Papá Noel y los Reyes Magos: ¿hay que dejar que los hijos sigan creyendo?

En todas las civilizaciones occidentales hay personajes que ofrecen regalos; en España, tradicionalmente, éstos han sido los Reyes Magos. Papa Noel viene de Estados Unidos, donde nació en el periodo de entreguerras de la mano del Plan Marshall. El rito de Papá Noël es pagano y por eso la Iglesia católica a veces lo ve con malos ojos. Los católicos más ortodoxos no lo celebran y sólo festejan el nacimiento de Jesús.

¿Debemos decirles la verdad a los niños?

No. Los más pequeños viven en un mundo semi imaginario, poblado de hadas, dragones, duendes, fantasmas y héroes salidos de los cómics. Su necesidad de creer en lo maravilloso es una suerte de protección contra la cruda realidad del mundo exterior; por eso, cuando son pequeños, no hay necesidad de hacerles poner a toda costa los pies en la tierra. ¿Les mentimos acaso cuando les leemos un cuento o cuando ven una película de animación?

¡Y eso que es poco creíble!

Cierto, a los adultos la historia de Papa Noel les parece imposible de creer. Sin embargo, un hombre regordete que vive en los cielos, que se pasea en un trineo tirado por renos, que lleva traje y gorro rojos y que de noche entra las casas para entregar regalos a todos los niños del mundo a los más pequeños les parece extraordinario. Lo mismo que el Ratoncito Pérez… En cambio, cuando los niños ven a un Papa Noel o a un Rey Mago disfrazado sí es conveniente explicarles que se trata de un hombre y que el verdadero sólo aparece cuando los niños duermen.

¿Cuándo decirles la verdad?

Podemos prolongar la magia hasta que ésta desaparezca sola… Se pueden dar tres situaciones:

Que uno niño mayor le diga que Papá Noel o los Reyes Magos no existen. Si tu hijo se muestra desilusionado, dile que aunque algunos no crean, tú sí crees y que respetas la tradición. Esta explicación debería reconfortarle.

Que al crecer comience a hacer preguntas. Cuando empieza a interrogar significa que ya tiene muchas dudas… ¡por no decir que ya apenas se lo cree! Si tiene entre 5 y 6 años (la edad en la que normalmente empiezan a dejar de creer) confirmarle su temor puede decepcionarle; pero es mejor así porque si no se sentirá como un tonto al ser el único de su clase que sigue creyendo.

Que sigua creyendo pasados los 6 años. Corre el riesgo de que algún compañero se burle de él por creer. Si esto sucede, entonces se enfadará con los padres por no haberle contado la verdad. Lo mejor es ir sugiriéndole poco a poco la posibilidad de que se trate de una leyenda, explicándole, por ejemplo, que las personas reales no vuelan y que no pueden bajar por las chimeneas.

En cualquier caso, cuando le digas la verdad, intenta hacerlo mediante una historia familiar. Explícale que tú también creías cuando eras pequeña, que te parecía una historia maravillosa y que por eso quisiste reproducirla con él. Dile que no tiene que decirle nada a sus hermanos pequeños, sino que debe seguir “jugando el juego” como tú lo has hecho y como él mismo hará con sus propios hijos. Le encantará sentirse “liberado” y guardián de un gran secreto.

I. Delaleu

Otros contenidos del dosier: Vivir la Navidad

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