Medicamentos y zumos de frutas: cuidado con las interacciones

Hasta el momento, se sabe que únicamente el zumo de pomelo interactúa fuertemente con algunos medicamentos. Y no se trata de una reducción de la eficacia sino de un aumento en la frecuencia y gravedad de sus efectos indeseables.

La absorción intestinal de algunos medicamentos puede aumentar cuando hay contacto con algunas sustancias presentes en el pomelo, lo cual equivale a una sobredosis. Los medicamentos implicados en esta reacción son los que tienen un índice terapéutico estrecho, es decir, aquellos en los que pequeños cambios en las concentraciones agudizan fuertemente los efectos indeseables. Son:

  • La simvastatina y la atorvastatina. En el caso del primer medicamento, la biodisponilidad (la fracción de la dosis que se administra) puede multiplicarse por 15 en contacto con el pomelo, lo que equivale a ingerir en una sola toma la dosis de dos semanas. Con la atorvastatina la biodispobilidad aumenta por 30. Hay constancia de casos de rabdomiólisis, enfermedad muscular grave, atribuidos a una interacción entre la simvastatina y el zumo de pomelo.
  • Los inmunodepresores (tracolimus, ciclosporina), que aumentan el riesgo de toxicidad para el riñón.
  • El cisapride, que puede dar lugar a problemas del ritmo cardiaco.

Este mismo efecto se ha comprobado en la dihidropiridina, pero a excepción del lercanidipino, las consecuencias de ingerir simultáneamente este medicamento y zumo de pomelo no son clínicas.

Contacto

En contacto con esta bebida, moléculas como la buspirona (un ansiolítico) o la carbamazepina (un antiepiléptico) también pueden producir sobredosis.

Durante unas jornadas de la Sociedad Americana de Química celebradas en Filadelfia en 2007, David Bailey señaló otro efectos potenciales del zumo de pomelo. Según los resultados de su estudio, este tipo de zumo inhibiría la absorción de los medicamentos que contienen el antialérgico fexofenadina. Pero el zumo de pomelo no sería el único implicado ya que según el autor y su equipo, también los zumos de naranja y de manzana disminuirían, a partir de los 1200 mililitros, la absorción de la fexofenadina en un 28% y un 23%, respectivamente. Por otra parte, los investigadores sugirieron que los flavonoides de algunas frutas y verduras también podrían provocar interacciones negativas con algunas moléculas. Las interacciones podrían durar más de dos horas pero menos de cuatro, lo que significa que los problemas podrían evitarse con un intervalo de tiempo suficiente entre las dos tomas. Ahora bien, las interacciones de estas sustancias no se producirían con una sola molécula sino con varias.

Según Bailey, el zumo de pomelo disminuiría la biodisponibilidad del acebutolol, el celipropol, el talinolol (indicados estos tres en el tratamiento de la hipertensión), la fexofenadina y la L-tiroxina (indicada en el hipotiroidismo); mientras que el de naranja tendría las mismas consecuencias en el atenolol, el celiprolol (ambos antihipertensivos), la criprofloxacina (antibiótico de la familia de las quinolonas de segunda generación) y la fexofenadina.

Pero, dado que los resultados se han obtenido en condiciones experimentales diferentes a las reales, ¿cuál es su verdadero alcance? La interpretación de los resultados de un estudio aislado sin duda requiere de una confirmación. Sin embargo, y hasta que ésta llegue, parece prudente evitar ingerir estos medicamentos junto con los zumos de frutas, o al menos esperar un plazo de cuatro horas.

Pero la hipótesis de Bailey en este estudio no debe hacernos olvidar que el riesgo de interacción clínica más importante entre el zumo de pomelo y los medicamentos citados anteriormente es la sobredosis.

David Bême

Fuente: Bailey DG et al. Naringin is a major and selective clinical inhibitor of organic anion-transporting polypeptide 1A2 (OATP1A2) in grapefruit juice. Clinical Pharmacol Ther 2007;81:495-502.)

Otros contenidos del dosier: Interacciones de los medicamentos

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