¿Por qué hay tantos medicamentos contraindicados en el embarazo?

En teoría, todos los medicamentos están contraindicados en el embarazo.  Esta precaución nace de la imposibilidad ética de hacer de la mujer embarazada un sujeto de estudio.

Siempre prevalece el principio de precaución

No es posible calcular el riesgo de malformación que tiene un medicamento en el embrión. Los estudios que existen son imprecisos, y a menudo son el resultado de observaciones en animales. Es decir, la inocuidad de los medicamentos para el feto no puede garantizarse en un 100%, de modo que, en líneas generales, es mejor abstenerse. Sin embargo, hay algunos fármacos que sí son seguros y que se utilizan desde hace varios años; otros se sabe que son inofensivos porque hay embarazadas que los han ingerido por distracción sin haber sufrido consecuencias graves.

Conciliar las enfermedades crónicas con la concepción

En algunos casos, las pacientes con enfermedades crónicas que no pueden interrumpir su tratamiento desean, sin embargo, quedar embarazadas. Esto puede ser un problema si la enfermedad que padecen requiere de medicamentos conocidos por afectar la salud del feto. En el caso de sufrir diabetes, hipertensión, epilepsia problemas psiquiátricos, etcétera, será el médico quien indique qué tratamiento debe seguirse.

Muchos medicamentos implicados

Es imposible hacer una lista exhaustiva de los medicamentos peligrosos durante el embarazado. Por una parte, hay medicamentos contraindicados en determinados momentos del embarazo y que sin embargo se permiten en otros; por otra, estimar el riesgo que tiene un medicamento para el feto es difícil puesto que existe la variable individual.

Todos los tipos de fármacos están implicados: analgésicos, descongestivos nasales, antifebriles –antibióticos, fungicidas, etc–, medicamentos para las disfunciones hormonales, para los problemas neurológicos o psiquiátricos, antimigrañosos, laxantes, etc.

Estos tipos de medicamentos contienen sustancias potencialmente peligrosas para la madre o el bebé. Los antiinflamatorios no esteroides (AINES), que suelen tomarse para calmar el dolor de cabeza o el de las articulaciones, están contraindicados en el embarazo. En algunos casos concretos, el médico puede recetar aspirina, especialmente en el último trimestre del embarazo. En cuanto al paracetamol, éste puede utilizarse siguiendo la posología y las precauciones indicadas en el prospecto.

Otro caso interesante: el Racután®

Este medicamento, derivado de la vitamina A y recetado en los casos de acné severo, está totalmente contraindicado en el embarazo.

Su administración debe ir acompañada del uso de un método anticonceptivo eficaz que deberá prolongarse un mes después de concluido el tratamiento. Antes y durante el tratamiento se realizan tests de embarazo para detectar de manera temprana un embarazo inesperado.

El caso de las vacunas

Aunque algunas pueden administrarse durante el embarazo, en su mayoría deben evitarse, particularmente en el primer trimestre.

Las vacunas contraindicadas son las que contienen virus vivos pero cuya agresividad se ha disminuido: la vacuna antirrubéola, la antivariólica y la antipoliomielítica (solamente la de vía oral). Las dos últimas o bien ya no se utilizan o bien se han retirado del mercado.

Las vacunas que deben evitarse son las vacunas contra la fiebre tifoidea y la paratifoidea, la difteria, la tos ferina, la disentería, la fiebre amarilla, la rabia, la rubéola, las paperas y la tuberculosis. Deben aplicarse únicamente en casos imperativos.

Las vacunas admitidas son las vacunas contra el tétanos, la poliomielitis (por vía inyectable), la hepatitis A, el cólera y la gripe. La vacuna contra la hepatitis B se desaconseja por falta de estudios sobre sus efectos en la salud del feto.

 

F. Resplandy

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