El ibuprofeno puede provocar daño renal en los niños

Efectos en los niños

Un estudio publicado en la revista JANO hace un año, mostraba los efectos que los antiinflamatorios no esteroideos pueden generar sobre los menores de nuestra casa.

Una proporción no desestimable de los niños que recibían habitualmente ibuprofeno, o naproxeno, entre otros, presentaban cierto daño en su función renal. Este daño, en la mayoría de ocasiones, era agudo (es decir, desaparecía en poco tiempo al cesar el tratamiento con dichos medicamentos).
Pero, la alerta saltó cuando se constató que algunos de estos niños desarrollaban daño renal mantenido; e incluso alguno de ellos, llegaban a requerir diálisis (en especial, aquellos infantes menores de 5 años). Hemos de pensar que la necesidad de diálisis se considera la asunción de un fallo renal severo.

El estudio en cuestión

Realizado por el Dr Jason Misurac y otros investigadores de la Universidad de Indiana, y la Universidad de Butler, ambas en Estados Unidos, incluyó una cantidad nada despreciable de niños (1.015), los cuales ya presentaban un daño renal constatable.
Y hasta en 27 de ellos, la única causa que se podía extraer de dicho fallo renal radicaba en la toma previa de antiinflamatorios.
Como hemos comentado, este daño renal era especialmente importante en el grupo de los niños menores de 5 años, varios de los cuales acababan necesitando diálisis.

¿Y a largo plazo?

Pese a que en la mayoría de los casos, el daño renal revertía tras una temporada de ausencia de ingesta de AINEs (antiinflamatorios no esteroideos), hasta un 30% de los infantes presentaba un daño renal de forma mantenida. Afortunadamente, se trataba en la mayoría de casos, de un daño leve; eso sí: crónico.

Resultados en personas adultas

Múltiples han sido los estudios realizados en personas adultas (en especial, en el grupo de las personas mayores) que han mostrado las consecuencias de tomar antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno y demás) sobre nuestra tensión arterial (suelen originar aumentos en la misma) y nuestra función cardíaca (pueden descompensarla, y originar la aparición de un cuadro de insuficiencia cardíaca).
También se conoce su capacidad de dañar la pared gástrica, generando erosiones o úlceras gastroduodenales. Y, por su efecto de retención de líquidos, así como por su capacidad de inhibición de las prostaglandinas, pueden originar un deterioro de la función renal, que puede mantenerse años tras dejar de tomarlos.

El porqué de este daño

Los riñones suelen trabajar cual si de ruedas de noria se tratase: necesitan que llegue sangre a sus tejidos para poder seguir activos. Por tanto, para mantener la función renal de forma constante, ha de haber alguna molécula que asegure dicha llegada sanguínea.
Esta molécula (o grupo de moléculas) está constituido por las prostaglandinas. El problema es que las prostaglandinas tienen también un papel protagonista en las inflamaciones. Y, de hecho, los antiinflamatorios actúan sobre ellas, de cara a disminuir el proceso.
Se deduce, pues, que un AINE, además de disminuir las inflamaciones, actuará de forma secundaria sobre el riñón (concretamente, sobre la llegada de sangre al mismo), y condicionará un problema en dicha función (lo que conocemos como insuficiencia renal).

Nuestra recomendación

Si se trata de un cuadro de fiebre, o alguna molestia álgica (dolor) deberíamos evitar los AINEs, y recurrir al paracetamol, exento de todos los efectos secundarios explicados.

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