivo*, se puede intensificar en estos días, pero seguirá prevaleciendo en el tiempo con mayores repercusiones en el funcionamiento laboral, social y familiar.

La fobia sociales un trastorno que también se ve agravado en esta época. Se trata de un trastorno de ansiedad que consiste en el miedo intenso y desproporcionado a diversas situaciones sociales, en las que la persona se puede sentir observado críticamente por los demás. Las personas con este trastorno, lo suelen pasar muy mal al llegar esta época del año por las implicaciones que tiene enfrentarse a distintas situaciones generadoras de ansiedad (grandes reuniones familiares, cenas de empresa donde tienen que relacionarse con sus compañeros fuera del ambiente laboral etc.)

Alcoholismo. Tanto para una persona que tenga un problema de alcoholismo como para su familia, se acercan fechas muy complicadas. El alcohol está presente en todas las mesas, hay mayor permisividad para poder beber y los excesos están permitidos socialmente. Esto hace que aumenten considerablemente los riesgos de recaída para una persona que se encuentra en un proceso de rehabilitación. Es aconsejable que si la persona se encuentra en tratamiento psicológico y se ve más vulnerable, que acuda con mayor asiduidad a su terapia para que le ayuden a superar con mayor facilidad, la dinámica de la Navidad.

Los trastornos del comportamiento alimentario. Para una persona que sufra de anorexia o bulimia, la Navidad es muy dura. La gran cantidad y variedad de comida, la sobreingesta de grasas y calorías, la presión familiar recordándoles continuamente su problema, también puede aumentar las recaídas. Aquí es importante seguir las mismas pautas de alimentación de siempre, que la familia no insista en que prueben platos nuevos, ni que aumenten las cantidades por el hecho de ser Navidad. Cuanto más se aproxime la alimentación a la normalidad y a las rutinas de siempre, más estaremos ayudando a la persona que padezca un trastorno de este tipo.

En cualquier caso, si la persona se encuentra muy sobrepasada en esta época del año, es aconsejable que recurra a un especialista que le pueda ayudar. En ocasiones, se requerirá un tratamiento psicológico si se sufre un determinado trastorno, pero en otras, con una serie de orientaciones puntales por parte del psicólogo, se podrá ayudar a la persona a llevar mejor este trance.

Tampoco nos tenemos que obligar a ser felices en estas fiestas, no hay que forzarse a nada. Si este año no nos apetece vivir la Navidad, no hay que obsesionarse, podemos intentar verlo como una fecha más del calendario, aprovechar para tomar un pequeño descanso y en definitiva, darle la importancia que le queramos dar.

Silvia García Graullera

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica
Nº de colegiado: M-13829
www.psicia.com

Más información:

* Criterios diagnósticos del trastorno depresivo mayor

Otros contenidos del dosier: Vivir la Navidad

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